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Año XII, 23 de febrero de 2020

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Jaime Hales: las acciones de Sebastián Dávalos son una vergüenza

En conversación con Radio Universidad de Chile, el actual candidato a la primera vicepresidencia de la Democracia Cristiana cuestionó las acciones del hijo de la Presidenta. En la misma lógica, hizo un llamado a recuperar la ética en la política, y también al interior de la falange.

Diario Uchile

  Lunes 2 de marzo 2015 13:47 hrs. 

En medio del revuelo que ha generado el Caso Caval y el creciente descrédito de la política, Radio Universidad de Chile conversó con el abogado, político y escritor, Jaime Hales.

Para Hales las acciones del ex director sociocultural de la presidencia, Sebastián Dávalos, son una vergüenza porque, si bien no perjudicó al fisco, ni robó, hizo un negocio sucio que ofende al pueblo, a su ética y la del partido que militó y al que acaba de renunciar.

“Lo de Dávalos yo lo califico de una gran estupidez”, porque los empresarios privados de la construcción y de las inmobiliarias hacen negocios mucho más escandalosos. “A lo menos va a pagar los impuestos”, afirmó, pero añadió que es gravísimo “porque es el hijo de la Presidenta de la República y eso es algo muy grave, aunque no hubiera sido Presidenta ella al momento en que se hicieron las cosas, él sabía, aceptó un cargo después de haber hecho este negocio. Entonces me parece que hay algo allí que no es decente y además no es decente desde un punto de vista de una ética socialista”.

Jaime Hales cuestionó que, por ser hijo de la Presidenta, se le haya dado a Dávalos el cargo en la llamada “oficina de la Primera Dama”, puesto ad honorem que se institucionalizó en la dictadura y que los gobiernos posteriores, como herederos, han decidido mantener. “Lo primero que se debió haber hecho es disolver el cargo de Primera Dama”, afirmó.

Al ser consultado sobre la Concertación y su vínculo con la ciudadanía, Hales afirmó que el contrato social de esta autodenominada “clase política” fue administrar el modelo económico, el sistema institucional y no violar los Derechos Humanos. Si bien reconoce que han mejorado muchas cosas, como las cifras de la pobreza, esto ha sido al costo de una tener una elite auto reproduciéndose en el poder, repartiéndose los cupos y mesclando los negocios y la política.

Para Hales el acuerdo al que llegó la “Alianza Democrática” de esos años fue reprobable, porque consolidó una democracia incompleta.
“Es una democracia a medias, y eso se expresa al interior de los partidos (por eso nosotros hablamos de democratizar la Democracia Cristiana), se expresa fuera de los partidos, en el populista discurso democratita de esta historia de las primarias abiertas, porque, permítales que les diga; eso es una mentira. Ahora han hecho esta reforma electoral, que es un avance, no me cabe duda de que es un avance pero, perdón; es un avance a medias, porque se ha hecho también encerrado, con cálculos distritales que habría que estudiar muy bien”.

En ese sentido, se refirió también al interior de las colectividades, en especial a la Democracia Cristiana en la que milita y compite en una tercera lista, que encabeza Ricardo Hormazábal y que hace frente a la llamada “lista de consenso”, encabezada por el senador Jorge Pizarro y el diputado Fuad Chahín.

“Creemos que este es un problema de todo el sistema, es un problema sistémico. Sin embargo, cada uno tiene que hacerse cargo de su mundo, la transformación no se hace preocupándose de los que no tengo cerca de mí, entonces tengo que hacerme cargo de lo mío, y si nosotros somos militantes de la Democracia Cristiana tenemos que ocuparnos de que ese partido responda a esos parámetros y el primer parámetro es la ética en la política. Es decir, el buen comportamiento en la política de acuerdo con una visión ideológica, doctrinaria, y eso es lo que la Democracia Cristiana ha perdido”, sostuvo Hales.

Hales añadió que en la DC “se unieron parte de los chascones, los guatones, los colorines, los príncipes” para evitar lo que llaman “el despertar de las bases”. Por lo mismo, aseguró que esta “lista de consenso” no es más que un pacto de poder para mantener lo que tienen. “Es un consenso de autodefensa del poder”, afirmó.
Esto porque el partido cuenta con 113 mil militantes, de los que votan sólo 23 mil y de ellos el 55 o 60 por ciento han votado por las actuales autoridades, las que representan finalmente, a no más de un 12 por ciento. En esa línea Hales hizo un llamado a que “el otro 88 por ciento de demócrata cristianos militantes, se levante”.