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Año XII, 28 de noviembre de 2020

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Informe de Carabineros que avala uso de pistolas de pintura despierta fuertes críticas

El informe realizado por carabineros a raíz de los múltiples casos de heridos por disparos de balines de pintura en el rostro avala el uso de esta herramienta disuasiva, estableciendo ciertas restricciones. Esta medida no es suficiente para las víctimas, quienes exigen el retiro inmediato de las pistolas de pintura. Organismos internacionales hacen eco de esta solicitud, emplazando al Estado a dejar de criminalizar las movilizaciones sociales.

Oriana Miranda

  Martes 7 de mayo 2013 20:16 hrs. 
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El informe solicitado por Carabineros a su departamento de Derechos Humanos, luego de la suspensión del uso de balines de pintura en las marchas, avala la utilización de la que califica como un “arma no letal”, aunque con ciertas restricciones. Los uniformados tendrán que ser previamente capacitados para su uso, el cual se realizará desde una distancia de 20 metros como mínimo.

Aunque el que podría ser el regreso oficial de las pistolas de pintura se comunicará en los próximos días, los resultados del informe encendieron la alarma en la ciudadanía.

Desde la perspectiva del derecho internacional, existe un compendio de normas sobre la utilización de la fuerza por agentes del Estado, según las cuales “hay que preguntarse si esta es necesaria realmente para el objetivo que se persigue y si es proporcional al mismo”, explica la directora ejecutiva de Amnistía Internacional, Ana Piquer.

“En ambos temas creo que todavía están quedando dudas. ¿Realmente se está cumpliendo un objetivo con el uso de estas balas de pintura? Y en segundo lugar, ante la potencialidad del daño que hemos visto que puede causar,  si realmente es un uso proporcional de medios ante el objetivo que se está queriendo cumplir. Todavía quedan temas abiertos desde la perspectiva de las normas de derechos humanos y que son preocupantes”, expresa.   

Piquer alude a los múltiples casos de personas con lesiones oculares luego de disparos de balines de pintura directamente al rostro. Este lunes, cinco ellos se reunieron con la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, para dar a conocer su situación y solicitar el retiro definitivo de este armamento.

Natalia Kamisato es uno de los afectados. La estudiante de sicología de la Universidad Diego Portales se encontraba a un costado del escenario en la marcha por la educación del 11 de abril, cuando “apareció repentinamente desde calle Bandera un numeroso piquete de fuerzas especiales agrediendo a todo manifestante que estuviera en su camino”.

“Además de utilizar carros lanza aguas y gas lacrimógeno, carabineros disparaba balines de pintura; uno de ellos golpeó en el mentón a mi prima causándole mucho dolor. Segundos después carabineros me disparó a la cara. El impacto lo recibí en el lagrimal izquierdo, a milímetros del globo ocular”, relata la joven.

Por ello, rechaza tajantemente el informe de carabineros y  explica que las víctimas “nos vamos a seguir movilizando porque estas medidas son super trascendentes con todo el tema de la represión policial, no solo en las manifestaciones estudiantiles sino que a lo largo de todo el país y en diferentes ámbitos. Es un tema muy importante para la ciudadanía y si a mí y a otros compañeros nos tocó pasar por esto, encuentro que lo mínimo que podemos hacer es movilizarnos para que cesen estas prácticas, pero de verdad”. 

La diputada Ximena Vidal, presidenta de la Comisión, confirmó que “vamos a monitorear este procedimiento de carabineros y esperamos tomar acuerdo para hacerles llegar, seguramente mañana, nuestra perspectiva, para ver otro tipo de herramientas que sean menos violentas para las personas, para que se puedan manifestar en paz”.

Pero los heridos con balines de pintura, algunos de los cuales han perdido la visión de un ojo, no son los primeros afectados por violencia policial en las movilizaciones sociales. “La manera en que se ha estado usando anteriormente las lacrimógenas, que muchas veces también son disparadas al cuerpo, el uso del carro lanza aguas, muchas veces se usa más como una herramienta represiva más que de control del orden público, y esto es un ejemplo más que viene a coronar esa línea de acción”, advierte con preocupación Ana Piquer.

Piquer también lamenta que el Estado haya hecho oídos sordos a las múltiples advertencias sobre el cuestionable accionar policial. “Esto es preocupante porque va estigmatizando las manifestaciones como algo que necesariamente es malo, va disuadiendo a las personas de poder ejercer actos que son simplemente el ejercicio de sus propios derechos humanos: el derecho a reunión y la libertad de expresión”, manifesta.

Es en este contexto en que mañana se realizará la marcha de la Confech, cuyo recorrido ha sido previamente rechazado por las Federaciones Estudiantiles, alertando de la peligrosidad de realizar una movilización tan masiva en calles no aptas para el tránsito pacífico de las personas.