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197 años del Instituto Nacional y la Educación en un Gobierno de Derecha


Martes 10 de agosto 2010 9:52 hrs.


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El aniversario del Instituto Nacional que se celebra este 10 de agosto, representa un hito en la historia del país considerando que a partir de este año tendremos conmemoraciones cercanas de bicentenarios, primero de la patria y luego de uno de los iconos de la Educación en Chile justo el año 2013 en que estaremos con una elección presidencial ad portas.

Con propiedad y ya transcurridos 10 años del siglo XXI se puede decir que en el siglo pasado, este establecimiento conocido como el “primer foco de luz de la nación” expresado ello en el himno del colegio, aportó con ex alumnos que llegarían a convertirse en Presidentes de la República. En la historia más reciente se tienen los nombres de Jorge Alessandri,  Salvador Allende y Ricardo Lagos. Pero no sólo la presencia de los ex institutanos se ve en la presidencia, sino también en el parlamento y en cargos ministeriales aunque en forma exigua en el actual gabinete, además de variadas actividades del quehacer nacional situados en niveles diferentes.

En el sitial alcanzado por el Instituto Nacional, confluyen aspectos diversos que son difíciles de conseguir por un modelo educativo que pretenda ser emulado por otros establecimientos públicos: lo primero es ir a la par con la historia del país, un cuerpo docente que en ocasiones ha sido de excelencia (provenientes de las Escuelas Normales y del Instituto Pedagógico), la mística ejerce un rol dominante para los alumnos, el interés en épocas por parte de los jóvenes de educarse en sus aulas y también no se puede separar que no ha estado ajeno a las decisiones que en materia educacional se han consagrado desde el gobierno de los militares y que han repercutido de manera negativa en su larga vida al interior de la educación chilena, siendo la más importante el paso de la dependencia de un Ministerio a un municipio.

Respecto a lo anterior, la ligazón con la historia no es sólo a través de su existencia, sino que corresponde a la acción de sus alumnos que en ocasiones jugaron un rol gravitante en la orientación de la vida actual. La instauración de la dictadura, no fue en absoluto un hecho casual sino tal como lo expresara la semana pasada un Senador de la República, una acción de la cual se hicieron participes los partidos políticos de la derecha en conjunto con la Democracia Cristiana, y que a parte de otras fuerzas sociales incorporaron como entes activos a los estudiantes, entre los cuales estaban los del Instituto Nacional que hacían paros, tomas y marchas en contra del gobierno de la Unidad Popular, particularizado en el plano educativo en un desacuerdo desmedido con el último Proyecto Educacional anterior a la llegada de los militares al poder y que se denominaba Escuela Nacional Unificada. No se trata que la mayoría de los alumnos del Instituto Nacional estuvieran al lado de la derecha, que ni siquiera es un punto a analizar, sino que resaltar en cómo los estudiantes de ese entonces participaban activamente de la vida nacional y en los tiempos actuales, sabiendo a la luz de las encuestas los graves problemas sociales y de la Educación, se pretenda que los alumnos jueguen un rol pasivo según lo que expresa el Ministro de la cartera al decir que estos no son tiempos de paros y esto no sólo emana de esta autoridad sino que es acompañado en su criterio por otros personeros de cargos no ubicados en el ejecutivo, de manera concreta el Alcalde de Santiago que habla de una generación perdida. Se concluye que la derecha pretende contar con la hegemonía de determinar cuando es conveniente tener a los estudiantes movilizados y cuando no, la expresión de estudiantes en la calle es parte de la historia de un país que debería valorar la participación juvenil. Pero no sólo eso, en el llamado de la derecha a una oposición obcecada hacia el gobierno de Salvador Allende, movilizó a los mineros de El Teniente y cuando arribaron a Santiago pernoctaron en las salas de clase del Instituto Nacional, además, se pueden relatar muchos otros episodios que permitieron la maduración temprana de muchos dirigentes que en la actualidad ya han sobrepasado la barrera de los 50 y en su oportunidad ejercieron con ímpetu su fuerza juvenil.

En el mismo período inmediatamente previo a la dictadura, era notorio en el Instituto Nacional que en la composición de los alumnos se encontraban los hijos de reconocidos políticos absolutamente de todos los signos, lo cual habla de que en una posición relativa a la época, correspondía a un establecimiento educacional bien valorado y que daba confianza a los padres “políticos” para hacer partícipes a sus hijos de la comunidad institutana. Luego del 11 de septiembre del 73, y hasta nuestros días la educación ha ido en franco deterioro pasando a ser un negocio, acentuando desigualdades y permitiendo el normal desenvolvimiento de la economía de mercado que requiere un nivel bajo de preparación de la mayoría de la población, la transformación social que puede ser el resultado máximo de una buena educación no es tolerada desde el punto de vista estratégico y esto se demuestra con una tendencia a dilatar las soluciones de superar las causas de una mala Educación. En este contexto, es altamente probable que ningún hijo de algún político dirigente de los últimos años haya estado en el Instituto Nacional y en forma mayoritaria los hijos de los ex alumnos ya no siguen la tradición de generaciones de antaño que sentían orgullo de compartir en épocas diferentes la condición de institutanos. Las aulas del Instituto cobijan a una clase emergente que trata de escapar en la medida de sus posibilidades de condiciones de vida desfavorables, si logran escalar algunos peldaños ya se satisfacen parte de sus aspiraciones, pero en ningún caso le deben a la existencia de una igualdad de oportunidades, se trata de esfuerzos personales.

A pesar de la visión expresada, el gobierno actual presenta como un parámetro de excelencia en su categoría de emblemático las características de este colegio y lo sitúan como una guía a seguir para el montaje de establecimientos de características similares en el ámbito de la educación pública, sin embargo, lo cierto y objetivo, es que a pesar de los 197 años de trayectoria, los mejores modelos de calidad en la Educación se encuentran en la enseñanza privada donde se han formado mayoritariamente las autoridades gubernamentales actuales y donde sí han podido proseguir las tradiciones de generaciones sucesivas que se educan en un mismo colegio, como moraleja no hay que dejarse engañar. Todos los años cuando se conocen los resultados de la PSU (ex PAA) aparecen puntajes destacados de alumnos del Instituto Nacional, sin embargo, no se colocan esos puntajes en el contexto que se trata de un establecimiento que puede tener la cantidad mayor de alumnos egresados de cuarto medio en comparación con cualquier otro colegio, por tanto proporcionalmente el número de puntajes nacionales resultaría no ser tan alto si las estadísticas se ponen en su real dimensión. Otra cuestión que ronda es cuál es el futuro de un alumno proveniente del Instituto que no logra entrar  a la universidad. Esto es una mirada a los problemas educacionales que no se puede omitir.

El revisar la visión del gobierno actual a partir de la proximidad de los 200 años del Instituto Nacional, se hace poniendo énfasis en que existe claridad absoluta que los procesos inherentes a un mejoramiento de la Educación son lentos en algunos aspectos y en otros deben ser acelerados sin mediar ningún tiempo de espera. Si la Educación Pública hubiese sido prioritaria en los últimos 38 años, este establecimiento debería haber tenido un proyecto educativo del mismo nivel de colegios privados ajustado a: los alumnos aprenden bien un idioma, donde su infraestructura contempla un buen espacio de áreas verdes, en el cual no hay más de 25 alumnos por curso, donde los profesores ganan sueldos algo mejores que los establecimientos municipalizados o particulares subvencionados, en el cual los alumnos registran en su formación a lo menos un viaje de estudios importante dentro de Chile y otro fuera del país, etc. Es decir, si se quiere salir a buscar modelos de calidad hay que desviar la vista hacia dentro del país y no tener los ojos puestos en Finlandia. Sin lugar a dudas antes de crear una Agencia Aseguradora de la Calidad o una institución similar, se debe precisar en primer término todos los factores que forman parte de la calidad para que no se produzca la incoherencia que llegado el momento no se sepa qué calidad es la que será materia de aseguramiento. Es claro que el recurso necesario para la implementación de la calidad es alto y aún mayor en sectores de alta vulnerabilidad, pero también resulta trivial que para el logro de la “igualdad de oportunidades” que con desparpajo pronuncian las autoridades de gobierno, se debe igualar la calidad de la educación.

Los absurdos de la forma de enfrentar los temas en Educación en el actual gobierno

1.- Es una moda del gobierno actual y también de los gobiernos anteriores, la convocatoria de manera efectista cuando la ciudadanía percibe problemas en algún área, a expertos haciendo creer que los problemas se dejan al alero de los más destacados dentro de un área. Específicamente para lograr “medidas concretas que mejoren la calidad de nuestra educación” se formo un panel de expertos de amplio “consenso técnico”,  “integrado por doce personas, hay cuatro ex ministros de gobiernos de la Concertación; entre ellos tres ex ministros de educación, destacados alcaldes, expertos y directores de escuelas”.

Aquí es donde se produce el primer absurdo, concibo un experto como una persona de mucho conocimiento, de gran experiencia en un tema, reconocida desde el punto de vista de su labor en un continúo accionar en la detección de problemas y el logro de soluciones para cada uno de ellos, a un punto tal que debería haberse notado en tres de los integrantes, su accionar de manera pública cuando ejercieron como máximas autoridades del Ministerio de Educación, medido ello en un estado de la Educación diferente en la actualidad. Un experto debe trabajar en su área que más domina desde que se consagra como tal hasta el fin de su vida, más aún está casi al borde o en forma sucesiva integrando una nómina de posibles candidatos a Premio Nacional en el área de su experticia. En caso que el experto no reúna las características citadas y lo cual es totalmente atingente a esta situación, no pasa de ser una persona que mezcla por sobretodo intereses políticos con beneficios personales.

2.- Al referirse el gobierno al informe entregado por los “expertos”, donde en primer lugar hace mención a la “calidad” y luego señala “el informe entregado pone el acento donde debe estar: en la sala de clases. Y señala que la principal meta-país está en que la profesión docente vuelva a ser atractiva para los mejores talentos jóvenes”. Luego se dice “para eso se propone avanzar de aquí a diez años Chile elija a sus profesores de entre el 30 por ciento de los mejores alumnos que egresan de enseñanza media”. “El panel propone aumentar gradualmente los puntajes mínimos de ingreso a las carreras de pedagogía, para llegar en diez años a 550 puntos”.

En este caso los absurdos son que no hay nada novedoso en la propuesta de los “expertos”, es parte de la lógica de un análisis elemental postergado por años, si el Sistema Educativo presenta problemas, tiene resultados deficientes y los profesores en ejercicio no se extrapolan sino que vienen de ese Sistema de reconocidas deformaciones, los problemas y las causas posteriores son obvias. La profesión docente se debe enmarcar con la importancia de cualquier otra profesión que se estime pertinente para el desarrollo del país, ello haciendo referencia a un profesional de la salud, a un profesional vinculado al sector vivienda, etc. ello en el contexto de actividades que son esenciales para el bienestar de las personas. Las transformaciones desde el período de la dictadura en adelante tienen el alcance que el profesional que vive y se desarrolla como tal en el esquema económico vigente, no obedece sólo a una vocación ni a servicio país, sino que es importante el ingreso mensual con el cual se vive. Si además se aspira a contar con calidad, esta debe estar claramente definida en todos sus aspectos, sin supuestos y tampoco haciendo mención a los “estándares de calidad” que son palabras para salir del paso,  más aún al agregar en palabras del propio Presidente en su reciente viaje a Ecuador la importancia de la igualdad de oportunidades, lleva a pensar la validez de observar los establecimientos privados que tienen niveles “top” en lo educacional y que se encuentran a una distancia considerable del Instituto Nacional. En esta dirección hay una diferencia importante con el sector salud, los establecimientos de alto nivel hospitalario tienen incorporada lo que se denomina “hotelería” que puede considerarse como superflua al momento de diseñar un establecimiento público, pero en educación no existe la hotelería, sino que todo elemento tiene un sentido para el proceso enseñanza-aprendizaje, basta ver por fuera “desde la calle” cualquier recinto donde se forman los oficiales de las Fuerzas Armadas y ya es notoria una inversión considerable en infraestructura, que no debe estar ausente de los procesos educativos.   Sería mucho más interesante el aporte de los ministros con visitas a los establecimientos en los que fueron formados o los establecimientos en los que se han educado sus hijos a objeto de precisar las características de un modelo educacional de calidad, en lugar de inmiscuirse con la “labor docente” que realizan en una o dos horas pedagógicas dentro de establecimientos donde es más que claro la existencia de problemas. En la misma línea en que el gobierno dice que ya hay muchos diagnósticos, lo indicado ahora es no visitar problemas sino visitar soluciones (no en el extranjero) para replicarlas. Como acción de reemplazo a las clases efectuadas por los integrantes del gabinete, situadas como muy lejanas a la realidad, se debería hacer un catastro de profesores titulados que han emigrados a otras áreas y analizar la forma de incorporarlos con algunas horas de clases, en este aspecto tengo la seguridad que nuevamente la autoridad va tendría cifras para seguir asombrándose.

Es cierto que el proceso de mejoramiento de la Educación puede ser lento, pero en ningún caso debe superar los 12 años. Lo que se infiere de lo que indican respecto al informe emanado desde los “expertos”, es que en 10 años se va a regularizar el tema del puntaje de ingreso mínimo a las carreras de pedagogía lo cual es excesivo, pues luego habrá que contar 5 años que es el tiempo que demora la formación de pregrado de un docente, es decir, el ciclo completo de las ideas actuales finalizará el año 2025. Aceptando a partir del momento en que parte la transformación de la educación, va a pasar un tiempo antes de obtener resultados, las decisiones de transformación de las carreras de pedagogía deben ser inmediatas, no hay nada que esperar ¿por qué 10 años para exigir 550 puntos y porqué no un puntaje mayor?. Más aún la principal meta-país no debe ser que la profesión docente vuelva a ser atractiva, como lo señala el gobierno, sino que los recursos del país puedan ser explotados basados en el conocimiento nacional y sin entregar en bandeja nuestras riquezas a capitales de otros países. Muy importante es la profesión docente, pero debe ser visto como un medio para expandir la calidad de la enseñanza y terminar con la distribución del ingreso en forma desproporcionada. Hablando en términos pedagógicos lo que el gobierno señala como meta-país equivale a un objetivo de tipo obligatorio, la meta es algo mayor.

Las respuestas a lo anterior tampoco requieren de la competencia de “expertos”, aun que se nota la presencia de ellos en sus criterios adquiridos de la educación como un negocio, lo primero es que si se hace una exigencia de magnitud para el 2011 a las instituciones que tienen carreras de pedagogía se estaría interviniendo en la “proyección financiera” de esas entidades que tendrían una merma en la matrícula de las pedagogías. Además con una exigencia en la formación de docentes en forma acelerada e inmediata, la cuestión de esa calidad “muy manoseada pero no definida” adquiere relevancia en un tiempo menor, provocando naturales demandas en los educadores actualmente en ejercicio ya que hay que readecuar todo el sistema con remuneraciones, cantidad de alumnos por curso, infraestructura, etc. en un tiempo no mayor a 5 años. Por ende el dilatar estas materias tiene distintas lecturas no excluyentes entre sí, una es no juntar a los profesores actuales con los docentes que eventualmente se formarían con nuevas exigencias, otra es no producir un impacto en los establecimientos educacionales actuales en el corto plazo y de paso arrastrar el problema hacia gobiernos futuros y a generaciones distintas, también con el paso del tiempo la Educación Pública se va extinguiendo y el Estado va eludiendo responsabilidades haciéndose cargo de los pocos liceos de excelencia proyectados y sin inmiscuirse mayormente en los colegios subvencionados. De paso una solución de importancia consume recursos y el único lugar donde se puede prescindir es en el gasto militar.

Una transformación verdadera en educación incide de manera directa en la transformación social, y en un discurso se puede hablar de “desigualdad” o falta de “igualdad de oportunidades”, pero el problema es que en la práctica nadie asume responsabilidades individuales y se deja como constante la estructura social con las características actuales en que el gran logro pasaría ser que todos los pobres accedan al sueldo mínimo que no alcanza para nada, sin embargo, en ningún caso existirá con los criterios y gobernantes actuales la vía de “recortar” desde arriba y no a través de impuestos sino por la disposición individual a poner un “tacómetro en los ingresos”, algo racional puede ser el tope de ingresos declarados de ministros y autoridades de gobierno como sueldos de la administración pública pues se enmarcan en lo razonable, pero las ganancias obtenidas en lo privado son una burla para las cifras de la encuesta CASEN. Lo malo está que en estas materias no existe la vergüenza y ni siquiera el sonrojarse frente a la ciudadanía cuando se tiene el atributo de estar entre los más ricos del mundo, salvo que un efecto comunicacional sea que el color rojo de las parkas opaque el color rojo de los rostros cuando los ricos re refieren a la pobreza.

En ningún caso se está afirmando que todos deben ser iguales, pero la práctica de la igualdad de oportunidades significa una nivelación integral de toda la educación y donde se producirán diferencias posteriores es en el aprovechamiento de esas oportunidades atendiendo a características personales. Lo primero es fijar una línea base fundamentada en los 20 mejores colegios del país, ello no demora más de un par de meses si se confiere esa responsabilidad a “expertos” apoyados por ministros en ejercicio, enseguida se presenta los resultados al país y se busca la forma de someterlo a la discusión de todos los involucrados o quienes quieran involucrarse, ya que esta materia es transversal, por sobre un “consenso político”, deben estar presentes estudiantes, académicos, profesionales, padres y apoderados, sin distinción de ningún tipo.

Referencias del análisis

Todo lo analizado se encuentra como referencia a dos puntos claves en lo educacional: el más importante es el aniversario del Instituto Nacional que en el ámbito de la Educación casi va en paralelo con el bicentenario de la nación y por ello resulta un buen punto de partida para verificar el estado de la Educación Pública al compararlo con experiencias de colegios del ámbito privado que pueden exhibir logros de mayor magnitud. El otro punto, es que las referencias a las posiciones del gobierno actual en el presente artículo, no son en absoluto antojadizas, sino que se obtienen de una columna titulada “Chile en la ruta de Finlandia” escrita por el Ministro de Educación Sr. Joaquín Lavín en el diario El Mercurio el domingo 11 de julio del 2010.

Tópicos de la transformación que se pueden lograr con la Educación y que son extensos de exponer con diagnósticos, acciones y soluciones, se puede encontrar en los documentos del enlace http://luisosorio.unblog.fr/ De esta forma se da por satisfecha la inquietud del ministro Lavín quien considera que hay mucho diagnóstico y poca acción. Seguramente no ha tenido acceso a visiones del tema de carácter integrador.

Finalmente, algo muy relevante es que no se puede desmerecer ni desacreditar las movilizaciones de los estudiantes exigiendo una mejor educación, tema que fácilmente tiene un retardo de 40 años y por las proyecciones actuales tendremos que esperar 10 años más para tener novedades. Sobre los movimientos estudiantiles muchos parlamentarios de los últimos tiempos pueden dar testimonios de cómo se ha marcado la historia del país a partir del movimiento estudiantil, una cuestión básica al educar es formar ciudadanos activos y pensantes, que ciudadanos inactivos, no pensantes pero con un perfecto dominio del inglés. Va por tanto una invitación a los alumnos del Instituto Nacional para que retomen su rol de emblemáticos pero a la vez dejar claro que la educación fuera de la mística tiene una componente esencial que es el recurso económico asignado: no sólo de mística vive el ser humano. Es oportuno que hagan su exigencia a las autoridades con fuerza e inteligencia, la carencia es que se habla de calidad pero no se define, luego los estudiantes junto a sus padres levanten una exigencia específica de todo lo que para ellos es calidad; de la misma manera lleven a la práctica una exigencia respecto a la igual de oportunidades con todo lo que ello significa; es cierto que el alza del pasaje escolar también es un tema de importancia, pero el estado de la Educación en Chile nos enfrenta a desafíos de mayor magnitud, la juventud debe actuar de manera responsable y estratégica, no puede vivir en constante espera. Hay dinero para hacer cambios pero está mal distribuido.