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Año XII, 23 de septiembre de 2020

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La carta de Gonzalo Martner y el disminuido rol de la disidencia en el PS

Se suman las denuncias de dirigentes socialistas contra la actual directiva, encabezada por Osvaldo Andrade. Las conductas "Stalinistas" del presidente del PS estarían alejando a militantes del partido. Por otro lado, las luchas de poder al interior del partido estarían olvidando recoger las impresiones de la ciudadanía, algo particularmente complejo en año de elecciones presidenciales.

Claudio Medrano

  Lunes 1 de abril 2013 23:23 hrs. 
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“Es obvio que lo que quieres es que todos los espíritus libres terminen por irse del PS y sepultar el proyecto de la casa común de la izquierda que tanto nos costó construir desde 1989”. Esta es una de las frases que el ex presidente del Partido Socialista Gonzalo Martner, profirió en contra del actual dirigente de esa colectividad, Osvaldo Andrade, en una misiva dada a conocer la semana pasada.

La molestia apuntaba a la gestión autoritaria del grupo mayoritario al interior del PS y que representa Osvaldo Andrade, “La nueva izquierda”, y que a juicio de Martner, con conductas “Stalinistas” segrega a las corrientes disidentes obligándolas a desertar del partido.

Palabras que Martner pronuncia después de la confirmación por parte del PS de la repostulación de la diputada Denisse Pascal por el distrito de Melipilla, cupo que el ex embajador en España pretendía disputar a través de una primaria y para lo cual ya existía un acuerdo de palabra.

Pese a que desde la directiva del PS aseguran que el último Consejo General de la colectividad había acordado realizar primarias, sólo en caso de ser necesario, fuentes al interior del socialismo aseguran que existió un acuerdo de palabra con Martner y que finalmente se cambiaron las reglas del juego, por ende aseguran, “la responsabilidad pasa exclusivamente por la directiva que encabeza Osvaldo Andrade”.

“La directiva debió conversar previamente con él (Martner) antes de confirmar a Pascal en el distrito” afirman en el partido, “y evitar de esta forma generar divisiones en la semana de arribo de Michelle Bachelet a nuestro país”.

Para el ex presidente del PS, Gonzalo Martner, estas designaciones corresponden a “una interpretación completamente antojadiza, por el hecho de que el estatuto establece que no es la dirección la que tiene que juzgar si una persona debe o no ser candidato, sino que los militantes y ciudadanos de cada distrito”.

Poco rango de acción

Pero esta no es la única voz crítica en contra de la actual directiva y de la Nueva Izquierda en general al interior del partido. Dentro de la bancada de parlamentarios socialistas existen voces contrarias a la decisión del Comité Central de designar los cupos sobre la base de encuestas y en primarias sólo en caso de ser necesario.

A juicio de algunos diputados, esta acción refleja la actitud que ha tenido la Nueva Izquierda en los últimos años y que deja de lado la opinión del resto de las corrientes al interior del PS.

Pero pese a que existen voces contrarias a la dirección que ha tomado el partido, es poco el margen de acción que poseen debido a la “numerosa base que posee la Nueva Izquierda” y que deja atados de manos a la disidencia.

Más aun en año electoral, ya que como reconocen al interior del PS, es “difícil que algún parlamentario decida ir en contra de la dirección ya que eso podría poner en riesgo su cupo electoral”.

Esto se ve potenciado con la idea que existe  de consolidar un Parlamento para Michelle Bachelet, por sobre las diferencias actuales que resaltan en el partido.

“La actual directiva del Partido Socialista en vez de buscar recoger las apreciaciones que están en la sociedad y canalizarlas hacia el sistema político, lo que hace más bien es intentar maximizar las opciones de ocupar cargos en el Estado. Hace muchos años que no escucho una propuesta programática, es la lucha por los cargos la que determina el actuar de la directiva”, sostiene con preocupación su ex presidente, Gonzalo Martner.

Al interior de la directiva asumen con tranquilidad estas críticas, “dado que el porcentaje que representa Martner al interior del partido es mínimo, y a su juicio, no representa al grueso de la colectividad”.

Desde el PS, aseguran que el nivel de influencia de Martner es menor que cuando integraba el grupo “Grandes Alamedas”, pero que eso no debiese garantizar a la Nueva Izquierda estabilidad, debido a que existe un buen número de militantes que aún recuerdan con molestia la forma en que abandonaron el partido militantes históricos como Jorge Arrate, Carlos Ominami, Alejandro Navarro, Sergio Aguiló  y otros más nuevos pero influyentes como Marco Enriquez Ominami, todos críticos de la conducción de “La nueva izquierda”.

Sin ir más lejos, el año pasado, Marcelo Díaz y Fulvio Rossi abandonaron la directiva del partido, molestos de la actitud “déspota” que a su juicio ejercía el grupo liderado por Osvaldo Andrade.

Para la diputada Denisse Pascal, cuya designación fue cuestionada por Gonzalo Martner, el próximo Consejo general del partido “tendrá que decidir cuáles son los candidatos que ellos sienten. Además el partido ha planteado que en aquellos distritos que se considere necesario se harán primarias o encuestas”.

El panorama no se ve alentador para la disidencia, considerando el año electoral y la postulación de Michelle Bachelet a la presidencia, lo que deja poco margen para disputas internas.

Si bien en el PS consideran válidos los cuestionamientos planteados por Martner y la necesidad de que estos temas sean parte del debate dentro de la colectividad, aseguran que la reacción del ex presidente del PS fue desproporcionada y en nada ayudan epítetos como “Stalinista” para cuestionar la autoridad que hoy en día posee la Nueva Izquierda al interior del PS.