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¿Yankee go home? El antiimperialismo en América Latina después del acuerdo entre Cuba y Estados Unidos

La revolución cubana de los hermanos Castro desató en todo el continente un ideario que apuntaba a la unidad para erradicar la influencia estadounidense en la región. Muchos actuales mandatarios se formaron en su juventud en esas convicciones. Luego del histórico anuncio entre Raúl Castro y Obama surge la pregunta de qué sucederá ahora, cuando la potencia del norte intente recuperar presencia en lo que durante mucho tiempo fue su patio trasero.

Cristian Zúñiga P.

  Lunes 22 de diciembre 2014 15:20 hrs. 
cuba-usa


El miércoles 17 de diciembre quedó registrado en la historia mundial un antes y un después con el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, luego de 55 años de quiebre.

La liberación de un prisionero estadounidense y la de tres cubanos detenidos desde 1998 en Estados Unidos abrió la puerta al fin del quiebre que se arrastraba desde 1959. El rol del Papa Francisco y del gobierno de Canadá fue agradecido por Barack Obama y Raúl Castro, quienes insistieron que la labor desempeñada por estos actores fue “fundamental” para acercar posturas.

El discurso del mandatario estadounidense donde oficializa el acercamiento con la Isla, dejó traslucir que la estrategia de su país en las nuevas relaciones con Cuba estará enfocada en  “conquistar” a la opinión pública y a aumentar la presencia cultural e ideológica de la nación norteamericana.

Por su lado, el presidente cubano, Raúl Castro, dijo que la medida servirá para llevar adelante la actualización del sistema económico para “construir nuestro socialismo próspero”. Castro exhortó a Estados Unidos a liberar las históricas barreras, haciendo referencia al bloqueo comercial, económico y financiero que le impone EE.UU. desde 1962.

Respecto de este suceso, el profesor universitario Tomás Moulian, recordó que Cuba desde el comienzo de su revolución en 1959, ejerció una gran influencia en Latinoamérica, incluso con la estimulación de la vía armada en diferentes países del continente, la cual quedó truncada en 1967 con la muerte del “Che” Guevara.

Para el académico, el ideario antiimperialista que surgió en la Isla ha disminuido en importancia, debido a la irrupción de China como actor protagónico, señalando que esa concepción hoy se concentra en algunos países sudamericanos como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Uruguay, por estar encabezados por gobiernos de reformismo avanzado.

En cuanto a la concepción antiimperialista respecto de Estados Unidos, el presidente del Centro de Estudios del Desarrollo, Eduardo Saffirio, reconoció que con la llegada de los hermanos Castro al poder en 1969, se produjo una especie de traspasó del ideario antiimperialista hacia Latinoamérica.

“Hasta el día de hoy para muchos sectores de los países latinoamericanos o de la opinión pública de naciones que han sentido muy duramente las manos de la intervención de los intereses políticos y militares norteamericanos, tiene vigencia el ideario antiimperialista, donde Cuba ha sido un factor importante”, indicó.

Para el académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Carlos Ruiz, cuando se habla de antiimperialismo en América Latina, hay que hacer una distinción entre el anticapitalismo de corte más ideológico, que tiene su origen en Cuba, y el antiimperialismo de la región, que tiene un vínculo más directo con los movimientos populistas de Sudamérica.

“Yo creo que el ideario antiimperialista es muy distinto al ideario anticapitalista. El ideario antiimperialista en Latinoamérica lo lideraron los intentos por construir capitalismos nacionalistas, dentro del proyecto desarrollista desde los Estados, y desde esa perspectiva de desarrollaba un sentimiento anti norteamericano. Por ejemplo, en el régimen mexicano respecto del cual no se podría decir que es socialista, pero donde se nacionalizaba el petróleo en nombre del antiimperialismo”, explicó Ruiz.

Un matiz sobre la concepción antiimperialista posee el Premio Nacional de Historia 2006 , Gabriel Salazar, quien explicó que no es posible entender el nuevo proceso abierto el miércoles entre ambas naciones, sin tener en cuenta que el mundo ha cambiado radicalmente y no responde a las categorías de las décadas pasadas.

“Ese viejo concepto de imperialismo contra el cual luchó Cuba y Fidel Castro, hoy es distinto y casi se podría decir que está perdido en la Historia. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y creo que esta nueva relación entre Estados Unidos y Cuba favorecería a la Isla, porque en todo este tiempo Cuba no ha logrado despegar como país”.

Para el académico el mundo está enfrentando el complejo fenómeno de la globalización, que sería la nueva forma que adopta el imperio, lo cual lo hace muy diferente al no tener un sentido territorial y que tampoco se sostiene en la expansión industrial, propia de la concepción tradicional de imperio.

Finalmente, es necesario señalar que recién se inicia un largo camino de acercamiento entre los dos países, el cual debiera tener como uno de sus hitos más relevantes, la finalización del embargo que mantiene EE.UU. sobre la Isla, cuya culminación fue solicitado por China y Rusia.

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