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Año XII, 6 de abril de 2020

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Renovar nombres e incorporar a jóvenes y mujeres: los desafíos de las próximas elecciones

Hombres, mayores de 50 que se presentan a la reelección: así es la composición de un alto porcentaje de los candidatos que en noviembre se enfrentarán por un escaño parlamentario. La falta de representación femenina es otra de las grandes críticas al sistema.

Paula Campos

  Domingo 18 de agosto 2013 20:13 hrs. 





Este lunes se acaban los plazos. Durante la tarde los chilenos conoceremos la nómina definitiva de candidatos a las elecciones de noviembre próximo. Aspirantes a Presidente, senadores, diputados y -la novedad- consejeros regionales (cores) empezarán su carrera desde el martes, una vez cumplido el plazo legal para la inscripción de las candidaturas en el Servicio Electoral (Servel).

Sin embargo, y pese a que aún hay nombres no inscritos, hay cifras que ya se conocen claramente: cantidad de candidatos a la reelección, porcentaje de mujeres al Parlamento y número de jóvenes que tiene posibilidades de ocupar escaños en el Poder Legislativo, son materia de análisis previo a la lista final.

Con un 76% de legisladores -sumando ambas cámaras- que busca la reelección, tres de cada cuatro congresistas ya han estado al menos un período en cargo.

El presidente del Senado, Jorge Pizarro (DC) le restó importancia al número, argumentando que la cifra de recambio es importante en nuestro país y que finalmente son los ciudadanos quienes deciden confirmar la presencia de un nombre en el cargo al que postula: “En todas las democracias del mundo, es natural y lógico que en los sistemas parlamentarios tiendan a repetirse los liderazgos que tienen algún respaldo ciudadano. Esa es la razón por la que los partidos los escogen para llevarlos de candidatos y lógicamente depende de si son bien aceptados o no por la ciudadanía. En las elecciones chilenas, el porcentaje de renovación es bastante alto, supera el tercio de cada cámara por elección”, afirmó.

Lo que realmente le preocupa al senador es la baja participación femenina en el Parlamento. En Chile, tan sólo el 18% (46 candidatas para 253 cargos disponibles) de las candidaturas serán representadas por mujeres, una de las cifras más bajas de todo el continente.

“La diferencia de géneros existente en los cargos políticos está mediada por la aparatología de los partidos políticos”, sostuvo al respecto Teresa Valdés, coordinadora del Observatorio Género y Equidad, quien además insiste en la necesidad de aprobar una ley de paridad para sostener una democracia que actualmente vive en crisis.

“Para una mujer es muy difícil ingresar a ese sistema, salvo que se enriele o acomode a los grupos de poder. En general, en todo el mundo este es un asunto bastante estudiado y mientras no exista una ley de representación equilibrada o de paridad, como se está dando en la mayoría de los países latinoamericanos, definitivamente las dinámicas internas de los partidos inhiben la presencia y participación de las mujeres”, indicó.

La edad mínima para ser diputado es de 21 años; para ser senador, de 35. No obstante, el promedio de edad de los congresistas nacionales es de 51 años. Si bien estas cifras hablan de una minoría de jóvenes en el Parlamento, para Nicolás Garrido, presidente de la organización Jóvenes y Política, esta participación ha ido en alza.

Aun así, el dirigente reconoció que faltan voluntades políticas de parte de la juventud y un mayor esfuerzo de los partidos para ir generando mayor refresco en las caras políticas de Chile: “Las responsabilidades son compartidas, tenemos un problema a nivel país. En primer lugar, parlamentarios y Gobierno han transformado la política en algo negativo, donde aparecen mucho las peleas y cosas negativas, pero no las positivas. Además, otra responsabilidad está en los colegios y universidades, donde la educación cívica es débil. También siento que los jóvenes tienen responsabilidad y tienen el deber de informarse sobre lo que está pasando en el país”, afirmó.

Respecto de las próximas elecciones, Garrido consideró que varios de los rostros más jóvenes al Parlamento alcanzarán sillones en las diputaciones. En el Senado la tendencia también iría a una reducción etaria, aunque mucho más leve que la de la Cámara Baja.