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Julio Hurtado

Ciudad y mercado, contradicción permanente. Un año más

Julio Hurtado | Lunes 26 de diciembre 2011 10:46 hrs.


En este acontecido 2011 que está llegando a su fin, ocurrieron una serie de hechos que han influido, perfilado y desarrollado nuestras ciudades.

En primer lugar, las movilizaciones sociales transformaron las ciudades, las cuales se convirtieron en continente espacial de la población manifestante. Desde la época de las protestas contra la dictadura que en las calles de la ciudad no se veía tanta agitación, alegría y vida.

Un segundo hecho notable del año 2011  ha sido el reciente anuncio de los cambios en el transantiago. Ojalá que la controversia que se avecina sirva para poner en el tapete el tema de las políticas de transporte en general y, especialmente, la del transporte público. Al respecto, el gran objetivo de las políticas públicas de transporte debería ser bajar a las clases medias del automóvil.

Las fallas de la propuesta original del transantiago,  estuvieron en la tozudez por involucrar, con atribuciones desmedidas, al sector privado como principal agente y al mercado como mecanismo central en la asignación de recursos. Lamentablemente, creo que las modificaciones anunciadas presentan una profundización del papel del mercado y de los operadores, además de una disminución del papel del Estado. Contumacia ideológica en su estado más puro.

Un tercer  hecho a resaltar, es que en el 2011 se incorporaron a las calles de nuestras ciudades, casi 350 mil automóviles nuevos. Este hecho, sin ningún control, ni normativa, constituye una barbaridad. Las autoridades, con los brazos cruzados, ven florecer un negocio de importación de automóviles, mientras las ciudades colapsan. Estas cifras significan que se incorporaron a las calles de nuestras ciudades más de 1000 automóviles nuevos al día.

Todo lo anterior significa que no existe una política de transporte, se deja todo al libre juego de la oferta y la demanda. No hay ciudad que lo soporte, hay un perjuicio del espacio público, que afecta en mayor medida a los sectores más pobres. Ojalá que con la crisis no se olviden de la construcción de las nuevas líneas de metro.

Por último, en el 2011, las ciudades vibraron con los triunfos deportivos del equipo de futbol de la Universidad de Chile. Sin duda que vimos la mejor performance a nivel internacional de toda la historia del futbol chileno. Las ciudades vibraron, los lugares públicos, los bares con televisión y las plazas se convirtieron en lugares que acogieron el entusiasmo de parte importante de la población. Sin embargo, también se vio el lado oscuro de esta fiesta. Por un lado, pese a la alegría deportiva, hubo serias manifestaciones de  vandalismo y de anomia social. Y, también la fiesta se vio opacada por la utilización mediática de los dueños del club, quienes ejercieron una manipulación ideológica a través de  un mensaje pro empresarial, y un lavado de imagen de personas con controvertido pasado.