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Año XII, 26 de febrero de 2020

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Libro de Maura Brescia aborda tesis de homicidio de Salvador Allende

“Salvador Allende: Mi Carne es Bronce para la Historia (1973-2013), La verdad de su Muerte”, es la nueva entrega de la periodista Maura Brescia. Editado por Momentum, el texto cita testimonios y observaciones técnicas respecto de las condiciones en que muere el presidente chileno en el palacio La Moneda.

Diario Uchile

  Viernes 23 de agosto 2013 12:32 hrs. 

Maura Brescia, autora de varios libros, presentó este jueves en el Museo de la Memoria su nueva entrega: “Salvador Allende: Mi Carne es Bronce para la Historia (1973-2013), La verdad de su Muerte”. En este documento aborda una tesis distinta respecto del deceso del ex presidente chileno. Considerando aspectos técnicos y testimonios, Maura Brescia apunta a un homicidio del líder de la Unidad Popular, desechando la versión oficial que habla de un suicidio.

©Foto: larepublica.pe

© Foto: larepublica.pe

Entrevistada por Juan Pablo Cárdenas en radio Universidad de Chile, la periodista entrega detalles de su investigación y subraya en las condiciones de la muerte de Salvador Allende Gossens, un texto que suma antecedentes a cuarenta años del Golpe Militar en Chile.

Salvador Allende dijo que “sólo acribillándolo a balazos” lo sacarían de La Moneda, y a partir de esta frase muchos discrepan de la tesis del suicidio, cuando siempre habló de enfrentar el golpismo en caso de ejecutarse. Si combatió toda esa mañana del 11 de septiembre de 1973, se le vio disparar, y luego resolvería quitarse la vida y no enfrentar a los agresores. ¿Qué te llevó a esta investigación?
– Allende nunca mostró la rendición, luchó hasta el final, decir que se suicidó es una falacia creada por los militares para matar el mito. Siempre los suicidas son héroes en las antiguas civilizaciones, dependiendo de las circunstancias. Hay testigos que dicen que Allende dijo ‘rindámonos’, pero es difícil de creer, ya que peleó hasta el final para defender la legitimidad de su gobierno, empero de la Constitución del país.

En tu libro, ¿dices que el general Pinochet habría reconocido el homicidio?
– Dos días después del Golpe, Pinochet dio una conferencia a los corresponsales extranjeros, donde indica que cuatro veces se le pidió la rendición y nunca respondió, siempre los llamó a acudir personalmente a La Moneda, lo cual los obligó a bombardear el Palacio, lo que es de un cinismo increíble.

En el libro se indica que el primer general que llegó a La Moneda a hacerse cargo es el general Palacios, y existe el testimonio de él, que señala encontrarse con Allende en el suelo, en la escalera de acceso al segundo piso. Luego cambió su versión, pero el libro es explícito en demostrar la irrupción de los militares en La Moneda, arrestar a las personas, y luego hay un largo trecho de escenificar la escena, operación dirigida por el general Ernesto Baeza, ¿cómo fue toda esa situación?
– Lo que a la gente le han hecho creer, es que los soldados ingresan por la puerta de Morandé 80, y ahí surge la rendición, baja Allende con las manos en alto, triunfo de los militares golpistas, pero no fue así. Luego del bombardeo, cerca de las 13.15 horas ingresan distintos regimientos a La Moneda, por Teatinos ingresó el regimiento de Suboficiales, y por Morandé la Escuela de Infantería de San Bernardo. Ellos se van al patio y suben por la escalera exterior al interior del palacio, y a la entrada del Salón Rojo hubo una batalla con muchos muertos, lo que no se ha sabido por la gente que rodeó al Presidente y sobrevive, sino por declaraciones de ex conscriptos, tenientes y capitanes que declararon ante el juez Mario Carroza. No entiendo cómo luego de apreciar esas declaraciones, cómo luego de ello se sentencia por el juez Carroza el tema del suicidio.

Cuándo uno lee el informe del tanatólogo, médico Luis Orlando Ravanal, donde especifica que la circunstancia del suicidio no es posible dado el estado del cadáver, parece curioso que el ministro Carroza haya concluido la investigación. El recurso de casación termina en la tesis del suicidio, fundada en el testimonio de uno de los médicos, Patricio Gijón, quien se integró al equipo médico de La Moneda por el honor, pero no por compromiso político. Gijón dice que volvió a la escena de humo, fuego y agua, entró a la supuesta pieza donde estaba Allende en el momento mismo que se dispara. Argumenta que se devolvió por una máscara de gas, y que le tomó el pulso a Allende para saber si está muerto, pese a ser médico y estar viendo un cadáver que le falta la cabeza. ¿Quién pensaría en una mascarilla en este escenario?, lo que levanta las sospechas políticas sobre alguien que no dejó el país, a diferencia de otros que salieron el exilio, o que fueron muertos por los militares. Maura, ¿quién es Patricio Gijón?
– Es uno de los últimos médicos que ingresa al equipo del Presidente Allende. Gijón fue el testigo perfecto para el momento y lugar preciso. Cuando llegó Ernesto Baeza, empezó a borrarse todo rastro del homicidio, que fue en la subida del Salón Rojo. Trasladan el cadáver de Allende hasta el Salón Independencia, y por eso la imagen se ve estirado, con las piernas en una posición que no se condice con dispararse en la barbilla con un fusil, que dicen fue un AK47. A Gijón lo encuentran, le dicen que sea testigo o lo matan. Sus declaraciones han ido variando y no son consistentes.

En el libro te refieres al fusil, y hay declaraciones de la secretaria de Allende, Miria Contreras, “Payita”, quien dice llevar el fusil a La Moneda junto a su hijo, pero los hechos demuestran que ella fue interceptada, le quitaron el fusil, mataron a su hijo, y el fusil se extravió, éste nunca ingresó al palacio, y hasta el día de hoy no se ha visto.
– Efectivamente, no sólo no se encuentra el fusil, sino que las vainillas que se encontraron, viene un perito británico y le muestran un AK47, y él en su informe señala que ‘no entiendo que un especialista de esa calidad acepte tal tipo de pruebas para un veredicto’. El doctor Rabanal ha estado años en esto, sin acceso al juicio o el sumario. El juez Carroza abrió esta investigación, y el mismo día que la abre le decreta un secreto sumario. Luego de un año y medio, levantó el secreto, no permitió que fueran otros peritos médicos, y lo mismo está pasando con el caso de Neruda, incluso negando peritos propuestos por la familia.

¿En qué condiciones el cadáver de Allende difiere de la tesis de suicidio?
– Hay tres heridas de bala, Allende murió con la herida de un fusil de alcance corto, impactado en el ojo derecho. De ahí esa bala sale a la parte alta de la cabeza, ese hueso se pierde en la exhumación realizada de forma rudimentaria en 1999. Da vergüenza ver a los sepultureros, no es su culpa, empiezan a ver los huesos, y los colocan en la caja con tierra, sin prolijidad, lo que llevó a perderse muchas piezas valiosas para la investigación, toda una falta de criterio. A Allende lo trasladan al Salón Independencia, y ahí lo sientan y le tiran el balazo sin una gota de sangre. Allende no tenía sangre porque llevaba cerca de 45 minutos fallecido.

Hay versiones de muchos disparos contra Salvador Allende, e incluso se habla de un cambio de ropa para dar la idea que el único disparo fue el suicidio, y no la constancia en su vestimenta del homicidio. ¿Por qué de los partidarios de Allende, de la familia, se ha aceptado la tesis del suicidio?
– Han primado ciertas circunstancias, intereses personales y políticos que se acomodan a esta falacia. A mí me llama la atención la postura de la senadora Allende, hija del ex presidente. En Televisión Nacional se emite un programa llamado ‘La Duda’, que plantea esta tesis, y ella hizo un escándalo por ello. Estamos en un país con libertad de expresión, y cada vez que se toca este tema, es el mismo resultado. Creo que ellos no han entendido el tema, porque si Allende se hubiera suicidado, sumado al testimonio del doctor Girón, que fue en representación de la familia, expresó que Allende dijo rendirse. Pero una persona que se rinde y se suicida ya no es un héroe. Se ha comparado con Balmaceda, de quien Allende era un admirador, pero él tampoco se rindió, entonces no se ve esa postura de una rendición. Antes no hubo interés, pero ahora ha cambiado la mentalidad de los chilenos, y de nuevo estamos exigiendo la verdad, justicia, equidad, y una serie de cosas que antes no nos atrevíamos a demandar. Por eso estamos en un nuevo ciclo político, donde muchos dicen que puede asemejarse a lo que pasó a comienzos de los ’70.