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Síndico de quiebras del Instituto Norteamericano estaría emparentado con ex directora

Luego que se declarara la bancarrota del Instituto Chileno Norteamericano, esta semana asumió el síndico Herman Chadwick Piñera, con vínculos familiares con la ex presidenta del directorio, Paulina Dittborn, quien además trabaja en la Universidad Santo Tomás, que sería uno de las tres instituciones que ya manifestaron interés. Mientras, los empleados esperan por los más de cinco millones de pesos que les deben a cada uno.

Rodrigo Alarcón López

  Viernes 3 de febrero 2012 15:49 hrs. 
norteamericano

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Reportaje: “Las movidas que tienen al Chileno Norteamericano al borde de la quiebra”

Ni siquiera hay para almorzar en el Instituto Chileno Norteamericano. Los administradores del casino simplemente se fueron, luego que no se les cancelara el dinero que les adeudaban. “Ya no hay almuerzo ni casino”, le respondieron a Tamara Pacheco, secretaria del sindicato de administrativos, la última vez que llamó para saber el menú.

Los tribunales decretaron la quiebra pedida por el propio Instituto, por una deuda que suma más de cuatro mil millones de pesos. Los principales acreedores son el BCI, el BBVA y el factoring Baninter, propiedad del Banco Internacional.

Esta semana comenzó a trabajar el síndico Herman Chadwick Larraín, hijo del presidente del CNTV, Herman Chadwick Piñera, y sobrino del vocero de Gobierno, Andrés Chadwick. Los dos últimos, además, son primos del Presidente Sebastián Piñera.

Mientras, los cerca de 300 trabajadores que tenía el Instituto esperan por sus remuneraciones de enero, diciembre y parte de noviembre, además de sus cotizaciones.

Según informó el síndico, los funcionarios serán notificados del cese de funciones y algunos serán recontratados para que el Norteamericano siga funcionado, ya que se decretó la continuidad de giro. Nada de eso ha sucedido hasta ahora: “Todo es incertidumbre, no tenemos idea qué va a pasar”, dice Tamara Pacheco.

Herman Chadwick dijo a los empleados que deben presentar una demanda, que la primera junta de acreedores se realizará en abril y que entre julio y agosto recibirían su dinero: son más de cinco millones de pesos por trabajador, entre sueldos, cotizaciones, vacaciones y otros beneficios adeudados. Sin embargo, asesores del síndico dijeron a los mismos funcionarios que el proceso puede tardar hasta 36 meses.

¿Qué va a ocurrir finalmente? “Ahí está la duda”, dice Alejandro Padilla, presidente del sindicato de profesores, cuya directiva se autodespidió antes de que se declarara la quiebra. “Concretamente, el Instituto no tiene bienes. El único con el que cuenta es esta casa de Providencia sobre la cual ya tenemos una medida precautoria. Esperamos por lo menos recibir nuestros sueldos retrasados de ahí, pero aparte de ese inmueble, el Instituto no tiene nada más”, señala.

Esto, porque el Norteamericano traspasó todas sus propiedades al Banco Internacional, propietario del mismo factoring Baninter, uno de los principales acreedores.

Cabe recordar que un grupo de alumnos denunció a fines de diciembre que los cheques a fecha que entregaron para cancelar sus cursos fueron cobrados anticipadamente. ¿La explicación? El instituto entregó los documentos a empresas de factoring y al menos dos de ellas, Baninter y Crecer, conocedoras de la crisis, decidieron cobrarlos en forma súbita.

En ese escenario, lo más probable parece ser una venta: “Tengo entendido que ya se presentaron tres interesados, a pesar de que no se han visto todos los activos y pasivos. Suponemos que dentro de esas va a estar nuestra sombra, la Universidad Santo Tomás, pero no tenemos la certeza, porque no hay cómo verificar esas cosas”, explica Tamara Pacheco.

En la misma línea, Alejandro Padilla manifiesta su “temor” de que “finalmente esto se concrete en una venta y esa institución siga siendo la Universidad Santo Tomás, que sería dudoso éticamente”.

El dirigente se refiere a que antes de la quiebra, el Norteamericano sostuvo largas negociaciones con la Universidad Santo Tomás para una inversión que finalmente no se concretó. Mientras se realizaban las gestiones, la presidenta del directorio del Instituto, Paulina Dittborn, dejó su cargo y a los dos meses pasó a ser directora nacional de los colegios Santo Tomás.

Además, en el Instituto continúa trabajando Pablo Torrealba, director ejecutivo cercano a Paulina Dittborn y quien sostuvo las fallidas negociaciones para que un socio invirtiera en el centro de estudios. “Según él mismo ha expresado, tiene intenciones de aconsejar al síndico, entonces nos merece dudas”, señala Alejandro Padilla, quien enviará una carta a la Superintendencia de Quiebras para dar cuenta de la situación.

Entre tanto, el Norteamericano sigue funcionando con cada vez menos trabajadores: “Hay muchos que se han ido de vacaciones y no sabemos si van a volver. Hay poca gente”, indica Tamara Pacheco.

Chadwick, el síndico

Herman Chadwick Larraín es abogado, militante de RN y solo en 2011 se hizo cargo como síndico de La Polar, Campanario e Inverraz, la quebrada sociedad de inversiones de Francisco Javier Errázuriz. Su designación llamó la atención entre algunos dirigentes del Norteamericano, que notaron vínculos con la familia de la ex presidenta del directorio, Paulina Dittborn.

El síndico es socio del estudio Chadwick & Aldunate, donde trabaja junto a su padre y junto a Antonio Dittborn Chadwick. Éste último es hijo de María Trinidad Chadwick (prima del Presidente Piñera) y Juan Dittborn Santa Cruz, que a su vez pertenece a una de las ramas de la familia Dittborn, que integra la ex presidenta del Norteamericano.

Hay otro lazo: Paulina Dittborn es prima de Fanny Dittborn, casada con James Chadwick Vergara. Éste, a su vez, es primo de Herman Chadwick Piñera, padre del actual síndico del Norteamericano.

Aunque no hacen reparos explícitos, el tema genera suspicacias entre los dirigentes: “Todo nos produce duda, parece que está todo muy bien tejido. Es todo tan extraño, nada ha sucedido como se esperaba”, dice Tamara Pacheco.

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