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Año XI, 6 de diciembre de 2019

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Producción nacional, descentralización y calidad: Las tareas pendientes en Consumo Cultural

La positiva evaluación que hizo el Gobierno de las cifras que arrojó el noveno Informe Anual de Cultura y Tiempo Libre 2011, realizado por el INE, no fue compartida por todos. Especialistas recalcaron que el aumento en el consumo cultural no quiere decir que exista una recepción de calidad y esconde baja presencia de la producción nacional y precarias situaciones en zonas extremas.

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 23 de diciembre 2012 9:37 hrs. 
Dibujo

“Fue un año muy positivo para la cultura y las artes en nuestro país. Afortunadamente Chile vive un gran momento en lo cultural que debemos capitalizar para generaciones futuras”. Estas fueron las palabras del ministro Luciano Cruz-Coke al presentar el noveno Informe Anual de Cultura y Tiempo Libre 2011, realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El secretario de Estado destacó el aumento de un 8,6 por ciento en el número de asistentes a espectáculos públicos en comparación con 2010, con más de seis millones de funciones en todo el país.

El cine, por ejemplo, congregó a más de 912 mil personas en 2011, es decir, un crecimiento de 163, por ciento respecto del año anterior. El público de la música creció también en un 9,7 por ciento y llegó a más de tres millones 122 mil espectadores, mientras que el teatro aumentó su público en un 12,5 por ciento y llegó a más de un millón 780 mil personas, con destacadas cifras para el teatro infantil.

Las conclusiones del ministro Cruz-Coke, sin embargo, no fueron compartidas por todos. Por ejemplo, la directora del Observatorio de Políticas Culturales, Bárbara Negrón, recalcó que el crecimiento es una tendencia que se ha registrado desde años anteriores y que la producción nacional continúa con bajas cifras en relación a los productos extranjeros.

Sobre uno de los aspectos enfatizados por Cruz-Coke, la necesidad de que el Estado otorgue acceso gratuito a la cultura para sectores más vulnerables, Bárbara Negrón advirtió que esto es insuficiente si se trata de hechos aislados y si no se incorpora, por ejemplo, el conocimiento sobre las artes en la educación.

“Hacia las personas de escasos recursos, los sectores que están más vulnerables, las políticas de gratuidad son importantes, pero muchas veces implican también que la sustentabilidad de la actividad artística se complejice. Además, es importante que esto sea un hábito, que no sea solamente una actividad esporádica, que es lo que generalmente alcanza a hacer el Estado para llevar ciertas obras hacia determinados territorios”, dijo.

La directora del Observatorio de Políticas Culturales subrayó además la precaria situación de acceso a bienes culturales que se produce en regiones, sobre todo en zonas extremas. “Por ejemplo, Arica y Parinacota y Aysén tienen una sala de cine. Si no tienes un espacio de exhibición, un espacio donde se encuentre el ciudadano con estas disciplinas artísticas, en este caso con el cine, no tienes posibilidades de acceso, de que se genere ese encuentro. O por lo menos, son muy escasas. También se relaciona, por ejemplo, con la formación artística. El 80 por ciento de los artistas se forman en Santiago, entonces tenemos una situación bastante pobre en las regiones”, afirmó.

El informe también registró un aumento de 12 por ciento en la inscripción de libros. No obstante, el coordinador de la campaña Libros Sin IVA, Marco Antonio Coloma, recalcó que la cifra solo muestra los textos inscritos en el registro ISBN, lo cual incluye obras que no necesariamente se han publicado y hasta documentos de los ministerios.

En este sentido, refutó que el solo crecimiento de las cifras sea positivo: “No es una estadística de cómo circulan los libros ni mucho menos cómo se leen, que es lo que uno esperaría de un anuario que hace un estudio o, por lo menos, entrega cifras de cómo están circulando los bienes culturales entre nosotros. No, esta es solamente una cifra de producción industrial, no sabemos cuántos lectores de esos libros tenemos. Sabemos cuántos libros se pretendieron hacer, pero tampoco sabemos si efectivamente se hicieron. Es como si el ministerio de Salud hablara sobre la calidad de vida de los niños utilizando las cifras de natalidad y mostrando que, como en Chile nacen más niños, entonces tienen mejor calidad de vida”, ejemplificó.

El Informe Anual de Cultura y Tiempo Libre 2011 entrega estadísticas también sobre el acceso a museos, circos, medios de comunicación, espectáculos deportivos e incluso incluye indicadores sobre personas aprehendidas por piratería.