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Venezuela: El complejo escenario después de la elección de Nicolás Maduro

El sucesor de Hugo Chávez debe enfrentar un país polarizado, donde la seguridad pública y la economía asoman como los problemas más preocupantes. Esto, mientras los países del mundo comienzan a reconocer su elección y la oposición se queda paulatinamente sin argumentos para no hacerlo.

Oriana Miranda

  Jueves 18 de abril 2013 20:21 hrs. 
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Este viernes, Nicolás Maduro tomará posesión de su cargo de presidente electo de Venezuela, en un acto que se celebrará en el Palacio Legislativo de Caracas. Esto, en un ambiente tan polarizado como el reflejado en el estrecho margen de las votaciones de la elección, que lo hicieron vencedor con un 50,78% de los votos contra un 48,95% de Henrique Capriles, el candidato opositor.

Hay muchas razones que propiciaron esta votación. Desde el peso de continuar la senda de Hugo Chavez, por un lado, hasta la astuta campaña realizada por la oposición, todo sumado las primeras señales de una fuerte crisis económica que, en cualquier país del mundo, siempre disminuye los votos para el Gobierno.

Así lo explica el sociólogo y periodista internacional Raúl Söhr, quien también señala que la diferencia de 230 mil votos entre ambos candidatos, “si bien es estrecha, es sustantiva en cuando a que esa cantidad de votos no se revierten fácilmente. Si uno ve las denuncias de Capriles, si efectivamente se confirma el grueso de las irregularidades que el plantea, y están hablando de 3 mil 200, no cambiaría el resultado final. Por lo tanto no veo que puedan revertir esto, incluso aunque hubiera un conteo, me sorprendería de sobremanera porque el sistema venezolano es bien riguroso, es un muy buen sistema electoral”. 

La violencia desatada en el país desde el triunfo de Maduro es preocupante. El nuevo mandatario alertó incuso de un intento de Golpe de Estado por parte de la derecha, acusación que fue respaldada, entre otros, por el presidente de Bolivia, Evo Morales.

La Fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, afirmó que el Ministerio Público mantiene 161 investigaciones abiertas por los numerosos ataques ocurridos luego de celebrarse la elección presidencial, los que dejaron como resultado 70 personas heridas y 8 fallecidos. Siete de ellos eran chavistas, lo que complica los esfuerzos del candidato opositor por desenmarcarse de los disturbios.

Ahí radica una de las principales amenazas a la proyección de la figura de Capriles, la que, según indica la analista del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Paz Milet, no le permitiría consolidarse “como una fuerza pacífica y de recambio”.

“El llamado de Capriles de una oposición pacífica va en ese sentido, porque los mayores costos frente a hechos de violencia los va a asumir él, porque hay un discurso oficial de que la oposición quiere generar un enfrentamiento”, explica.

Pero pese a la violencia y el caos, son varios los representantes del mundo que han reconocido el triunfo de Maduro, con la excepción resonante de Estados Unidos. La Organización de Estados Americanos, América Latina en su conjunto e incluso España, uno de sus principales detractores, han saludado a Nicolás Maduro como el nuevo presidente de Venezuela.

En ese contexto, la Unasur citó a una reunión extraordinaria en Perú, a la que hasta el momento acudirán los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y Uruguay.

En esta cita, “es casi un hecho que se va a respaldar la victoria de Maduro y al hacerlo, le van a otorgar una gran legitimidad internacional. Incluso España, que es el país más crítico y con un gobierno conservador, terminó reconociendo la victoria de Maduro, de manera que es un hecho que los países bolivarianos, Argentina, Bolivia, Ecuador, hasta Brasil y varios centroamericanos van a estar en forma cerrada con Maduro. De esta manera,  por lo menos en la región va a tener respaldo absoluto”, expresa Raúl Söhr.

Los expertos coinciden en que de ahora en adelante, el principal desafío para Maduro y Capriles es mantener la unidad entre sus filas. Capriles debe mantenerse como el líder de una oposición heterogénea y pasar de estar “en contra de” a construir ejes políticos claros y propios.

El oficialismo, en tanto, debe superar a Chavez “dentro del chavismo”, encarar su pérdida de popularidad y enfocarse en la seguridad ciudadana y el fortalecimiento de la economía, además de moderar el escalamiento de las tensiones experimentado en el último tiempo, concluyen los especialistas.