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Chile enfrenta el terrorismo internacional, pero sin cuestionar a EE.UU

A pesar de que existe acuerdo internacional, casi unánime, respecto de enfrentar los actos de violencia del Estado Islámico, los países no consideran levantar reflexiones a cómo se crean estos movimientos. Chile no criticaría jamás la influencia de Estados Unidos.

Javier Muñoz

  Miércoles 15 de octubre 2014 9:44 hrs. 
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En la última intervención de la Presidenta Michelle Bachelet ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Chile ratificó los catorce convenios internacionales que forman parte del marco jurídico de Naciones Unidas referido a la lucha contra el terrorismo, además de apoyar las resoluciones claves y alinearse con la estrategia mundial para combatirlo.

En el mismo encuentro, el canciller Heraldo Muñoz aseguró que el país condena los actos terroristas, así como los hechos llevados a cabo por el Estado Islámico. Mientras que hace pocos días el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, valoró el apoyo de Chile en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a las iniciativas para combatir el avance del grupo radical en Irak y Siria.

El secretario de Defensa de EE.UU con el ministro de Defensa Burgos.

El secretario de Defensa de EE.UU con el ministro de Defensa Burgos.

El representante del gobierno ante el organismo internacional, Cristián Barros, prefirió no referirse a la manera en que el país apoya la causa estadounidense, ni tampoco a si Chile efectivamente da el visto bueno a los ataques unilaterales que realiza Washington a las posiciones del Estado Islámico en Medio Oriente.

Y es que los cuestionamientos al apoyo de la “guerra contra el terrorismo” nacen de la reflexión de si el problema real sería que Estados Unidos pelea contra lo que él mismo ha contribuido a crear, luego de sus continuas e históricas intervenciones militares en el mundo árabe, liando y rompiendo lazos. Postura que pareciera no tener cabida en política exterior chilena.

Kamal Cumsille, profesor del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, estima que para Estados Unidos la zona en disputa es ampliamente estratégica por los recursos económicos que posee. Además, afirma que la propia política exterior del país anglosajón ha contribuido ampliamente a la creación del conflicto.

“A Estados Unidos en un momento le acomodaba bastante la acción del Estado Islámico en contra del gobierno sirio y no pasara a desestabilizar el régimen que ellos habían dejado instalado. Había un resentimiento en Irak en contra del régimen que puso Estados Unidos y eso primero causó un golpe de Estado, donde la fuerza más potente era el Estado Islámico, y ellos quedaron conduciendo los asuntos y empezaron a expandirse nuevamente con su agenda propia, al igual que lo hicieron con la revuelta en Siria”.

Kamal Cumsille

Kamal Cumsille

En este contexto, Chile sólo se limita a opinar dentro del margen de las resoluciones y convenios que emita el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin generar ningún tipo de reflexión pública respecto a las causas que producen la desestabilidad de los países en Oriente Medio, con la propagación de guerras civiles y grupos armados catalogados de terroristas.

Analistas cercanos al ministerio de Relaciones Exteriores estiman que en ningún caso Chile va a apoyar las acciones unilaterales de Estados Unidos y que menos va fomentar una crítica a la influencia de ese país en la formación de los conflictos.

Fernando Estenssoro, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago (IDEA) asegura que esto se debe a que la política exterior chilena tiene una línea que busca no quedar mal con los actores internacionales, y menos la Casa Blanca, ya que basa su sistema en las relaciones comerciales que podrían ser negadas ante cualquier tipo de cuestionamientos.

“Esa crítica no le lleva agua al molino de la política exterior que está haciendo Chile. Esa crítica la podría hacer Venezuela, la podría hacer Bolivia, pero no Chile. La política exterior de Chile tiene una línea que es apoyar lo que te deja bien y no meterse mucho más allá. En ningún caso le va a criticar la política exterior a Estados Unidos, no es tema para Chile porque es meterse en las patas de los caballos”.

De esta forma parece imposible encontrar una reflexión que se emane desde el gobierno respecto a cuál es el papel que ha jugado Estados Unidos en el surgimiento de grupos que usan la violencia como principal arma de expresión. Para Chile solo queda aceptar las decisiones que se emanen de los organismos multilaterales, adoptando la lucha contra el terrorismo, pero sin generar un debate en torno al actuar de las potencias en el plano internacional.

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