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Luis Rojas Núñez

Entre damas de blanco y ojos estallados en Aysén

Luis Rojas Núñez | Jueves 12 de abril 2012 12:34 hrs.


Muchos cubanos no conocen lo que ocurre en Chile… y son demasiados chilenos los que no tienen idea de qué sucede en Cuba. En ambos casos, y por razones diversas, existe un conocimiento superficial y estereotipado construido por los grandes medios de difusión masiva. La “carta abierta” de un músico cubano a Camila Vallejos, es una muestra, intencionada o no, de una manipulación que se desliza  entre medias verdades y explicaciones truncas, unido a una forzada e irracional comparación entre “ambas” represiones y sus “dictaduras”.

Aunque sea de elemental obviedad, hay que dejar sentado algunas esencias. La revolución Cubana se gestó entre universidades, sindicatos, barrios populares y bohíos de la sierra y el campo, y se lanzó tras cuarteles militares y barrios de ricos en  Quinta Avenida y Siboney.  La contrarrevolución que derrotó al Gobierno Popular de Salvador Allende se gesta entre generales, la embajada de los EEUU, las asociaciones empresariales y los barrios altos de la capital; y son militares los que asesinan o encarcelan  a hombres y mujeres en fabricas y barrios populares tras el asalto a La Moneda. Los ricos y poderosos huyen de Cuba; los ricos y poderosos chilenos se consolidan y se hacen mas ricos con Pinochet y en los sucesivos gobiernos “democráticos”.  EEUU intervino para organizar el golpe militar y consolidar al dictador chileno y su modelo hasta tanto le fue útil. El mismo EEUU que declara y ejerce una sistemática agresión en todos los planos contra Cuba, incluido actos terroristas, y una cruel guerra económica que persigue al comercio cubano en cualquier parte del mundo. El músico cubano en su carta pública no da cuenta de este papel determinante de los EEUU en la vida cubana, sino sólo para exculparlo o poner en duda su constante financiamiento a la contrarrevolución interna. Por el contrario Chile y su modelo son  parte integrante del sistema político y económico promovido por los EEUU.

Sobre el papel de los EEUU en Cuba se puede hacer una doble lectura. Por una parte  el gobierno revolucionario desde un inicio establece una legitima y amplia política de defensa, ignorada o despreciada por la contrarrevolución, dado que segmentos de ella, históricamente han sido pro-norteamericanos o francamente anexionistas, y por otra parte ─dato de no menor relevancia─ se trata del empleo indiscriminado y justificativo que ha hecho la propia revolución de este asunto para esconder o argumentar acerca de errores, incapacidades y deformaciones internas. Y esto último no es ninguna revelación, son parte del  proceso de cambios que la revolución impulsa desde hace cuatro años. Para Cuba la presencia de los EEUU es consustancial a su historia, es vivencial, cotidiana; apenas 120 Km.  separan a esta isla de un poco mas de 110 mil Km2 y casi 12 millones de habitantes, frente a un cuasi continente de cerca de 10 millones de Km2 y 300 millones de habitantes. Para muchos chilenos el “imperialismo norteamericano” es apenas un discurso comunista; para amplios sectores los EEUU son un aplastante paradigma cultural y para no pocos grupos de poder son el sostén principal de sus  negocios.

 Las esencias de la represión

Uno de los peores momentos que ha vivió Cuba en su historia revolucionaria, fue en los años siguientes a la desaparición del Campo Socialista.  En 1991 Cuba pierde de un día para otro el 85 % de su comercio exterior, de cuajo se terminó “la teta rusa” como popularmente se le denominó. La calidad de vida de los cubanos descendió a niveles inauditos. La Revolución se había tempranamente alineado e integrado su economía a un bloque económico con los pies de barro. Cuba se quedó sola y los cubanos ricos o sus descendientes en Miami prepararon sus maletas y se vieron en sus palacetes de la Avenida los Presidentes, y la prole de los terratenientes norteamericanos soñaron con recuperar sus latifundios.  Ningún gobierno en Latinoamérica y quizás en el mundo, hubiese resistido tal impacto. Y la revolución sobrevivió sin tanques en la calle, sin tropas represoras ante el comprensible descontento de  grupos que salieron a manifestarse con violencia en noches de apagones eternos. La represión principal  la realizó  la propia gente organizada, lo hicieron o colaboraron en parte los CDR que alude y no explica el músico cubano. Organización popular en cada cuadra y en todo el país que además de cumplir tareas sociales, su misión principal es defender la revolución,  son “las hordas” para la contrarrevolución.

No obstante,  “la teta rusa” durante tres décadas, no solo tendría consecuencias económicas. Ni los CDR  ni toda la red de organizaciones sociales y políticas escapan al deterioro y anquilosamiento del proyecto revolucionario por la pérdida paulatina de su protagonismo y el desinterés de las nuevas generaciones. Para muchos analistas estadounidenses la vuelta de Cuba al redil capitalista se trata de una cuestión de tiempo. Reconocida la gravedad del caso, todas las organizaciones sociales y políticas, principalmente el propio Partido Comunista, están inmersas en un complejo proceso de actualización y revitalización, en un complejo proceso frenado por sectores ortodoxos que se resisten a los cambios por una aplastante rutina en del ejercicio del poder o ante la perdida de precarios privilegios.

Es lo más probable que sea cierta parte de la denuncia del músico cubano relativo a los controles y “represión” sobre las actividades  de la “disidencia pacífica”. Los controles a las comunicaciones y teléfonos no solo son herramientas de los aparatos policiales de EEUU, en nuestro Chile todos lo saben y se lucha bajo tal premisa. Los aparatos de inteligencia policial y de las FFAA cumplen con su rol en esta sociedad dividida.  Lo que ignora nuestro músico denunciante es que a los que protestan en Chile no son  “intimidados por hordas de gobierno” ni controlados en su cuadra por CDR inexistentes, son policías que parecen extraterrestres, rompen cabezas y hacen estallar ojos con balines de escopetas… y no son pocos los muertos en estos años por acción demostrada de la policía…  que sin tapujos encarcela amparada por leyes dictadas bajo el gobierno de Pinochet. Y si de “dictaduras” se trata, el músico no tiene la menor idea de cuerpos con las guatas (barrigas) abiertas lanzados al mar, electrodos en la punta del pene, vaginas penetradas por ratones enloquecidos… o ametrallamientos a mansalva sobre barrios populares… ¿Los cubanos en Miami se habrán enterado por CNN que esto ocurrió en Chile en dictadura? ¿En estos tiempos los cubanos de Cuba habrán visto por la TV cable  (trucha) que piratean desde los EEUU a un aisenino con el ojo reventado y el cuerpo lleno de perdigones? ¿Cuanto daría El Mercurio por una dama de blanco con la cabeza sangrante y pateada por policías  extraterrestres?  ¿Saben los cubanos cuantos muertos produjo la dictadura? ¿Cuántos desaparecidos? ¿Pueden hacer una lista de los desaparecidos en Cuba?

Contra una dictadura se alzo el pueblo cubano hace más de cincuenta años… y no tengo dudas que lo haría otra vez si el caso fuera. La contrarrevolución siempre ha procurado que el papel principal en su “lucha” lo ejerza EEUU. Nuestra dictadura fue removida del gobierno ─no derrotada¬─, en parte decisiva aunque silenciada, por un pueblo que salió a las calles, se organizó, se clandestinizó, procuró armas, protestó, se tomó barrios enteros y también marchó y hasta cantó y puso velas en jornadas memorables de Protesta Nacional. Los pueblos son prolíferos y muy ingeniosos en sus luchas… y eso lo da la masividad…, las organizaciones armadas que combatieron solo fueron parte de esa gesta. Y si las condiciones hoy son distintas en Chile, no es precisamente por benevolencia del sistema… son resultado de esa lucha, y para nadie es un secreto que de ponerlo otra vez en peligro… no trepidarán en actuar con toda la violencia que históricamente ha empleado la derecha y el poder en Chile en cada oportunidad que les ha sido necesario.

Política, economía  y participación

Es lo más probable que el pueblo cubano no tenga masivamente a su alcance la carta abierta del músico cubano dirigida a Camila Vallejos.  Ningún de los medios de difusión  en Cuba la reproducirá. Las reflexiones de Camila únicamente aparecerán en medios alternativos en Chile, ninguno de los grandes grupos empresariales dueños de la prensa y televisión chilena las publicarán, aparecerá lo que ellos quieran decir. La disidencia política es tolerable en los marcos de la “democracia” de partidos políticos construida sobre los cimientos de la actual Constitución impuesta en dictadura, sin ninguna participación popular. La escuálida prensa contestataria y de izquierda apenas sobrevive en medio del consumo de la cultura “chatarra”. No es una amenaza. Mientras en Cuba los EEUU hacen ingentes presiones y esfuerzos tecnológicos para introducir una  TV  contrarrevolucionaria, así como fomentar lo que eufemísticamente llaman “una prensa libre”. El Mercurio es su paradigma, con más de doscientas páginas en domingo y kilos de papel invertido fomentando un consumismo desenfrenado. Ábrase  un solo resquicio a esa intención en Cuba, y la riqueza del imperio correrá a raudales comprando conciencias como prolegómenos de un viaje sin retorno al modelo actual del capitalismo neoliberal, muy lejano al de tiempos de Batista. Muchos viejos cubanos recuerdan ese capitalismo liberal del estado interventor, y no pocos jóvenes solo ven los oropeles y candilejas del actual modelo del estado subsidiario y transnacionalizado. A esas fuerzas, a esos espíritus cubanos un tanto difusos en la actualidad, apuestan los tanques pensantes  de los EEUU.

No es una opción para los revolucionarios cubanos la “democracia de los partidos” ni el tipo de medios de difusión en poder de mega empresas privadas. Conocen el modelo de los “dos partidos” que es uno solo en los EEUU. La alternativa que buscan revitalizar es la “democracia popular” y los medios de difusión en propiedad y controlada por ese pueblo en sus múltiples organizaciones sociales  y políticas. Estas son apenas generalidades que introducen a uno de los temas más complejo que hoy enfrenta la revolución. De la actualización de su modelo político donde se retorne a formulas genuinamente participativas del pueblo, y del resultado en la actualización de su modelo económico socialista, dependerá el éxito de los esfuerzos que hoy se realizan. Al menos ya lo advierten y reflexionan. Profundizar la democracia participativa al interior del Partido Comunista, donde se estimula la mayor diversidad de opiniones, donde jamás se persiga o desplace a quien tenga opiniones criticas, divergentes…,  son apenas algunos de los lineamientos que se pueden leer en los discursos de sus principales dirigentes, encabezados por Raúl Castro, donde se reconoce sin ambigüedades que el peligro real de la destrucción de la revolución esta en los propios cubanos.  Los grandes medios de prensa fueron naciendo al alero de las organizaciones sociales, sindicatos y el propio partido comunistas, y de la misma manera con el transcurso del tiempo fueron perdiendo tal esencia representativa, participativa y critica, al reflejar el estancamiento y deformación de la democracia de las mayorías.

Cuba HOY busca enconadamente y en todos los planos construir un mejor socialismo, esta sola definición determina su negación para los EEUU y todos sus aliados. Para estos no es relevante la participación popular en los cambios y que se estén introduciendo categorías económicas de mercado. Millones de cubanos participaron en el último congreso del Partido Comunista, transformado así en un congreso de las mayorías. El grado de las criticas y los acalorados debates en todas partes donde hubiese cualquier organización, auguran un buen comienzo en un proceso de cambios, que los cubanos prefieren llamar de “actualización”. Estamos en presencia de otro gran periodo de trabajos y desprendimientos del pueblo  cubano, hoy en mejores condiciones económicas, donde los resultados objetivos y materiales son claves para el éxito. En la actualidad la mayoría de los cubanos han nacido en el periodo revolucionario, para un sector no desestimable, las increíbles y conocidas conquistas de la revolución, por las cuales los chilenos combaten hoy, son ignoradas  o asumidas como naturales a toda sociedad.  La generación que hizo la revolución tiene el deber, parafraseando a Raúl Castro, de consolidar un socialismo con una economía eficiente y recuperar la esencia de la verdadera democracia. No hay tiempos indefinidos ni  cuentan con el mismo espíritu revolucionario y generalizado de las primeras décadas de la revolución. “Sin prisa…pero sin pausa” es la consigna que sentencia el dramatismo y gravedad de la urgencia.

Muchos ojos chilenos y de todos los pueblos, tienen la mirada puesta en Cuba… para al menos tener esperanzas…que una sociedad mejor es posible… sabiendo que su construcción y diseño en Chile responderá a nuestra realidad, a su pueblo. De un día ser cierto, se hará entre montañas cerros y mar, entre los fríos del sur y los desiertos del norte… la copia de los cubanos a proyectos de ultramar… debiera ser una lección aprendida.