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La compleja y difícil realidad de quienes padecen alergias alimentarias

Según la Sociedad Chilena de Alergia e Inmunología, en las últimas décadas la alergia alimentaria ha afectado a gran parte de la población mundial, sin poder establecer sus causas ni su epidemiología. Sin embargo, existen diversas teorías que abordan el tema, desde factores genéticos hasta transgénicos. Lo que está claro es que el número aumenta y es necesario implementar políticas públicas de apoyo a pacientes y familias.

Diana Torres

  Sábado 15 de febrero 2014 13:30 hrs. 
Alergia alimentaria

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Para explicar el aumento de pacientes por esta enfermedad hay deferentes hipótesis que dan cuenta de un problema de salud  global. Una de ellas es la teoría de la higiene, que plantea el exceso de esterilización del ambiente contra gérmenes y bacterias y que impide al ser humano desarrollar un sistema inmune, atacando las proteínas como cuerpo invasor.

Otra, está ligada al tránsito indiscriminado de alimentos de otros países, los que no estamos acostumbrados a ingerir. Por último, la hipótesis de alimentos transgénicos, como causa del aumento del índice de las alergias alimentarias.

Sin embargo, esta última no está comprobada. El vocero de Chile Sin Transgénicos, Iván Santandreu, señaló que los alimentos con aditivos y preservantes inciden en la proliferación de alergias por el alto contenido de toxicidad. A su vez, el biólogo expresó que ante el factor genético hay que implementar políticas de vida sana.

“Existe un porcentaje de niños que tiene una predisposición mayor a los alimentos procesados. Lo ideal es que esos niños y en general la población consuman alimentos sin pesticidas y que sean orgánicos, que además tienen una concentración más alta de nutrientes, menos contenido de agua y menos nitrato, donde lo positivo es que no tienen ningún pesticida o al menos una menor cantidad”, explicó Santandreu.

Asimismo, aclaró que “Chile es uno de los países con peor uso de plaguicidas de la región”, lamentando que “existe poca conciencia y poca información al respecto”.

Sufrir de trastorno por alimentos significa que el cuerpo responde de manera adversa a ciertos nutrientes, ya sea por la ingesta o por la inhalación de éstos. En la gran mayoría de los casos es por la leche, huevo, soya y harina de trigo. Sin embargo, la lista es más amplia, ya que incluye pescado, maní, mariscos y frutos secos.

Si bien en nuestro país no existe un registro completo de quienes la padecen, desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile han señalado que las alergias alimentarias afectan al ocho por ciento de los niños y al cuatro por ciento de los adultos.

En esta línea, la doctora María Antonieta Guzmán, jefa de la Sección de Inmunología y Alergias, indicó que la enfermedad produce efectos en al menos dos sistemas del organismo, ocasionando síntomas respiratorios, cardiovasculares, gastrointestinales y dermatológicos, en diferentes niveles.

Además, la especialista agregó que “la persona alérgica puede presentar broncoespasmo, es decir, se le cierran los bronquios ante la exposición al alérgeno alimentario aunque no sea asmático, y si es asmático y no está controlado, tiene riesgo de muerte”, enfatizó.

Al respecto, la presidenta de la Fundación Creciendo con Alergias, Patricia Carmelo, señaló que han solicitado al ministro de Salud, Jaime Mañalich, tomar conciencia de los graves síntomas que viven los niños.

“Nosotros necesitamos una solución de urgencia ahora, aunque estamos de acuerdo en que se requiere un estudio de prevalencia que sea potente, que tarde los dos años que tarda, para que la alergia alimentaria quede instalada en el país como una enfermedad”, reconoció Patricia Carmelo.

Aunque igualmente manifestó su preocupación, aludiendo a que “mientras tanto no podemos permitir que esos niños estén totalmente desamparados y tampoco se le puede exigir a una familia, a una madre, que compre una leche que cuesta 30 mil pesos y que le durará un día, cuando ese presupuesto sobrepasa su ingreso mensual”.

El tratamiento de esta enfermedad tiene altos costos en nuestro país, pues los pacientes menores de cuatro años deben consumir en muchos casos una fórmula especial de alimentos, cuyo valor va desde los 24 mil a los 32 mil pesos, con una duración de entre uno y tres días, representando en los casos más severos un gasto mensual de 300 a 450 mil. Se trata de gastos que no están contemplados en los planes de salud pública ni privada.

Ante esto, las organizaciones han insistido en la necesidad de políticas de salud que aborden esta enfermedad. Desde la Fundación Creciendo con Alergias ya enviaron una carta a la futura ministra de Salud, Helia Molina, para que se incluyan los costos en los planes de Fonasa mediante el Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC).

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