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Año XI, 6 de diciembre de 2019

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Nueva alza de precios de combustibles reflota cuestionamientos al Sipco

Luego de los festejos de año nuevo, los automovilistas no son los más felices. El anuncio de la Enap de un alza generalizada de los precios de los combustibles no sólo implicó un aumento promedio de $18 pesos por litro, también agudizó las críticas contra el Sipco.

Fernando Seymour

  Viernes 3 de enero 2014 11:16 hrs. 
sipco

Luego que la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) confirmara el aumento de los precios de los combustibles en esta primera semana del año, las críticas contra el Sistema de Protección al Contribuyente del Impuesto Específico a los Combustibles, más conocido como Sipco, surgieron inmediatamente.

Uno de sus detractores es el experto en combustibles Sydney Houston, director de Houston Consultores, para quien esta reciente alza de los precios de las bencinas representa una mala broma para los chilenos, pues no existe otro país en el mundo que haya experimentado un incremento tan fuerte en ese ámbito.

Considerando que se trata de un sistema que permite generar cambios en el impuesto específico cuando se generan fluctuaciones de aumento o rebaja en el exterior, ¿qué es lo que pagan los consumidores realmente?

“El precio real de los combustibles no es el que estamos pagando. Aquí estamos en una suerte de engaño a la comunidad y el Sernac algo tendría que ver. Porque el precio real de los combustibles en Chile no son los 850 pesos de hoy, sino que la realidad, lo que vale el litro, son 550 pesos. El resto es impuesto específico, por lo tanto hay que ser claro: el precio del combustible es 255 pesos más  barato que lo que hoy día estamos pagando, IVA incluído”, aclara el propio Houston.

Para Houston, muchas de las amenazas y propuestas por terminar con este impuesto sólo representan pirotecnia publicitaria y desconocimiento total del mercado de los combustibles, lo que se suma –según el experto– a que se trata de un impuesto que sólo paga el 20 por ciento del mercado.

En ese contexto, las soluciones para el también ex gerente general de la Asociación de Distribuidores de Combustibles de Chile son muy claras.

“Tenemos, primero, un impuesto tremendamente antisocial, donde la clase media, la clase pobre, está subsidiando a las grandes empresas con respecto del impuesto. Si todos pagáramos un peso, cinco pesos solamente, no 255 como hoy día, si todo el mercado consumidor pagara cinco pesos el Estado podría recaudar más de diez mil millones de dólares, a diferencia de los dos mil millones que se recaudan hoy día”, explica.

En consecuencia, junto con eliminar definitivamente el cuestionado impuesto y establecer otro de carácter único y transversal para todo el mercado consumidor, según Houston, no sería necesaria ninguna reforma tributaria, como ha anunciado la Presidenta electa Michelle Bachelet, pues con esos diez mil millones de dólares se podrían solucionar además los temas de educación, salud y seguridad ciudadana.

Desde el ámbito político, junto con aclarar que los precios de los combustibles no dependen del Gobierno, el diputado de Renovación Nacional José Manuel Edwards aclaró que se trata de una gran oportunidad para revisar el impuesto específico y pensar en cambios que beneficien a quienes utilizan diariamente los combustibles.

Para el integrante de la comisión de Economía de la Cámara de Diputados el objetivo apunta a la diferenciación del impuesto, particularmente respecto a las demás regiones del país, pero en ningún caso a su eliminación. ¿Cuál es su propuesta entonces?

A su juicio, se debe “avanzar en un impuesto que tenga algún tipo de diferenciación especial pero no eliminarlo, creo que eliminarlo es muy populista. La verdad de las cosas es que estos 2400 millones de dólares que se recaudan cada año por el impuesto específico, más un 70%, son generados por impuestos pagados por personas que sí pueden pagar el impuesto específico y por lo tanto la eliminación no es lo que le conviene a Chile, lo que le conviene es una diferenciación para que quienes ocupan más las calles sigan pagando como siempre”.

Edwards también se refirió a la compleja situación financiera de Enap, al plantear la posibilidad de estudiar una posible privatización de parte de aquella empresa estatal, evaluando con una mirada de eficiencia y de lo que le conviene al país.

Sin embargo, para el diputado de la Democracia Cristiana Patricio Vallespín, junto con afirmar que no es el momento para hablar de privatizaciones (aspecto que no está considerado en el programa de Michelle Bachelet) esta nueva alza significativa de los precios de los combustibles se debe a que el Sipco no es capaz de compatibilizar el efecto de los precios internacionales.

Por ello, Vallespín planteó que se requiere de un cambio radical, con el objetivo de incentivar a los sectores productivos.

“Es evidente que tiene que existir un mecanismo de compensación, de alguna u otra manera equilibrar el efecto que genera el alza de los combustibles cuando somos totalmente dependientes. Tiene que existir un instrumento. Creo que eventualmente la operación ha fracasado y vamos a tener que cambiarlo, completo. Yo espero que la Presidenta Bachelet lo  tenga en su agenda como un tema fundamental, porque es una manera de incentivar a los sectores productivos”, manifestó.

Cabe destacar que según el informe de la Enap el alza de los precios de los combustibles está determinado por el aumento del precio del petróleo en el mercado internacional de la Costa del Golfo, así como por la rebelión de una facción del Ejército en Sudán del Sur que interrumpió la exportación de 300 mil barriles diarios de crudo al mercado del Mediterráneo.