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Año XII, 25 de septiembre de 2020

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Cumbre de los Pueblos 2013: El “primer ladrillo” para el desarrollo de un modelo económico alternativo

De forma paralela al encuentro de la Celac y la Unión Europea, cerca de 400 organizaciones sociales de Chile, América Latina, el Caribe y Europa se reunieron en el evento realizado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile ¿Cuáles fueron los principales temas que surgieron? ¿Podrían marcar la agenda de este 2013? Acá los participantes hacen sus balances y proyecciones luego del encuentro.

Paula Correa

  Martes 29 de enero 2013 19:20 hrs. 
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“No es tan solo porque tengamos nuestros propios temas, sino porque la cumbre oficial se realiza en secreto, con una agenda que ha afectado por más de 20 años los intereses y necesidades de las poblaciones de América Latina y Europa”. “El pueblo tiene que empoderarse de las cosas, el poder es del pueblo pobre”. “Estamos luchando contra un modelo extractivista que sume a nuestros pueblos en la pobreza y destruye el medio ambiente”.

Estas son algunas de las voces de los dirigentes extranjeros que participaron en la Cumbre de los Pueblos, que se desarrolló como respuesta a las cumbres oficiales durante todo el pasado fin de semana en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

El encuentro comenzó con una masiva movilización bajo la consigna “Yo marcho con los pueblos”, continuó con la realización de foros de diversas temáticas y culminó con la entrega de una declaración donde se rechaza activamente el modelo económico actual y se convoca a los movimientos sociales a crear en conjunto una alternativa.

Según el documento, poner como centro el interés económico ha generado consecuencias como “el desmantelamiento del Estado de Bienestar, la precarización del trabajo, la privatización de los servicios públicos, además de la usurpación, la destrucción y mercantilización de los bienes naturales y sociales”.

En ese contexto, la lucha por los recursos cobra una vital importancia, indicó Cristián Villarroel, integrante de la coordinación ejecutiva de Chile Sustentable. “Lo que hemos observado y se evidencia en estos encuentros internacionales es que el avance del duopolio minero-energético ha sido feroz. Por lo tanto, las consecuencias medioambientales, el desplazamiento de población, el deterioro de la calidad de vida y la imposibilidad de acceder al agua como uno de los DD.HH. fundamentales, es lo que ha hecho despertar a la ciudadanía, más allá de los llamados de alerta que hace décadas se vienen dando desde distintos sectores”, explicó.

La declaración afirma que los “Estados mercantilistas, las empresas transnacionales y las corporaciones continúan siendo administradores y profundizadores de la pobreza y la desigualdad social en el mundo, amparados por un tipo de democracia representativa, de mano de la elite, que se aleja de los intereses de las grandes mayorías de nuestro pueblo”.

Este aspecto es clave cuando los movimientos sociales van ganando fuerza para instalar sus demandas. Gustavo Ruz, coordinador nacional del Movimiento por una Asamblea Constituyente, consideró al respecto que “claramente somos un país atrasado respecto del movimiento social en Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil y Venezuela. Esto es porque en 1990 se instaló un gobierno y una coalición que buscaban precisamente que la sociedad no se integrara, que el pueblo no tomara parte de las cuestiones públicas, de manera que estamos avanzando mucho, pero todavía muy a la zaga de esos países”.

La Cumbre de los Pueblos reconoció las diferencias de cada país y, como señal de solidaridad, rechazó las intervenciones cívico-militares en Honduras, Haití y Paraguay.

También se pronunció en contra del bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba y manifestó su apoyo a Argentina en el proceso de recuperación de las Islas Malvinas.

Las distintas organizaciones acordaron que, asumiendo sus matices, concordarán caminos comunes de lucha contra el modelo económico y político imperante en los países de Europa y América Latina. Esto, además de avanzar en el diseño de una “hoja de ruta de trabajo y de movilizaciones para el presente, pero con perspectivas a largo plazo”.