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Año XII, 28 de septiembre de 2020

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Centro de Estudios de la FECH revela baja calidad docente en universidades privadas

Las lógicas de mercado con las que operan las universidades privadas no selectivas, investigadas por lucrar, han ido en directo detrimento de la calidad de su docencia, según una investigación del Centro de Estudios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. El informe, que fue expuesto ante la comisión investigadora de la Cámara de Diputados sobre el lucro, indica que los efectos de la masificación de la educación superior, bajo criterios puramente liberales, no ha significado la movilidad social que propone.

Javier Candia Neira

  Jueves 8 de agosto 2013 11:33 hrs. 
cefech





La idea de  que la competencia entre muchas universidades  traería implícita la necesidad de mayor inversión en docencia e investigación, ha mostrado ser una absoluta mentira, según el Centro de estudios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Cefech).

A juicio de los estudiantes hay una verdadera caja negra a  la que llegan los recursos de los aranceles y matrículas, como indican los datos de los últimos 8 años.

El sociólogo, Rodrigo  Fernández, investigador del Cefech, aseveró que si se analiza específicamente las universidades privadas, sin control público no selectivas, se puede concluir que no hay ni siquiera un verdadero mercado de la educación, puesto que hasta violan preceptos básicos de la economía liberal y cobran elevados aranceles por servicios que no prestan.

En este sentido, el investigador del Centro de Estudios de la Federación de Estudiantes de la U. de Chile señaló que “un supuesto básico en Microeconomía es suponer que bajo un esquema desregulado los precios tienden al equilibrio, el precio de equilibrio está dado en el óptimo cuando el precio es igual al costo. Si nosotros suponemos esto, deberíamos decir que los docentes chilenos y los laboratorios chilenos son los mejores del mundo. La relación precio ingreso per cápita – arancel es la más abultada del mundo. Nosotros pagamos por calidad de compra más que los estadounidenses por nuestra educación”.

Ignacio Cassorla, quien también trabaja en el Cefech, graficó que las instituciones de educación superior que están en la lupa por sospecha de lucro, no invierten ni siquiera en libros.

Por esto, el especialista del Cefech, Ignacio Cassorla, indicó que “tienen cerca de seis libros per cápita y tienen dos títulos, o sea, hay poca diversidad. Una sala de espera de un centro médico tiene más libros que la universidad. Yo creo que es bastante impactante y se ve poco el estímulo a la inversión con respecto a los insumos mínimos”.

El presidente de la FECH, Andrés Fielbaum, aseveró que la discusión sobre las necesarias reformas al sistema, debe ser integral, puesto que no se puede abordar la regulación, la calidad, el perfil de los egresados y la gratuidad, separadamente.

En esa línea, el máximo líder estudiantil de nuestra casa de estudios explicó que “cuando nosotros hablamos de educación gratuita, no significa que queremos que desde ahora el Estado le entregue una beca del 100% a todos los estudiantes, sino que estamos diciendo que esto implica una reforma mucho mayor porque de lo contrario puede significar meter plata en un saco roto y lo que hay que hacer no es, no meter la plata, sino coser el saco para que efectivamente tengamos un sistema que sea gratuito, donde el dinero no sea un factor preponderante en nuestro desarrollo educativo, pero que efectivamente nuestra experiencia en las universidades garantice un mejor futuro profesional para los estudiantes y también una cantidad de investigación que al país le sirva”.

El informe del Cefech, desmiente además que el aumento de la cobertura de las universidades se debe a la “mercadización” de la educación, puesto que en términos de tendencias, el salto de calidad se dio entre 1968 y 1973, con un rol preponderante del Estado y con mucho menos instituciones.

La principal conclusión de la investigación de los estudiantes de nuestra casa de estudios es que antes de crear cualquier esquema de regulación se debe discutir qué sistema de educación superior queremos y para qué lo queremos.