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Año XII, 15 de agosto de 2020

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María Paz Santibáñez: Una historia de vocación y compromiso

Hace 25 años, la estudiante de la Universidad de Chile recibió un impacto de bala en su cabeza mientras protestaba en el frontis del Teatro Municipal. El martes 29 de octubre, pasará por ese mismo frontis y seguirá de largo, para dirigirse hacia el interior, sobre cuyo escenario será la principal figura en el concierto aniversario de la Universidad de Chile en sus 171 años de vida llamado “Gesto de memoria”.

Vivian Lavín Almazán

  Jueves 24 de octubre 2013 10:54 hrs. 





La biografía de María Paz Santibáñez comienza diciendo: “ Su carrera estuvo a punto de detenerse en 1987 bajo la dictadura de Pinochet”. Una frase breve que toca uno de los hechos más dolorosos de su vida y también de quienes fueron estudiantes entonces, y vieron cómo una joven como ellos, mientras protestaba. caía baleada por un carabinero en el frontis del Teatro Municipal. Ese hecho marcó su vida, pero no la detuvo. Su testimonio pasó a convertirse en un muestra de lucha y compromiso, cuando hoy es una de las más destacadas pianistas chilenas en el exterior.

María Paz Santibáñez es un nombre que golpea tan fuerte como el de una Carmen Gloria Quintana o de un Rodrigo Rojas de Negri, entre tantos otros, para quienes vivimos de jóvenes la sorda ferocidad de la “larga noche de la Dictadura”.

El mismo año en que se cumplen cuatro décadas del Golpe Militar, ella viene a entregar su música y ser parte del contexto de reflexión y conmemoración de los efectos del Golpe y la Dictadura en la Universidad de Chile pero, sobre todo, a entregar su música, en el marco de los 171 años de vida a Universidad de Chile, como figura principal de en una serie de conciertos conmemorativos.

ALMA MÁTER

Quien hoy se pasea hoy por los escenarios más importantes de Europa, lleva muy profundo el sello de la universidad donde se formó. “La Universidad de Chile es una de las grandes de América Latina, y a pesar de haber vivido años muy oscuros, sigue estando en la punta de la investigación y de la formación. Por los seres que la constituyen, sus profesores, alumnos y funcionarios, que defendieron su alma y siguieron entregando formación de excelencia a pesar de todos los intentos por destruirla. Me siento muy orgullosa de pertenecer a esta Universidad. Por ella, escribí incluso un librito para la Universidad de La Sorbonne que se llama La historia de la música en Chile a partir de mi propia experiencia, donde cuento lo que es mi alma máter, como también la labor de Cirilo Vila, en la formación de toda una generación de compositores cuando la carrera de composición estaba cerrada. Pero, sin embargo, nunca faltó la posibilidad de seguir formando compositores. Mucha gente que de manera anónima, arriesgaban sus vidas y carreras, se entregaban por su espíritu universitario y el de la educación pública. Esto es algo que la Universidad de Chile ha mantenido y me hace sentir orgullosa. Muy particularmente, es un honor estar, a 40 años del Golpe de Estado, en las ceremonias de aniversario de la Universidad que también hace un “Gesto de memoria”, preciso y particular”, cuenta.

Para quienes piensan que los artistas viven en sus torres de marfil y que el compromiso con la democracia y valores cívicos esenciales no es claro en ellos, el ejemplo de María Paz Santibáñez, es una suerte de bofetada. “Los más grandes maestros que yo tuve en Chile tenían un serio compromiso con lo cívico y la formación de las personas en su integralidad. Que fuesen más de izquierda o de derecha, no era el tema. El compromiso era real. Y esto lo sigo viendo en otros artistas. Sin embargo, estos problemas de memoria o de escaso compromiso se dan en sociedades como la nuestra, que vivió años tan duros en los que también se empezaron a separar las áreas de la música y de la responsabilidad que deben tener los artistas. No hay torres de marfil. Yo debo trabajar mucho para lograr un pequeño nivel de excelencia, como todos mis colegas. Lo que vivo cada día es lo que me enseñó Cirilo Vila: compromiso y entrega”, explica la artista.

En momentos en que la educación pasa por una crisis tan profunda, cuando la relación alumno-profesor se da en términos de logros que tienen que ser medibles y estandarizados, la experiencia de María Paz Santibáñez resuena fuerte. Ahí surge la figura de quien ella recuerda como su padre musical, Galvarino Mendoza, quien le entregó “el amor por la música, la disciplina y los clásicos” y más…Una relación que comenzó el mismo año en que murió el padre de María Paz y que, al comienzo, no fue fácil, cuando el adusto profesor veía ingresar a su clase a una joven de carácter extravertido y desenvuelto. Aún recuerda con nitidez esa primera clase en la que Don Galva le enseñó a sentarse frente al piano y que hasta hoy agradece, cuando no tiene problemas posturales, como sí los padecen tantos músicos. Con él se formó en su adolescencia y después de una larga interrupción, en 1998, tuvieron un encuentro crucial ya que fue él quien la preparó para dar sus exámenes frente al Conservatorio de París. “A Don Galva le interesaba mucho la historia y siempre teníamos discusiones, incluso en lo político, y aunque, a veces, teníamos ideas muy diversas, él estaba siempre por el diálogo y la apertura”, recuerda.

AUDIENCIAS AGRADECIDAS

Cuando se quiere que el público aplauda, se suelen programar conciertos con  compositores clásicos y muy conocidos por todo el mundo. Melodías ya populares o que puedan reconocer fácilmente, sin embargo, María Paz Santibáñez es audaz. Es así como el mismo programa que interpretará en el Concierto que conmemora los 171 años de la Universidad de Chile que realizará en el Teatro Municipal, es el que ofrecerá en la modesta Iglesia San Cayetano de la Legua, en el marco de la VI Temporada de Conciertos de Gala, que viene organizando con denodado esfuerzo, la flautista Francisca Fernández. “Un programa que trae muchas obras contemporáneas, con varios estrenos de jóvenes compositores latinoamericanos, de Perú, Argentina y Chile. Y es que los públicos de los lugares donde menos llegan este tipo de manifestaciones artísticas son los más agradecidos con las cosas nuevas. El público es curioso y merece que le entreguen lo más fresco de la creación contemporánea”, dice.

Del joven y polémico Miguel Farías, autor de la ópera “Renca, París y liendres” que se estrenó el año pasado, interpretará la obra “Impulsos”. “Es que tengo una curiosidad marcada por el repertorio del siglo XX y contemporáneo, y no es un favor el que hago al tocar su música, sino que soy yo la que les agradece por seguir creando, por hacer buenas obras para que uno pueda darse el placer de trabajar de estudiarlas y presentarlas al público. Es un honor tocar obras de jóvenes compositores como Jimmy López, Esteban Benzecry, Miguel Farías o de Mauricio Arenas Fuentes, mi director artístico, de quien toco La caja máquina, que le da el nombre a mi último disco que habla de memoria y de futuro”, explica.

María Paz Santibáñez vive en Francia desde hace muchos años pero no ha perdido el contacto ni con la música ni con sus intérpretes nacionales y por eso mismo, valora el enorme trabajo que estos desarrollan “a pulso”. “He venido al Festival de Música Contemporánea que organiza la Universidad de Chile desde hace varios años, que tiene más de medio siglo de vida. Hay que recordar que entre la década de los 60 y comienzos 70 se estrenaron en Chile 215 obras chilenas y entre el 73 y 1990, no superaron las 90 obras…Era un festival, que hasta el Golpe de Estado, la Universidad ponía toda su esencia creativa y el Estado ponía sus recursos al servicio de la creación. Hay que repensar cómo se están dando estos recursos hoy. (Respecto de los Fondos Concursables), un artista no puede vender antes de crear. La parte creativa es algo que tiene que tener un respaldo material y un lugar para que esto se haga”, finaliza.

CONCIERTOS

Los conciertos que interpretará María Paz Santibáñez en Chile son:

26 de octubre, en la Iglesia San Cayetano, La Legua. Gratis.

28 de octubre, concierto en Municipalidad de Providencia. Gratis.

29 de octubre, concierto Aniversario “Gesto de memoria”, en conmemoración de los 171 años de la Universidad de Chile. Con invitación.

30 de octubre, Villa Cuatro Álamos, Maipú. Gratis.