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Año XIV, 7 de diciembre de 2022

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‘Comité Pro Paz’: La irrupción de la iglesia ante los crímenes de la dictadura

La Vicaría de la Solidaridad prepara un acto conmemorativo, para el próximo 4 de octubre, fecha en que se cumplen 40 años de la creación del Comité de Cooperación para la Paz en Chile, que sumó apoyo a las víctimas de violaciones a los derechos humanos. Actores políticos y religiosos recalcan en el gesto del Cardenal Raúl Silva Henríquez para frenar la represión en el país.

Juan San Cristóbal

  Miércoles 25 de septiembre 2013 18:20 hrs. 
silva henriquez

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El próximo viernes 4 de octubre, en la plaza de Armas de Santiago, se realizará un acto conmemorativo por los 40 años desde la creación del Comité de Cooperación para la Paz en Chile, “Comité Pro Paz”, instancia que nace en respuesta a las denuncias de crímenes, a pocos días del Golpe Militar en 1973.

Surgido por un decreto arzobispal del Cardenal Raúl Silva Henríquez, la misión del comité es asistir a nivel personal y jurídico a perseguidos por la dictadura, labor que se extendió por todo el país hasta 1975, momento en que se transforma en la Vicaría de la Solidaridad.

Sobre este rol se profundiza en el libro “Rol del Cardenal Silva Henríquez, sus Te Deum durante la dictadura”, en coautoría de Máximo Pacheco, Ascanio Cavallo, Hernán Montealegre y Reinaldo Sapag. Este último, economista y académico de la Universidad de Chile, se refirió al papel del Cardenal, enterado desde el 11 de septiembre de la ejecución de personas en el país.

“Mi tía me contó, y le contó a monseñor Alvear, y él al cardenal Silva, cómo recogían cadáveres en el Mapocho, y ella incluso había asilado algunos de ellos, entonces el Cardenal sabía lo que estaba pasando”, dijo.

Entrevistado por Juan Pablo Cárdenas en Radioanálisis, Reinaldo Sapag destacó el papel del Cardenal al interior de la Iglesia Católica, criticado por su rol político ante la Junta Militar de Gobierno.

En este sentido, Sapag se refiere a la intención de Raúl Silva Henríquez: “Él se jugó por entero por el retorno a la democracia, y eso le significó graves enfrentamientos con un gobierno que quiso perpetuarse. El Cardenal se entrevistó con Pinochet, pero ambos se dieron cuenta de posiciones irreconciliables. En la misma iglesia había oposición a lo que realizaba, se le decía que hacía una tarea política, cuando el corazón del Cardenal estaba con la gente que sufría”.

Alfonso Baeza, uno de los sacerdotes que trabajó junto a Silva Henríquez, y parte de los vicarios de la Pastoral Obrera, destaca la unificación de todas las iglesias en el Comité Pro Paz, en función de proteger la dignidad de las personas que temían por su vida.

El sacerdote destacó que “para defender a cada hombre o mujer, de la religión que sea, es un ser que hay que defender sus derechos y dignidad. El Cardenal fue cauteloso de esa situación, y crea el Comité por la Paz y luego la Vicaría Episcopal de la Solidaridad”.

José Zalaquett es uno de los abogados que prestó sus servicios a la Vicaría, quien por su parte, subraya el rol de la Iglesia Católica, de momento en que los poderes del Estado y distintos actores sociales fueron marginados de la participación social luego del Golpe.

“Esta fue la única institución independiente del gobierno que pudo tener una voz, cierto paragua relativo para defender los derechos humanos, en una situación de desolación institucional que se habían prescrito los partidos políticos, cerrados los medios opositores y cerrado el Congreso”, indicó Zalaquett.

Históricamente se ha celebrado el aniversario del Comité Pro Paz el 4 de octubre, día de San Francisco de Asis, patrono de la Vicaría. Según María Paz Vergara, secretaria ejecutiva de Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, esta será una conmemoración de carácter sencillo, a las 19 horas, en el Palacio Arzobispal.

 

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