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Presidenta de la FECh: “El futuro de nuestra educación no se puede definir en La Moneda”

Descontentos están los estudiantes con la conducción de la Reforma Educacional a la cual acusan de no tener principios claros que la orienten, lo que sería el origen del temor de muchos quienes se oponen a los cambios, de acuerdo a Valentina Saavedra, presidenta de la FECh. Además, sostiene que se mantienen muy atentos al escenario para el 2015, el cual adelanta que será "muy movilizado".

Paula Correa

  Lunes 15 de diciembre 2014 21:46 hrs. 
Valentina Saavedera


En conversación exclusiva con Radio Universidad de Chile la presidenta de la FECH, Valentina Saavedra, se refirió a la última reunión del año de la Confech, las palabras de la presidenta Michelle Bachelet y los desacuerdos de la Nueva Mayoría.

Esta mañana la FECH llegó a las afueras de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) en defensa de los estudiantes becados, ¿qué está ocurriendo con ellos?

Hoy fuimos a entregar una carta a Conicyt junto al doctor Jorge Babul (presidente del Consejo de Sociedades Científicas), y los diputados Camila Vallejo (PC) y Giorgio Jackson (RD), para demandar al organismo una respuesta por los inhabilitados de la beca que entrega. Durante el año pasado y este año se ha levantado una movilización de los estudiantes de post grado.
Ellos contraen una especie de contrato con Conicyt, que es el mecanismo supuestamente encargado de entregar becas a los investigadores, pero estas becas no tienen ninguna flexibilidad que responda a las dinámicas propias de la investigación.

Cuando un estudiante se retrasa en la entrega de su tesis o su investigación, Conicyt solicita que se devuelva todo el financiamiento que ha entregado. Son entre 15 y 30 millones de pesos que se cobran de una sola vez a los ‘beneficiados’. Hay una serie de estudiantes que, por distintas razones que, incluso, las mismas universidades avalan, se han atrasado en la entrega de sus tesis, pero el mecanismo de financiamiento les pide la devolución de la deuda.

Esto ha generado una serie de movilizaciones y, si bien se frenó el pago de la deuda, ahora hay casos de estudiantes a los que se les ha inhabilitado para poder postular a nuevos proyectos Conicyt y eso significa, para un estudiante de post grado, que finalmente le corten las piernas, porque es que no se pueden seguir desarrollando en la investigación en el área de su disciplina. Eso nos parece grave, ya que con ello se ve a los estudiantes de postgrado como si fueran clientes quienes contraen un préstamo y da lo mismo lo que resulta de esa investigación, si es buena o mala. Están más preocupados de cómo pueden sacar más lucas de eso.

La FECH respalda a los estudiantes de post grado, hay una coordinadora en la Universidad de Chile y nos parece fundamental que el Estado también se haga cargo. El estudiante, el investigador es el que crea conocimiento para la sociedad, es quien permite el desarrollo de las disciplinas, pero no se le entrega ninguna garantía para sus estudios, ni de bienestar, ni de financiamiento. Por eso se ve la beca Conicyt como la solución, pero ha terminado siendo un obstáculo para muchos investigadores para poder desarrollarse.

El fin de semana recién pasado tuvieron la última reunión de la Confech del año, ¿qué reflexiones emanaron de allí?

Obviamente el tema de los postgrados es necesario tratarlo también en la Reforma Educacional y estuvimos discutiendo ese tema en la Confech del fin de semana, la última plenaria que tuvimos este año.

Además, nos pareció importante poder establecer una evaluación que ya habíamos hecho en la plenaria anterior respecto del 2014, cuáles eran los aprendizajes que obteníamos y cómo íbamos a enfrentar el 2015. En ese sentido vamos a apostar por un año movilizado, un año donde se escuchen las demandas del movimiento social, y no sólo plasmar las cosas que nos molestan para que sean otros quienes las solucionen, sino que seamos partícipes activos de la construcción de las soluciones. Nos parece importante dejar claro que no nos va a dejar conforme que los proyectos de ley tengan los titulares del movimiento social, sino que realmente sean transformadores.

También hicimos un análisis y decidimos respaldar las movilizaciones que están teniendo los estudiantes de universidades privadas por el alza de sus aranceles, creemos que es un problema transversal a los estudiantes, independiente si son de universidades privadas o del Estado. Vemos una contradicción en un marco donde se nos promete gratuidad en Educación, pero los mecanismos están siendo subir el cobro de las matrículas y de las mensualidades, ya sea porque los dueños de las universidades quieren que el costo de la gratuidad sea más alto o simplemente porque quieren hacerse un negocio redondo.

Pero vemos acá una responsabilidad importante del Estado, porque es él el que tiene que garantizar la educación y el problema del alza de aranceles va más allá de un tema de privados. La Educación no es un negocio y los estudiantes no son clientes de una empresa, sino que son personas que se están formando para el desarrollo de la sociedad.

En ese sentido vemos cómo nos afecta a todos, a las universidades estatales porque estamos sumergidas en un auto-financiamiento con el que, al final, la universidad funciona por el pago de aranceles ya que el Estado no hace ningún aporte sustantivo. A las privadas les afecta porque no hay ningún tipo de regulación para esos aranceles injustificados, los cobros en las universidades privadas suben por la decisión de un consejo o de una rectoría, no hay ningún tipo de justificación, transparencia o democracia en el proceso.

De hecho el Centro de Estudios de la FECH ha hecho una investigación al respecto, y hay muchas universidades donde su alza de aranceles no se ve reflejada en ningún cambio en la institución, es decir, no hay mejor infraestructura, no hay mejores condiciones laborales para profesores y funcionarios, no hay mejores condiciones de estudio, no hay más equipo en las bibliotecas, laboratorios, etc., sólo son alzas arbitrarias y nadie sabe dónde terminan esos fondos, aunque sí conocemos de dónde salen, del sacrificio de las familias que aportaron porque sus hijos estudiaran en esas universidades.

Hace poco la Presidenta Michelle Bachelet reconoció que su “primer sentido fue comenzar por la educación pública”, y dejó ver su duda por el orden del ingreso de los proyectos de ley. ¿Qué te parecieron esas declaraciones?

Acá hay un problema que se está enfrentando de manera errada, no es un tema de orden de los proyectos, ni uno comunicacional, o sea, pueden haber problemas en esas materias, pero no es lo central. Acá nosotros vemos que hay decisiones políticas que han sido erradas, hay una estrategia que no se justifica.

Más que partir por un proyecto para las instituciones estatales o para la calidad, lo que vemos es que no existen ejes que articulen la Reforma, o sea, ¿va a ser una reforma integral o una suma de proyectos de ley que no se conectan unos con otros? Hemos dicho que acá lo más importante, y a la vez lo más ausente, es el fortalecimiento de la educación pública, y no se trata de que el primer proyecto se llame ‘fortalecimiento de la educación pública’, sino que de cómo todas y cada una de las iniciativas y los proyectos de ley se ve cruzado por un fortalecimiento de la educación pública.

En ese sentido vemos, por ejemplo, que se quiere eliminar el copago, pero aumentando subvenciones, y no que el aumento de recursos del Estado vaya a ser para fortalecer las instituciones, sino que fortalece la competencia. Allí no se trata de con cuál proyecto partieron, sino que acá hay una decisión de mantener el sistema de subvenciones, que el Estado siga subsidiando no garantizando la Educación. Se mantiene la lógica del mercado de la educación.

Lo que se debe hacer es ver cuáles son los principios que van a regir la Reforma, y no los vemos. El temor que se tiene con cada uno de los proyectos de ley tiene que ver con que no tenemos claros cuáles son los objetivos de la misma. Cuando los principios están claros no hay que estar peleando por cada una de las medidas, porque se entiende que ellas van a estar respetando esos principios. El problema es que no hay diálogo con los actores sociales para definirlos.

No se puede seguir pensando que en La Moneda, encerrados entre cuatro paredes, se va a poder definir el futuro de nuestra educación, porque de esa manera se construyó el modelo que hoy tenemos y que causa malestar en la sociedad, lo que se expresa y se va a seguir expresando en la movilización.

Las palabras de la Presidenta abrieron los cuestionamientos de la oposición. Desde Renovación Nacional Andrés Allamand afirmó que “la Reforma del Gobierno destruye la libertad de enseñanza”. ¿Cómo ven ustedes esta nueva arremetida?

Si tenemos diferencias con la Nueva Mayoría, éstas son más radicales con la derecha y los sectores conservadores. Vemos que ellos quieren mantener el sistema como está, que ha sido puesto en duda durante todo este tiempo. Vemos que las críticas que hace Allamand, para quien la Reforma Educacional ataca la libertad de enseñanza, bueno, yo le preguntaría qué entiende él por libertad. Porque actualmente no existe libertad de enseñanza, ni de elección, no hay libertad en el sistema educacional al ser tan segregado que termina dependiendo del peso del bolsillo de quienes recurren a él.

Finalmente nosotros vemos que la libertad sólo se puede materializar a través de mecanismos democráticos, por lo tanto, es necesaria también la democratización de las instituciones, porque de esa manera no sólo elegimos la institución que más nos gustó, sino que tenemos la opción de ir transformándola y que se vaya adaptando al momento que está viviendo el país. La real y mayor libertad se produce cuando existe democracia”.

Andrés Allamand también decía que la tramitación de la Reforma sólo ha evidenciado las diferencias de la Nueva Mayoría y que aquí se está frente a un verdadero gallito donde o cede la DC o el Partido Comunista. ¿Cómo han visto ustedes estas tensiones al interior del conglomerado oficialista?

La Nueva Mayoría también lo dice, es una convergencia muy heterogénea, pero hubo irresponsabilidad al plantear una serie de promesas a inicios de año, sin que ni siquiera hubiera acuerdo dentro de la Nueva Mayoría. Eso es algo que hemos cuestionado y vemos de manera dificultosa que se puedan llevar adelante transformaciones con ese tipo de rencillas internas.

Por lo mismo, insistimos en la necesidad de consensuar los principios de la Reforma, porque si no por cada una de las iniciativas vamos a tener una cocina distinta, que al final se juega entre las diferencias del conglomerado gobernante, las tensiones con la derecha y en eso, al final, estamos peleando por qué sector queda mejor posicionado y cuáles son las ideas que más prevalecen. Pero no son ideas que recogen lo que la sociedad ha demandado, porque se sigue sin escuchar a los actores sociales.

Hoy, después de negociaciones en el Parlamento, finalmente el Senado no incluyó a los diputados de la Comisión de Educación o, como los han llamado de la ‘bancada estudiantil’ en la discusión de la Reforma. Ellos acusan discriminación y la elaboración de una ley “a puertas cerradas”

En primer lugar no creemos que exista la llamada ‘bancada estudiantil’, ellos pertenecen a distintos sectores y tienen distintas iniciativas. Pero más allá de eso acá hay dos cosas: uno es que el cierre de espacios para discutir, espacios tan fundamentales como es la resolución de una reforma, siempre me parece nefasto. Allí también hay una pelea sobre si la comisión de Educación de la Cámara Baja puede incidir, y, al final, están viendo dónde tienen más fuerza o más presencia, sea el Partido Comunista o la DC. Es errado pensar que de esa manera se pueda resolver el problema educacional.

Más errado me parece que se crea que la participación es eso, que pasa por los parlamentarios, a quienes recién después de cuatro años en el Congreso podemos darles un voto de aprobación o en contra para manifestar si nos pareció su desempeño o no.

No se puede resolver este tema mientras no participen quienes representan a quienes viven el sistema y sus contradicciones día a día. Es necesario que se involucren quienes plantearon esta demanda desde un origen y la sociedad civil en su conjunto.

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