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Julio Hurtado

Alameda de las Delicias y avenida Las Lilas

Julio Hurtado | Lunes 5 de diciembre 2011 18:03 hrs.


Una característica notable e intangible de las ciudades es como en su nomenclatura recoge las más profundas tradiciones y adhesiones de la sociedad en su conjunto. Es así que el nombre de las calles, de las plazas, de los cerros, de los ríos constituye una muestra de lo que la ciudad y la sociedad realmente son.

Las fechas,  importantes y significativas, constituyen también una caracterización de la ciudad. Uno de los lugares más bellos de la ciudad, aunque en creciente deterioro, es la Plaza 2 de mayo en Lima. La calle principal de Montevideo es la 18 de Julio, y la principal de Buenos Aires es la Avenida 9 de Julio, para no mencionar, en esta ciudad, la famosa Avenida de Mayo que une, de manera elegante y republicana, la sede del Gobierno con la sede del Parlamento.

Puedo parecer majadero en estos comentarios, ya que me he referido varias veces al tema, pero creo que es insostenible para nuestra convivencia democrática que en Santiago, en la comuna de Providencia (la misma del alcalde que homenajea a un personaje condenado por torturas y muertes) existe una calle, principalísima, que se llama 11 de septiembre.

En la historia del país, más de un acontecimiento sucedió en esa fecha. Desde Michimalongo hasta el ruido de sables. Pero, el problema es que, en el caso de la avenida mencionada, es un homenaje de la ciudad al Golpe de Estado de 1973.

Como todos sabemos, en este acontecimiento murió un Presidente, se bombardeó y destruyó la sede de gobierno, miles de chilenos murieron, miles de compatriotas fueron torturados, miles fueron exilados, miles fueron desaparecidos, miles fueron apresados, y millones fuimos oprimidos. Ese acontecimiento es el que celebra el nombre de dicha avenida.

Este no es un tema baladí. Es una manera determinante de cómo la ciudad y la sociedad valorizan sus símbolos y aprecios.

Se imagina usted que en Buenos Aires hubiera una avenida llamada 24 de marzo? (homenajeando el sangriento golpe de estado de 1976);o que en Berlín hubiera una plaza llamada 28 de febrero?  en homenaje al incendio del Reichstag (simulacro con el cual Hitler y los nazis se hicieron del poder total en Alemania en 1933).

En general, en el mundo desarrollado, democrático y civilizado, los nombres de los lugares constituyen acuerdos sociales que no tan solo reflejan un acuerdo social, sino que contribuyen a él. En nuestras ciudades, al parecer, los nombres de los lugares, como el de la avenida 11 de septiembre, constituyen una imposición cultural y abusiva de una elite poco tolerante y encerrada en si misma.

En este brutal e ignorado contexto, echo de menos la calle las Lilas y la Alameda de las Delicias.