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Ingrid Saaverdra

La Salud chilena necesita entrar al quirófano

Ingrid Saaverdra | Miércoles 6 de octubre 2010 12:32 hrs.


Si usted es uno de los muchos chilenos que padece la mala fortuna de no tener un buen plan de salud convendrá con que el sistema público requiere con urgencia de una cirugía mayor.

Pasar algunas horas de la  noche en la  urgencia de un hospital público sirve para comprender en carne propia los graves problemas que enfrenta el sistema y que son constantemente denunciados a través de los testimonios de los miles de chilenos que sufren por no tener acceso a una salud de calidad.

Mientras, las salas de espera de cualquiera de las buenas clínicas de Santiago cuentan con  ambiente climatizado, televisión por cable, pisos y servicios higiénicos relucientes, computadores y juegos para los niños, la realidad de un recinto público choca en la cara.

¿Cómo puede un servicio de urgencia carecer de higiene? ¿Cómo pueden los baños estar tapados y las áreas “limpias” y “sucias” encontrarse casi a la misma distancia? Son algunas de las preguntas que saltan en medio de la reflexión que lleva la espera.

Pero esos son sólo detalles. Lo que es más desgarrador aún es constatar el dolor de los que están sufriendo y que deben soportar en silencio porque no hay derecho a pataleo, no hay nadie que escuche y menos que solucione, sólo resta esperar el turno para ser atendidos. Pasan las horas y el único cirujano de turno que hay para atender la larga fila de urgencias se debate entre el deber de salvar vidas en el quirófano y de revisar uno a uno los casos que van llegando.  No es su culpa. Es culpa del sistema, de uno que prometieron mejorar hace mucho tiempo y que, sin embargo, sigue sin poder brindar una atención digna.

Para que decir la indolencia de los funcionarios de los recintos, que curtidos por los años de oficio y de vivir la misma realidad no se conmueven  con nada y mucho menos tienden la mano si se requiere, eso está fuera de sus funciones contractuales.

Por eso indigna más aún conocer informaciones que dan cuenta de las faltas  que estarían realizando muchos  médicos  en hospitales como el San Borja Arriarán, Barros Luco, Félix Bulnes, Salvador y Sótero del Río, quienes no cumplen con los horarios de sus consultas para ir a atender a sus recintos privados, llegan atrasados, se retiran antes de terminar la jornada laboral o simplemente se ausentan sin ninguna justificación.

Por este motivo fueron requeridos ante la Comisión de Salud de la Cámara Baja el ministro Jaime Mañalich y el presidente del Colegio Médico, Pablo Rodríguez.  El objetivo era conocer  antecedentes sobre el cumplimiento de jornadas de los profesionales en los hospitales.

Los diputados  emplazaron, además,  al ministro a presentar un proyecto de ley que regule horarios de doctores en hospitales públicos. Habrá que esperar para ver los resultados.

Como es habitual en nuestro país, una vez más será debido a una denuncia periodística que las autoridades revisen lo que está sucediendo en el sistema público de Salud. Un grano de arena en medio del gran desierto que requiere con urgencia una cirugía mayor, por el bien de todos  los chilenos.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.