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Estados Unidos y su responsabilidad en la crisis del Medio Oriente

La violencia que llena las portadas de todo el mundo en Palestina y en otras regiones del Medio Oriente, tiene como punto en común la decidida intervención de los Estados Unidos en busca de controlar el devenir político de la zona, sin mayor éxito.

Claudio Medrano

  Martes 22 de julio 2014 15:35 hrs. 
IRAK

11 de septiembre de 2001: dos aviones comerciales impactan directamente en las torres que componen el World Trade Center, provocando su incendio y posterior derrumbe.

Lo que a primera vista parecía un accidente se transformó luego en un atentado terrorista encabezado por la facción talibán Al Qaeda, red internacional que ya había efectuado ataques en contra de los Estados Unidos y cuya base principal se encuentra en la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Este ataque sirvió como excusa para que los Estados Unidos iniciaran una ofensiva militar en la zona, que rápidamente lo llevó a controlar el gobierno de Kabul.

Posteriormente, en 2003 y con la excusa del descubrimiento de armas de destrucción masiva, el gobierno que encabezaba en ese entonces George W. Bush, invadió Irak y derrocó al régimen de Saddam Hussein.

Acciones desestabilizadoras que en el futuro no se circunscribirán a estos dos países, sino que a toda la región.

Libia, Egipto y Siria son países que vivieron o viven procesos convulsos, enmarcados en la imprecisamente llamada “primavera árabe” y que se caracterizan por periodos de inestabilidad en los que ha tenido participación el gobierno estadounidense.

A esto se suma el apoyo decidido a Israel, pese a las acciones violentas y desestabilizadoras que, en este momento, lleva a cabo en la Franja de Gaza, bajo la excusa de eliminar facciones terroristas.

Además hay que agregar otros factores y que se remontan a comienzos del siglo XX. Para el Experto en Medio Oriente y director del Centro Argentino de Estudios Internacionales, Ariel González, “es necesario recordar que bajo el acuerdo Sykes-Picot de 1916, un tratado secreto entre Francia y Reino Unido, el imperio Otomano fue dividido en áreas territoriales de influencia entre franceses, británicos y rusos”.

El analista agrega que “la mayoría de las delimitaciones actuales en Medio Oriente proviene de ese acuerdo firmado hace 98 años, definido y organizado por la diplomacia occidental y que ha dado lugar al Medio Oriente tal como lo conocemos”.

Para Ariel González, el surgimiento de milicias islámicas que impiden un normal desarrollo de las democracias impuestas por Occidente, se puede explicar porque “el rediseño de escenarios en el Medio Oriente actual se basa en el uso del radicalismo islámico como ideología, así como en el apoyo económico de poderosos donantes en Kuwait, Qatar y Arabia Saudita, en la provisión de gran cantidad de armas por diversos medios y en el apoyo de tribus locales y ex miembros del partido Baath en Irak”.

Para González, “no solo estamos hablando de una redistribución del poder regional y sus posibles alianzas: esta crisis traerá un incremento de precios en el petróleo. El nuevo Medio Oriente está cobrando forma y lo que queda a la vista no es muy alentador”.

Por su parte, el analista internacional del Instituto de Estudios Diplomáticos Pedro Gual de Venezuela, Raimundo Kabchi, afirma que éste es un problema histórico producido por un contexto geopolítico particular. “La verdad histórica es que el mundo árabe, desde que se creó el estado de Israel hasta el día de hoy, y desde que se ha descubierto el petróleo, el gas y tantas otras riquezas en el Medio Oriente, amén de su posición geográfica, que es la puerta de tres continentes, ha sido víctima de la agresión imperial de turno”, afirma.

Por el momento las escenas de violencia continuarán en Palestina, Siria, Egipto, Irak, Libia, pese a los esfuerzos, tibios para muchos, de la comunidad internacional.

Por su parte, Estados Unidos, ha enviado a su secretario de Estado, John Kerry para tratar de buscar un poco de paz en la zona, en un esfuerzo además por recuperar el control de una región que para el gigante del norte se ha vuelto incontrolable.