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Año XIII, 26 de octubre de 2021

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Ley de fármacos: ¿La nueva “cocina” de la Nueva Mayoría?

Continúan los coletazos por las modificaciones al Reglamento de la Ley de Fármacos por parte del Gobierno. El primero en criticarlo fue el senador del PS y miembro de la Comisión de Salud de la Cámara Alta Fulvio Rossi, quien aseveró que el gobierno cedió a la presión de las farmacias y que se les confeccionó un traje a la medida ya que se decretó que será opcional la venta en góndolas para medicamentos que no requieren receta médica y también el fraccionamiento de medicamentos, que posibilita la venta de remedios según la cantidad recetada por el médico.

Gonzalo Castillo

  Viernes 19 de diciembre 2014 8:51 hrs. 
farmacos


Para algunos se trata de una nueva derrota del Estado frente a los monopolios empresariales, en este caso las farmacias. Para otros sólo es tomar aire, hacer un alto en el camino y proseguir con más calma en pos de conseguir los objetivos.

Hablamos del Reglamento de la Ley de Fármacos que se dio a conocer esta semana, que entre otras consideraciones declara que será resorte de cada farmacia instalar góndolas o repisas con medicamentos que se expenden sin receta médica al alcance de los clientes. O que se dará un plazo de cinco años para que los laboratorios produzcan medicamentos que traigan las dosis requeridas para los tratamientos que prescriban los médicos, es decir si a un paciente le indican siete días de antibióticos, efectivamente pueda comprar una caja con siete pastillas, y no una que tenga diez o doce que cueste el doble.

Uno de los primeros en alzar la voz contra esta situación fue el senador PS y miembro de la Comisión de Salud de la Cámara Alta, Fulvio Rossi, para quien este Reglamento no es más que un traje a la medida confeccionado para las grandes cadenas farmacéuticas las cuales, a su juicio, ejercieron presión y lograron que el Gobierno cediera en sus posiciones originales. Finalmente, llegó a calificar de ilegal las modificaciones hechas por el Gobierno.

Fulvio Rossi Senador PS

Fulvio Rossi
Senador PS

Ante estos reparos, la jefa del Departamento de Políticas Farmacéuticas del Ministerio de Salud Tatiana Tobar, expresó que el problema fundamental con este Reglamento y la ley de fármacos en general, es que se generaron expectativas erradas en torno una supuesta baja de precios, idea que fuera propagada –según Tobar- por el gobierno anterior, particularmente el ministro Mañalich.

Tobar en cambio sostiene que lo que busca el Ministerio a través de este cuerpo legal, es asegurar la calidad de los medicamentos por sobre los precios a pagar, por lo que no ve problemas en tomarse todo el tiempo que sea necesario para que gradualmente se vayan imponiendo los cambios, es decir, de aquí a un plazo de cinco años sí podremos ir a comprar a una farmacia que tenga remedios en repisas al alcance de la mano, y medicamentos fraccionados, pero por mientras la funcionaria del Minsal advierte que hubiese sido peligroso instaurar desde ya estas medidas.

“Hay un riesgo sanitario inminente de que la gente vaya por un medicamento y se lleve otro, que se lleve un medicamento vencido, que la gente esté tan colapsada en la farmacia trabajando porque hay mucha gente y que le den un medicamento para una cosa que le puede provocar una reacción adversa severa, entonces ese es el riesgo. Pero aquí nunca iban a bajar los precios, entonces ¿qué gana la persona que en vez de llevarse diez pastillas se lleva siete, y todo el riesgo que involucra vale la pena? Entonces hagámoslo de a poco, lentamente si podemos hacerlo obligatorio de aquí a unos años”.

Tatiana Tobar pone el énfasis en la incapacidad real que tienen algunas farmacias, sobre todo las pequeñas, de poder vender medicamentos fraccionados, ya que hasta ahora los laboratorios no producen cajas de remedios con distintas cantidades de tabletas acordes a la duración de los tratamientos prescritos por los médicos, por ejemplo tres, cinco o siete días, por lo tanto, con la ley original eran las farmacias las que tenían que “armar” las cajas de acuerdo a lo que el paciente necesitara.

El riesgo estriba en la posibilidad que se mezclen distintos medicamentos, o que las fechas de vencimiento, que en algunos casos sólo viene en la caja, se desconociera si es que el cliente se lleva sólo una tira de pastillas.

La senadora UDI Jacqueline Van Rysselberghe, también miembro de la Comisión de Salud del Senado, señaló que coincide con el senador Rossi en cuanto a que se hicieron muchas concesiones a las farmacias con este Reglamento.

Jacqueline Van Rysselberghe Senadora UDI

Jacqueline Van Rysselberghe
Senadora UDI

Aunque para Van Rysselberghe es más preocupante la postergación de la certificación de la bioequivalencia de los remedios, que debía estar listo en diciembre de 2015, pero ahora se aplazó al mismo mes pero de 2016, lo que conspira contra el acceso a medicamentos a menor precio por parte de la mayor parte de la población que debe hacer muchos esfuerzos por comprar remedios más caros, ante los elevados precios que tienen en el mercado nacional.

“Sí me parece a mí que postergar la bioequivalencia es absolutamente en contra de los consumidores. A mí me parecía que esa era un medida tremendamente beneficiosa para la gente, porque el costo de los medicamentos en Chile es extremadamente alto, y por lo tanto más allá de que se puede perfeccionar lo que se entiende por bioequivalencia, ha pasado un año y no lo han hecho, y es un error el haberlo postergado”.

Por su parte, el presidente del Colegio Químico-Farmacéutico de Chile, Mauricio Huberman, se mostró conforme con las modificaciones que se le hicieron al reglamento, ya que según su punto de vista el proyecto original que obligaba al fraccionamiento de medicamentos y la instalación de góndolas, podría haber llevado a la quiebra a las farmacias pequeñas que no tienen las condiciones materiales objetivas para implementar este sistema.

Pero sobre todo, el presidente del Colegio Químico-Farmacéutico sostuvo que el proyecto buscaba hacer pagar a justos por pecadores, por las malas prácticas de las tres cadenas de farmacias más importantes –Salcobrand, Ahumada y Cruz Verde-, lo que contaminó el proceso de discusión de la ley de fármacos, según Huberman.

Además hizo énfasis en que las farmacias independientes y pequeñas son las que satisfacen los requerimientos de las poblaciones que viven en pueblos y áreas recónditas de nuestro país, por lo que los afectados ante una posible quiebra de estos locales hubiesen sido estas personas

“Ese margen al cual se refieren con las farmacias pequeñas, representa a la única farmacia de Río Negro, es la única farmacia que hay al interior de Osorno. Entonces ¿es más importante la gente de la ciudad o todo Chile? ¿Hay pacientes de primera y segunda categoría que los vamos a dejar botados? Yo le preguntaría al señor Fulvio Rossi si él conoce al interior de su zona, las farmacias pequeñas de la zona norte, y si él quiere eliminarlas yo no sé qué va a pensar la gente que votó por él”.

Mauricio Huberman Presidente Colegio Químico-Farmacéutico

Mauricio Huberman
Presidente Colegio Químico-Farmacéutico

Matías Goyenechea director de la fundación Creando Salud, si bien valoró este reglamento que busca asegurar el uso racional de los remedios, cree que no ataca el problema de fondo como por ejemplos los copagos en salud que en un 50% tienen que ver con medicamentos, y que el estado se haya desligado de la posibilidad de producir y distribuir medicamentos.

“Este Reglamento, si bien puede tener elementos positivos como por ejemplo lo que tiene que ver con el uso racional de los medicamentos, que es algo que se comparte, me parece que también tiene concesiones que me parecen un tanto inadecuadas hacia la industria, y por otro lado el efecto real de esto va a ser limitado para los mismos consumidores, las personas que adquieren medicamentos”.

Finalmente, la ministra de Salud Helia Molina defendió estas modificaciones al Reglamento de Ley de Fármacos apelando a la flexibilidad para poner en práctica las nuevas disposiciones: “las farmacias grandes tienen espacio y lo ocupan con shampoo, pero hay farmacias que no tienen espacio. Y cuando uno pone obligatoriedad, muchas veces pone en riesgo la sobrevivencia de las farmacias pequeñas y de barrios, que ojalá nunca hubieran desaparecido. Queremos proteger que esas farmacias sigan existiendo”.

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