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Año XIII, 15 de mayo de 2021

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Divisiones en la Nueva Mayoría

Laura Albornoz: “Hay que pensar cuál es el modelo de coalición que necesitamos, si es con los mismos o no”

Derechamente en desacuerdo se ha mostrado la ex ministra del Sernam con las críticas lanzadas por el ex Presidente Ricardo Lagos a la actual conducción económica del país, también con la reacción del líder de su partido, la Democracia Cristiana, Ignacio Walker. Pero en estas declaraciones, la actual miembro del directorio de Codelco, ve también las diferencias ideológicas que separan a los integrantes de la Nueva Mayoría. Por eso, llama a ser honestos en las posturas individuales y a reflexionar “si el modelo calza o no con los desafíos de desarrollo que tiene Chile”.

Sohad Houssein T

  Viernes 5 de septiembre 2014 13:18 hrs. 
Laura Albornoz


Usted dijo que el ex Presidente Ricardo Lagos “se fue al chancho”, cuando frente a los empresarios criticó el desarrollo económico del gobierno de Michelle Bachelet, una reacción diametralmente opuesta a la que tuvo el presidente de su partido, Ignacio Walker, quien respaldó los dichos del ex Mandatario ¿Esta situación da cuenta de las divisiones internas de la Nueva Mayoría, específicamente de la DC?

Mis declaraciones fueron lo que fueron, fui sincera, como intento serlo siempre, y trato de actuar en consecuencia con lo que creo. No puedo interpretar lo que hace o dice Ignacio Walker, no me corresponde, y para ser bien franca, tampoco me interesa.   Él se tiene que hacer responsable de las cosas que dice.

Yo sólo creo que los Presidentes no le tienen que hablar a los empresarios necesariamente, sino que tienen que hablarle a Chile, a los trabajadores, a los estudiantes, al país, y colaborar con los actuales  Presidentes, particularmente si son parte de la misma coalición, para llevar adelante las reformas que no llevamos adelante durante los 23 años pasados. Me parece que las declaraciones desafortunadas, inoportunas y, en lo sustantivo, improcedentes, porque no es correcto lo que ahí se afirmó, no es verdad que no se hagan concesiones,  están proyectados más de 9900 millones de dólares y hay proyectado un plan en infraestructura. Demuestra un desconocimiento también que es bastante inaceptable en un ex Presidente de la República. No quisiera seguir profundizando en este tema, son mis opiniones, yo trato de hablar con la verdad siempre, y me parece que era necesario hablar porque no me parece que sea admisible que uno se quede callado cuando se está cometiendo una tremenda injusticia con una persona que está tratando de llevar adelante transformaciones profundas, como la Presidenta Bachelet.

Yendo un poco más allá de las declaraciones en sí, ¿no cree que la molestia del ex Presidente Lagos por las concesiones sea, en realidad, una crítica solapada a la declarada intención de este gobierno de profundizar el rol del Estado en algunos ámbitos de las políticas públicas, a la intención de “emparejar la cancha”?

En la Nueva Mayoría, en los diferentes sectores que forman parte de la Nueva Mayoría, creo que hay diferencias  ideológicas respecto de lo que entendemos por “el rol del Estado y por el rol de los privados”. Tenemos que evaluar. No es que me oponga definitivamente al  modelo de concesiones, pero hay que precisar. Hubo un momento en que el Estado chileno tomó la opción de las concesiones y era necesario porque el Estado no estaba en condiciones para sumir esos gastos, Frei hizo tremendos avances en su época. Pero hoy día es necesario, sobre todo, darle al Estado la facultad  de regular y supervigilar si los privados son capaces de cumplirles a los chilenos como se comprometen, particularmente si están obteniendo ganancias de ese compromiso. Yo me pregunto si efectivamente en el ámbito de la salud los privados están cumpliendo con el modelo de concesiones o no, o si la privatización de la salud está cumpliendo con el objetivo o no, si la privatización de la educación dio los resultados que se esperaban o no, si la privatización, en definitiva, dio o no los resultados.  Más bien, quiero preguntarme si el modelo calza o no con los desafíos de desarrollo que tiene Chile.

En ese sentido, claramente hay opiniones distintas  entre los diferentes sectores de la Nueva Mayoría. Yo tengo mi posición y permanentemente mi llamado ha sido a transparentar lo que pensamos. Que no nos sigamos poniendo carteles de progresistas cuando, en definitiva,  nuestro modelo calza con otro tipo de versiones políticas. No tiene nada de malo pensar como un europeo liberal o como un hombre de centro derecha, pero sí que seamos honestos con las chilenas y los chilenos y decir efectivamente lo que uno piensa y no actuar de una forma, hacer un llamado, y después vestirse con otro traje.

¿Cómo conviven estas miradas tan distintas sobre el desarrollo del país dentro de una misma coalición de gobierno?

Ese es el tema que está en cuestión.   Nosotros logramos convivir durante 20 años con la tesis de los consensos y con la tesis de los acuerdos transversales, la  transversalidad dominó los gobiernos de la Concertación durante muchos años y tuvo sus costos, con la derrota de Frei el 2009, y particularmente con la demostración de que aunque Chile había superado los grandes niveles de pobreza en los que estábamos inmersos cuando recuperamos la democracia sino que nosotros nos compramos  y profundizamos un modelo neoliberal y hoy en necesario repensar si eso es lo que queremos para los próximos 20 años, como esa mirada grande de la cual hablaba el Presidente Lagos, yo comparto con él que hay que ver esto a largo plazo. Hay que pensar cuál es el modelo de coalición que necesitamos, si es con los mismo o no. No soy yo, este es un trabajo que se hace colectivamente, acá no necesitamos profetas. Soy del grupo de personas que este tipo de decisiones se toman colectivamente porque somos parte de una comunidad, entonces, no es necesario que aparezca un profeta, que se comunique con los dioses y nos diga cómo tenemos que tomar las decisiones. Sobre todo, se requiere también de las decisiones de las nuevas generaciones, hay que escuchar a las personas que tuvieron roles  importantes, pero hay que darle espacio a las nuevas generaciones para ir construyendo y mirando hacia el futuro con el Chile de hoy y con lo que se nos viene en el futuro, hay nuevas demandas, preocupaciones ambientales, nuevos desafíos, tenemos que hacernos cargo que el  Chile de hoy está menos enraizado en presiones culturales que el Chile que retomó la democracia hace 20 años.

¿Están dadas las condiciones en el país para hacer esa reflexión?

Siempre están las condiciones para que el país pueda avanzar. Se ha estado produciendo, es medio inevitable, no es tiempo de seguir poniéndole velos a la discusión.  El otro día, a propósito de un pacto en la casa de una persona tomando té con galletas, fue altamente repudiado por la ciudadanía, esas cosas ya no son admisibles. Se tienen que ocupar los espacios institucionales, los espacios que existen y que nos da la democracia para zanjar las discusiones, cada vez más hay que demostrar más transparencia. Hay que darles más espacios a las mujeres, a los jóvenes, a los diferentes actores de nuestra sociedad para la  discusión sea mucho más amplia. Hay que generar los espacios, si no, van a llegar por sí solos y vamos a tener la responsabilidad que nos cabe a  los actores de nuestras edades  por no haber conducido el país como debíamos.  Si seguimos reduciendo el debate a ciertas oligarquías, a ciertas elites, se nos va a salir de las manos. No es que yo tenga un discurso catastrofista, lo que estoy diciendo es que no podemos seguir haciendo más de lo mismos, no podemos seguir teniendo discusiones en el living o en el comedor de ciertos personajes públicos. Es necesario escuchar a la ciudadanía. En ese sentido,  yo me compro más bien el modelo de Michelle Bachelet que el modelo del ex Presidente Lagos, que dice cuál es el camino que hay que tomar, yo prefiero el camino construido con todos.

¿Han maltratado a la Presidenta por llevar adelante ese modelo?

No, no me compro esa tesis. Yo derechamente discrepo del modelo del ex Presidente Lagos., yo me compro el modelo de Michelle Bachelet, el modelo  dialogante, horizontal, que escucha a la ciudadanía y construye con ella. Ya no son tiempos para el modelo del padre que viene a darle lecciones a la ciudadanía. Tampoco me compro la tesis de victimizar a la Presidenta, porque esa es una forma de ninguneo, al contrario, la elevo y la valoro porque creo que su modelo es mucho más valioso que los modelos tradicionales.

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