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Estudio de OIT-FAO devela alto nivel de incumplimiento del salario mínimo en América Latina

El estudio de una muestra de cuatro países de América Latina, arrojó la conclusión que existe un alto incumplimiento del salario mínimo relacionado tanto con variables económicas y la debilidad de las instituciones encargadas fiscalizar

Sandra Trafilaf

  Sábado 29 de noviembre 2014 18:01 hrs. 
PobrezaAU

Un alto nivel de incumplimiento del salario mínimo en América Latina fue el resultado del estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que seleccionó cuatro países con distintos sistemas de retribución mínima, diversas estructuras del mercado de trabajo y diferentes niveles relativos. También observó el mercado del trabajo desde la institucionalidad, indagando sobre la presencia de sindicatos y el rol de la inspección laboral.

El estudio llamado “Incumplimiento con el Salario Mínimo en América Latina. El peso de los factores económicos e institucionales”, reveló además que en Chile, Costa Rica, Perú y Uruguay, este incumplimiento no solo tiene que ver con factores económicos, sino también con la debilidad institucional, donde los sectores rurales resultan más afectados.

De los cuatro países, en 2011 Chile y Uruguay presentaron niveles bajos de incumplimiento del salario mínimo por hora, que alcanzan al 9 por ciento, mientras que en Perú y Costa Rica se registraron niveles del orden de un 30 por ciento.

Elizabeth Tinoco

Elizabeth Tinoco

La Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, destacó que el salario mínimo es “uno de los principales instrumentos de política orientados a la protección de los trabajadores asalariados, y cuando se aplica en forma adecuada es una herramienta muy eficaz en la lucha contra la pobreza y la desigualdad”.

El Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, manifestó que el salario es vital para garantizar la seguridad alimentaria del grupo familiar, enfatizando que si no existen avances significativos en este sentido, “la región no podrá avanzar hacia la erradicación del hambre”.

El sociólogo e investigador del Centro de Estudios para la Igualdad y la Democracia (CEID), Daniel Giménez, valoró los aportes del estudio en el marco del debate sobre salario mínimo. Sin embargo, precisó que deja varias interrogantes, como por ejemplo el criterio de selección de los países.

Daniel Giménez

Daniel Giménez

En el aspecto metodológico, el investigador criticó que los datos se basen en las CASEN y aclaró que en estas encuestas, siempre hay una tasa de sobre declaración de ingresos, lo que podría derivar en errores que pueden hacer poco confiables las conclusiones.

“Es interesante el ejercicio país a país, sin embargo, las conclusiones a nivel regional son débiles por el criterio de selección de los casos, por no controlar el efecto de las variables que ellos mismos identifican como variables explicativas. Quizá si hubiéramos tenido más casos, hubiéramos podido hacer una correlación entre el grado de cumplimiento y la distribución económica de la población en sectores urbanos y rurales, y ahí pudiésemos haber llegado a la conclusión de que es el alto grado de urbanización de una población económicamente activa la que explica el nivel de cumplimiento o no con el pago del salario mínimo”.

El encargado de la Unidad de Estadísticas de la Fundación Sol, Alexander Páez, afirmó que las conclusiones de este estudio ponen en el centro el debate por robustecer las organizaciones sindicales y entregar real poder a los trabajadores.

“Esto se torna más dramático por el hecho que hay muchos trabajadores en situación de informalidad o en los sectores rurales, tal como lo señala el informe, que no logran ni siquiera cumplir con ese mínimo salario, por lo tanto, no logran reproducir sus necesidades básicas y esto está correlacionado con los niveles de pobreza que se encuentra en América Latina. Por ello, mencionamos también la importancia que tiene la negociación colectiva o la importancia que tiene el empoderamiento que tienen los trabajadores para aumentar sus beneficios y también sus salarios”.

Los analistas coincidieron que se debe revisar la institucionalidad para resolver los problemas de fiscalización y promover los derechos de los trabajadores, respetando la normativa mínima internacional que se fijó en el Convenio 131 de la OIT, donde se consideran las necesidades de los trabajadores y sus familias, como también los factores de coyuntura económica y situación del mercado de trabajo.