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Año XI, 19 de octubre de 2019

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Organizaciones ambientales y arqueológicas piden prolongar la suspensión del Dakar

Luego de siete años el Rally Dakar no pasará en el 2016 por suelo chileno. Esto por los daños producidos en el norte del país, fruto de las inundaciones, los aluviones y los problemas de conectividad en la zona. Ante esto, las organizaciones ambientales y defensoras del patrimonio tienen sentimientos encontrados. Por un lado se reconoce la decisión del Ejecutivo, pero por el otro se lamenta que esta disposición sólo se haga por la coyuntura que se produjo debido a la catástrofe.

Andrés Ojeda

  Miércoles 8 de abril 2015 16:52 hrs. 
Rally Dakar

El colegio de Arqueólogos señaló por medio de un comunicado de prensa “que la decisión de no participar en el próximo Rally Dakar debería prolongarse en el tiempo, por el bien de Chile, del patrimonio arqueológico y nuestra diversidad cultural”.

Las agrupaciones ambientales y las protectoras del patrimonio arqueológico tomaron con reparos la decisión de la empresa ASO, organizadora del Rally Dakar, y del Gobierno chileno de suspender el recorrido por suelo nacional, esto luego de constatarse los daños producidos en el norte por las inundaciones y los aluviones, particularmente en la Tercera Región.

Las organizaciones observan que el Ejecutivo sólo hizo un análisis coyuntural del desembolso del dinero que debe realizar para reconstruir el norte. Con esto decidió no incluir en su examen las innumerables críticas por el daño que ha causado el Rally Dakar durante los siete años que lleva la competición en nuestro país.

De esta forma se produce un  sentimiento encontrado por el anunció que hizo la ministra del Deporte, sostuvo el coordinador de Acción Ecológica, Luis Mariano Rendón.

“Lamentablemente esto no se produce por la conciencia, no porque las autoridades chilenas hayan entendido su responsabilidad respecto del patrimonio arqueológico sino por la lamentable tragedia que ha afectado a tantos compatriotas. Nosotros hubiésemos querido que fuera por la responsabilidad de las autoridades. Pero con esto, el patrimonio arqueológico respira aliviado para el próximo año”, aseguró Rendón.

Por su parte, el Colegio de Arqueólogos, se unió al pesar que produce la carencia de un análisis profundo por parte del gobierno sobre los problemas que causa este evento deportivo. Al mismo tiempo calificaron de tardía la decisión, puesto que esto se debió tomar antes y frente a otros eventos catastróficos como el terremoto de Iquique, ocurrido el año pasado, donde la organización del evento no fue cuestionada, recordó la Directora de los arqueólogos, Verónica Baeza.

“Lo que lamentamos es que esta decisión haya sido tomada a raíz de una catástrofe natural que ha afectado a parte importante de la población de la tercera región. Tal vez esta actitud de cordura podría haber llegado antes, por ejemplo, cuando ocurrió el terremoto del norte grande, momento en que no se decidió suspender esta competencia”, aclaró Verónica Baeza.

Entre los daños al patrimonio arqueológico que produjo el Dakar en Chile hay que recordar la detención que sufrió el piloto italiano, Matteo Casuccio, y el holandés, Kees Koolen, por delito arqueológico flagrante.

En palabras de Verónica Baeza, estas situaciones se producen porque el Rally es una actividad que no se puede controlar. Pese a aquello, la ministra del Deporte, Natalia Riffo, solo mencionó que el Rallly Dakar se suspenderá por el año 2016, y que se mantendrán las puertas abiertas para que la competición regrese en el 2017.

“El Dakar se comienza a preparar en un par de meses más. Ahí comienzan a establecer la ruta, hay un trabajo que se hace con bienes nacionales, con el Consejo de Monumentos y existe la posibilidad de desarrollar un pre Dakar. Existen una serie de elementos que no permiten pensar hoy que esas condiciones sean adecuadas para poder realizar bien este evento para el 2016”, expuso la Ministra.

Cabe mencionar que según el informe del Consejo de Monumentos Nacionales presentado por diferentes organizaciones en 2014,  los sitios arqueológicos destruidos por el evento deportivo serían cerca de 207. Además el Estado desembolsó en cada edición, desde el 2009 hasta el 2014, ocho millones de dólares por año, es decir cerca de 38 millones de dólares en total fueron destinados a la organización de la carrera, que se dejaran a disposición del Ejecutivo para sumar a la reconstrucción, la que costará al fisco cerca de mil quinientos millones de dólares.