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Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Nuevo estándar internacional:

Chile registra baja histórica en uso de celdas de aislamiento

Se proyecta para 2013 una baja de al menos 45% de reclusos castigados en estas celdas, cuya cifra anual bordea los 7 mil casos. Esto como consecuencia de la resolución que en mayo racionalizó y diversificó las sanciones al régimen interno, sobre la base de que los castigos con celda generaban mayor violencia. Gendarmería, funcionarios, la academia y organizaciones ciudadanas concuerdan en evaluación positiva, que está marcando la historia de las 12 mil 772 celdas de aislamiento existentes.

Helmuth Huerta

  Sábado 16 de noviembre 2013 10:03 hrs. 
carcel


Se trata de un avance significativo que sin embargo debe entenderse en el contexto de gran complejidad del sistema carcelario y judicial, que de hecho tiene gravísimos niveles de hacinamiento carcelario. Chile es el país que tiene proporcionalmente más personas encarceladas entre los 46 países de América Latina y el Caribe (318 presos por cada 100 mil habitantes, según el Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente), y el dato crítico es que 7 de cada 10 reclusos son hijos de delincuentes. Pero no hay política pública del Estado sobre esta realidad.

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Cantidad anual de internos con sanción

Lo sustantivo es que nunca antes el uso de celdas de aislamiento registró menos de 7 mil casos al año, según evidencia la información entregada por Gendarmería a través de la Ley de Transparencia: Un promedio de 7 mil 234 desde el año 2006 a la fecha. Pero entre enero y septiembre de este año se registraron apenas 2 mil 999 casos. Y se proyecta un total de 4 mil casos de sanción con celda de aislamiento al término de 2013. O sea, una baja cercana al 45% sobre el promedio histórico.

Esto se da después de dos hechos: Primero, el drástico informe de la fiscal judicial, Mónica Maldonado, que denunció que los internos permanecían en celdas sin aseo regular, sin luz natural, sin salida diaria, sin registro de motivos de sanción, sin baño, etc. Lo otro que sucedió es la entrada en vigencia, en mayo de este año, de la Resolución Sobre Uso Racional de la Sanción en Celda Solitaria, por la cual ahora no todos los castigos terminan en las 12 mil 772 celdas, de los 162 centros penitenciarios del país.

Las principales causas de castigo son: tenencia de celular, riña, desobediencia, tenencia de arma y de droga, pero ahora se aplican castigos como suspensión de visitas; de ingreso de paquetes y encomiendas; límites a la visita conyugal, y pérdida de opción de beneficios carcelarios y reducción de condenas.

La Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (Anfup), que sindicaliza a 8 mil 500 gendarmes, reconoce que en principio recibió con desconfianza estas nuevas reglas para usar las celdas, pues, según indica el presidente de la entidad, Óscar Benavides, pensaron que tendrían una herramienta menos para controlar los penales.

“Cuando se aplicó la medida, nosotros tenías serias dudas sobre el comportamiento de la población penal. Tenemos que reconocer eso. Pero hoy tenemos que decir que estamos gratamente sorprendidos por los resultados, porque finalmente uno viene a entender que la violencia sólo genera más violencia. O sea, el interno, después de estar encerrado 5 ó 10 días, salía con mucha más violencia a actuar sobre el resto de la población penal. En cambio, cuando se le suspende la visita de sus familiares a causa de una mala conducta, una transgresión al régimen interno, el interno tiende a regularse. Antes, más del 80% de los castigos terminaba en estas celdas”, reconoce el uniformado.

El impacto de la decisión es muy bien evaluada por Gendarmería, e incluso, se ha decidido eliminar, de manera experimental, las celdas de aislamiento en las cárceles de Puente Alto, Talagante, Colina 1, la cárcel femenina de Santiago y también la ex Penitenciaría (Santiago Sur). El alcaide de este último, coronel Ricardo Quintana, se refiere a los resultados: “La cárcel más compleja y emblemática de la región Metropolitana y tal vez de Chile, que tiene 5 mil 190 reos al día de hoy, es la que está presentando menos problemas a Gendarmería en lo que tiene que ver con el comportamiento interno. Si revisamos los datos históricos de esta unidad penal, en el año 2010 hubo 30 muertes violentas; en 2011 hubo cerca de 40; en 2012 se registraron 13 muertes violentas, y este año 2013, gracias a esta racionalización del uso de celdas, ha habido sólo 2 muertes. Es importante decir que cuando un interno es sancionado por segunda vez, eso tiene que ir a consulta al juzgado de garantía correspondiente, y además el castigo es responsabilidad de la jefatura del penal. Todos estos cambios están teniendo un impacto muy positivo. Para nosotros ha sido sorprendente. Hace unos años nadie hubiera imaginado que a esta altura esta cárcel iba a estar funcionando experimentalmente sin celda de aislamiento”, señala el oficial.

La directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales (UDP), Judith Schönsteiner, dice que se está incorporando el precepto de que el mal trato de un gendarme hace responsable al Estado, por eso alaba que el castigo tenga ahora control judicial, aunque siguen pendientes otras reglas para el uso gradual y proporcional de la fuerza.

“La baja indica un mayor cumplimiento con los estándares internacionales en la materia, pues la celda de aislamiento, que antes de esta medida se llamaba celda de castigo y no estaba mayormente reglamentado su uso, ahora debe ser usada cuando no hay ninguna otra medida disponible. O sea, como recurso de ‘última ratio’. La resolución exenta sobre estas celdas señala la obligación de resguardar la proporcionalidad, también la duración y siempre bajo un control estricto en materia médica, judicial y administrativa”, explica la experta de la UDP, quien encabeza una serie de programas de diplomado y magíster sobre estas materias para oficiales de Gendarmería.

Por su parte, el asesor en Derechos Humanos de la Confraternidad de Familiares y Amigos de Presos Comunes (Confapreco) Manuel Henríquez Cortez, también aprueba la baja en el uso de celdas de aislamiento, aunque lamenta que estas sigan existiendo.

Principales causales para celda solitaria

Principales causales para celda solitaria

“El problema que tenemos es que esas celdas siguen existiendo como tal. Antes eran conocidas como celdas de castigo y ahora son celdas de aislamiento. No voy a decir que sólo es un cambio de nombre, porque de hecho hay una reglamentación más compleja y gradual para los castigos, pero el tema es que siguen ahí. Son muy inhumanas: Los internos deben consumir alimentos con sus manos, sin servicio. No tienen baño sino que deben hacer sus necesidades en ese mismo espacio. Hay hacinamiento y abusos tanto de otros internos como del personal penitenciario. El tema más de fondo es que el país no ha desarrollado el Derecho Penitenciario, que se imparte en algunas universidades con apenas pinceladas. Y el caso es que esta resolución sobre el uso de las celdas ha evidenciado que nuestro reclamo histórico, como organización que realiza seguimiento al tema, era razonable y con sustento en la experiencia internacional. O sea, hay muchísimas maneras de sancionar a un interno cuando comete una infracción al régimen interno. Lo más importante que está pendiente es la lucha por una ley de ejecución de penas y una reforma penitenciaria, que es lo que más se adecua a los tiempos”, aduce Henríquez.

Los observadores de la situación carcelaria concuerdan en que esta racionalización y diversificación de castigos en intramuros contribuye al principio dictado en el siglo XVIII por el Marqués de Beccaria, pues el castigo es la privación de libertad, y no el maltrato físico y psicológico o los abusos sexuales.

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