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Año XVI, 12 de abril de 2024


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¿Cómo se vive en Chile con menos de 425 mil pesos mensuales?

Cuando los salarios son bajos y se fomenta el desarrollo humano en base al consumo de bienes materiales las sociedades podrían contraer mayores niveles de frustración y generar constantes episodios de violencia.

Javier Muñoz

  Martes 23 de diciembre 2014 11:10 hrs. 
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Según un estudio de microdatos, realizado  por la Fundación Sol, en base a la información desprendida de la última Encuesta Suplementaria de Ingresos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), un 70 por ciento de los trabajadores chilenos ganarían menos de 425 mil pesos líquidos.

Entonces, ante esta cifra, la pregunta es lograr saber qué es lo que se puede hacer con esa cantidad de dinero si se considera que los derechos esenciales, como la salud y la educación se encuentran altamente privatizados y el modelo de desarrollo incentiva un estilo de vida de consumo, donde existe un constante bombardeo de una situación ideal de vida donde lo material y el individualismo pareciera estar por sobre otros valores.

Según el INE, el  principal gasto de una familia tradicional, es decir, una pareja con dos hijos, se va en alimentación, en segundo lugar estaría el transporte, tercero vivienda y servicios básicos y finalmente educación, pero este último ítem puede ser imposible de alcanzar sin adquirir una deuda bancaria.

Según la investigadora de la Fundación Sol, Karina Narbona, si se considera al 50 por ciento de la población trabajadora, el panorama es mucho peor, ya que según los datos, no alcanzan a ganar 300 mil pesos, que por ejemplo es equivalente al costo de la mensualidad de una carrera universitaria como derecho.

Karina Narbona

Karina Narbona

“Estamos hablando de que las necesidades más elementales de la vida no pueden ser resueltas y, por lo tanto, las personas lo que hacen es endeudarse e incrementar los ingresos del sector financiero que finalmente lidera en la composición de nuestra economía y hace que al final los bancos y las instituciones financieras se llevan la mejor parte de la riqueza de este país. Que incluso en un período de plena desaceleración económica, como la que estamos viviendo, los bancos han incrementado sus ganancias en un 35 por ciento comparado con el año pasado”.

Según Karina Narbona el 70 por ciento de los trabajadores que ganan menos de 425 mil pesos, también corresponde a un sector altamente endeudado, que se acentúa en el caso de los más jóvenes y también los jubilados que se ven perjudicados por el sistema de AFP que no retorna los recursos suficientes para una vida digna.

Una de las razones de los bajos sueldos, explica la investigadora, es la falta de poder que tienen los trabajadores para presionar por mejores ingresos, ya que los derechos colectivos como sindicalización, negociación y huelga,  anulados durante la dictadura y perpetuados por los gobiernos en democracia, han dado como resultado apenas un 14 por ciento de trabajadores sindicalizados  y un 8 por ciento con contratos colectivos.

Altas expectativas que aseguran frustración

La clave de una sociedad de consumo y neoliberal como la chilena pasa por la obtención de crédito, de un sistema de endeudamiento estable, algo entendido por las instituciones, que se ven ayudadas por el merketing para impulsar el ciclo de consumo. En Chile la tasa de endeudamiento alcanza a un 80 por ciento de la población, cubriendo a los segmentos bajos, medios y altos, transformando el crédito en parte del estilo de vida.

Cristian Leporati, director de la carrera de publicidad de la Universidad Diego Portales,  señala  que los anuncios empujan una demanda que muchas veces no es posible de alcanzar con los ingresos mensuales, apareciendo la oportunidad crediticia como una forma de obtener bienes que vaya más allá de las necesidades básicas, propias de un país globalizado.

Cristián Leporati

Cristián Leporati

“Los productos que uno consume o usualmente usa son de carácter global con conductas globales y hábitos globales. Ahora, lo que sale normalmente en la publicidad y la televisión es más bien consumo de bajo costo, por lo tanto el impacto en el ingreso familiar mensual no es tan relevante como podría ser con un ítem más suntuario como celulares, que son más caros y evidentemente pagados con crédito a 10 ,12 o 15 cuotas”.

Pero cuando este imaginario de consumo se vuelve la regla de crecimiento de las personas puede resultar perjudicial. Según las investigaciones de Wenceslao Unanue, psicólogo especialista en bienestar humano y comportamiento del consumidor, de la Universidad Adolfo Ibañez, cuando los énfasis de una sociedad están puestos en objetivos materiales (extrínsecos) como ser más famoso o la obtención de una determinada marca por ejemplo, por sobre las relaciones familiares  o la ayuda a los demás, se tienden a producir frustraciones y mayores niveles de depresión.

Wenceslao Unanue

Wenceslao Unanue

Según Unanue, la sociedad chilena es precisamente un ejemplo de la “cultura de consumo”, donde los bajos ingresos y la dificultad para alcanzar valores como el poder, fama y riqueza podrían potenciar patologías mentales.

“Nosotros creemos que en la medida en que las personas tengan menos ingresos viviendo en una cultura de consumo donde la fama, el poder, el dinero, la imagen es lo que importa, efectivamente pueden producírsele problemas adicionales en términos de más frustración, más salud mental, etc.”

El especialista indicó que además, la desigualdad es otro factor de importancia, ya que según estudios internacionales, las sociedades en la medida que son menos equitativas, funcionan en peor como sociedad, con más enfermedades mentales y niveles de violencia, algo que en Chile también estaría creciendo.

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