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El triángulo por el que los gobiernos de Chile y Perú no están dispuestos a ceder

El fallo de la Corte de La Haya mantiene las diferencias entre los Gobiernos de Chile y Perú ya no respecto del tema marítimo, sobre el cual existe un compromiso de ambas partes por respetarlo, sino que sobre el límite terrestre y el cuestionado triángulo al que tanto aluden los protagonistas. ¿En qué consiste aquella controversia? ¿Desde cuándo se remontan las diferencias?

Fernando Seymour

  Miércoles 12 de febrero 2014 19:09 hrs. 
Triángulo terrestre Chile-Perú


“Para nosotros no hay ninguna controversia, el triángulo terrestre es peruano”, aseguró recientemente el Presidente Ollanta Humala. Por supuesto, la respuesta de su par chileno, Sebastián Piñera no tardó, afirmando que “el triángulo terrestre pertenece al territorio chileno”.

El cruce de declaraciones entre ambos gobiernos, luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, ha sido recurrente, particularmente en función de aquella zona denominada como triángulo terrestre.

Y al anuncio de las autoridades chilenas sobre la posibilidad de enviar una nota de protesta por la publicación de un mapa peruano que se adjudica aquel territorio, se suma la más reciente con las críticas del coagente peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, José García Belaúnde.

“Piñera quiere despedirse haciendo su pataleo, como gran defensor de la nacionalidad”, denunció el ex canciller de ese país, agregando que “nunca el mar manda sobre la tierra, siempre la tierra manda sobre el mar”.

Cabe recordar que el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya conserva la actual frontera entre ambos países en base a la línea del paralelo, esto hasta las 80 millas marítimas, luego de lo cual se traza una línea equidistante hasta las 200 millas.

¿Pero qué ocurre con el mencionado triángulo terrestre? ¿Qué representa esta zona en disputa, que abarca 3,7 hectáreas o 37 mil 610 metros cuadrados y que si bien une territorialmente a Chile y Perú, mantiene tensionadas las relaciones entre los Gobiernos de ambos países?

Según el Presidente Ollanta Humala, la soberanía peruana sobre esa zona se basa en el Tratado de Lima de 1929, así como en los acuerdos posteriores.

Precisamente, sobre las diferencias entre aquel acuerdo y el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya se refirió el analista Raúl Sohr, asegurando que durante los últimos sesenta años desde Perú han postulado que el límite terrestre se encuentra en el punto de la Concordia, mientras que en el caso de Chile han apuntado al hito uno y la continuación del paralelo hacia el mar.

Por ello, no dudó en afirmar que el debate sólo surgió en el último tiempo, a propósito del mencionado juicio, surgiendo así la figura del disputado triángulo terrestre.

“El Tratado de 1929 postula que es el Punto de la Concordia y el fallo de la Corte parte del hito uno, por lo que el Gobierno de Chile alude a que es este punto el que cuenta, mientras que desde Perú se basan en el punto de la Concordia, formándose este pequeño triángulo que es una insignificancia, pero que ambos países reivindican”, explicó el experto.

Además, aclaró que “naturalmente algo que no tiene ninguna significación material pero que es fuerte en el alma de los pueblos se transforma en un tema mayor”.

Firmado el 3 de junio de 1929, el Tratado de Lima establece, en el artículo segundo, que “la línea divisoria entre dichas partes y, en consecuencia, la frontera entre los territorios del Perú y de Chile, partirá de un punto de la costa que se denominará ‘Concordia’, distante diez kilómetros al norte del puente del Río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del Ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella”.

Asimismo, en el artículo sexto se determina la restitución de Tacna a Perú, mientras que Arica es ratificada como territorio chileno, lo que también incluye una indemnización de seis millones de dólares para el Gobierno peruano. Y en caso de futuras diferencias respecto de la frontera terrestre, el documento confirma que el arbitraje corresponderá al Presidente de Estados Unidos.

Por su parte, la Abogada Astrid Espaliat, académica de la Universidad de Chile y asesora del equipo jurídico chileno ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, explicó que “en materia terrestre cada vez que un Estado tiene una disconformidad con algún punto debe manifestarlo”, aludiendo a que “desde Perú, durante todos estos años, nunca lo hicieron públicamente, sobre que el punto de Concordia producía algún mal entendido o que nunca hubiera sido establecido”.

La abogada recordó el proceso con el que el Tratado de 1929 se implementó, respecto de los procedimientos para fijar el límite entre ambos países, con el punto de Concordia justamente como el inicio de la frontera terrestre.

Como parte de una segunda etapa, las autoridades de ambos países procedieron a desarrollar la instancia de demarcación, con el objetivo de oficializar los puntos de la frontera, es decir, los hitos y sus respectivas coordenadas geográficas, proceso del que participaron delegados chilenos y peruanos, dejando constancia a través de actas oficiales.

A partir de esos datos, la académica agregó que la aclaración que plantearon desde Perú en el reciente juicio en La Haya, como una reivindicación del punto 266 o punto de la Concordia a partir del año 2005, tendría como fondo la intención de reivindicar una aspiración de carácter histórico-simbólico.

Y si bien se trata de una disputa que ha involucrado a Gobiernos de distintas épocas, las reivindicaciones territoriales no constituyen un gran tema de periodos pasados, donde la actual demanda peruana aparece como un asunto reciente, de no más de 15 a 20 años atrás, posterior incluso a las respectivas dictaduras militares, tal como lo expresó el analista internacional Raúl Sohr.

De hecho, el propio experto se detuvo en las actuales autoridades, apuntando a los intereses particulares de cada uno de los protagonistas.

“Ollanta Humala se ha beneficiado enormemente con el fallo y en Perú logró establecer que se trata de una victoria trascendental que marca un hito, un antes y un después, cosa que en los hechos quedará como algo relativamente insignificante”, argumentó Sohr.

Mientras que en el caso del mandatario chileno, según el analista “no quiere terminar su Gobierno y esperar continuar su carrera política con el recuerdo de que bajo su Gobierno ocurrió algo, que según un decir muy antiguo en Chile, ningún Presidente puede entregar un país más pequeño que el que recibió”.

En suma, el triángulo terrestre, zona que se configura al unir el hito uno, el punto de la Concordia o 266 y el punto del límite costero dado por el paralelo, mantendrá su atención e interés entre los Gobiernos de ambos países, tal como ocurrió en la reciente reunión del 2+2 realizada en Santiago, con la presencia de los cancilleres y ministros de Defensa, como también en la última Cumbre de la Alianza del Pacífico, donde el intercambio de declaraciones entre los jefes de Estado dejó en claro la intención de ambas partes de no ceder en sus intereses.