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Año XIII, 28 de noviembre de 2021

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Elecciones municipales en Francia dan favoritismo a sectores de ultraderecha

Este domingo Francia tendrá elecciones municipales, donde la presidencia de François Hollande, con su mayoría socialista, no augura buenos resultados. Tampoco lo hace la derecha tradicional, que en estos días ha debido defenderse de sus propios escándalos. ¿Quiénes serán los beneficiados? Probablemente la ultraderecha de Marine Le Pen. Pero, ¿qué está en juego en Francia? ¿Podría esto modificar el mapa político de Europa?

Paula Correa

  Viernes 21 de marzo 2014 12:06 hrs. 
Francois Hollande y Marine Le Pen


El domingo los franceses votarán por sus 36 mil alcaldes y concejales en unas elecciones municipales que, pese a su carácter local, han sido presentadas por diversos actores políticos de la oposición y medios de comunicación como un balance o examen del desempeño del actual gobierno.

Y es que el ejecutivo llega a los comicios muy debilitado, con sólo un 17 por ciento de apoyo, lo que se relaciona con una insuficiente gestión para enfrentar la crisis.

Según los últimos balances se presume que la derecha acapararía la mayor cantidad de votos. Si bien ésta ha enfrentado sus propios escándalos por la sospechas de corrupción que recaen sobre el ex presidente Nicolás Sarkozy, la ultraderecha de Marine Le Pen ha capitalizado el apoyo popular.

Esto es complejo para la socialdemocracia francesa. Robert Funk, director del Centro de Estudios de Opinión Pública del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile, sostuvo que existe una cierta tendencia en Europa, desde que surgió la crisis entre 2008 y 2009, de reaccionar en contra de los partidos gobernantes. Esto, cuando además la centroizquierda está muy dividida, lo que ha beneficiado a sus contendores. En ese sentido, según el académico, la fuerza de la derecha no representa necesariamente una “fuerza propia”.

El analista añadió que hay que tener cuidado con lo que significa “éxito”, pues por ahora se apunta al número de autoridades electas de los partidos, pero no a obtener el control de los municipios. “Hay que distinguir entre un voto de protesta y entregarle el apoyo directamente a un sector determinado”, indicó. En esa línea, en un análisis más fino, más local, el socialismo obtendría el control en ciudades relevantes como París, Toulluse, Montpellier y Lyon.

En ese contexto, el director de la edición chilena de Le Monde Diplomatique, Víctor Hugo de la Fuente, afirmó que a nivel municipal 150 ciudades podrían pasar a la oposición, dejando a Hollande aún más débil. Por ello, indicó que esta idea de “los indignados” que circula en Europa, es decir, que los políticos no responden a las demandas de la ciudadanía, es el gancho de los partidos de ultraderecha.

“Evidentemente es mucho más fácil para la extrema derecha lanzar consignas populista que caigan bien con el ánimo de la población. Primero las ideas nacionalistas, es decir, que son los extranjeros los que han llegado al país y les están quitando el trabajo a los nacionales. Segundo, contra las élites, porque como los gobernantes han sido de derecha o socialdemócratas en casi todos los países, entonces existe un desapego de la ciudadanía hacia estas élites, lo que aprovecha la extrema derecha”, explicó.

El propio de la Fuente advirtió también que hay fuerzas de izquierda que han logrado avances importantes. En Grecia, por ejemplo, las fuerzas de Siriza han logrado desplazar al partido socialista y transformarse en la principal fuerza de izquierda. “En el fondo cuando se producen estas crisis avanzan los extremos y para los sectores medianos la situación se complica mucho”, afirmó.

Para el político chileno Carlos Ominami, quien vivió exiliado en Francia, el Partido Socialista galo está claramente perdiendo su condición de primera fuerza política. En ese contexto, anticipó que en mayo habrá elecciones del Parlamento Europeo y los pronósticos también son inquietantes, ya que varios analistas anticipan un oscuro escenario.

“Dado el auge de las derechas en la crisis podría darse la paradoja de que la primera fuerza de la Unión Europea sea de carácter muy conservador, que rechace continuar trabajando por la integración de Europa, paralizando así la construcción del bloque”, sostuvo.