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Año XII, 1 de octubre de 2020

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Cambio climático, narcotráfico y economía, los grandes desafíos de la nueva cumbre UE-CELAC

Menos de dos semanas restan para la segunda cumbre Unión Europea y CELAC que contará con la presencia de 61 países, casi un tercio de las Naciones Unidas. Según se adelantó este jueves, los ejes de la cooperación biregional estarán centrados en lo económico, el cambio climático, el narcotráfico, y los temas sociales…

Paula Correa

  Viernes 29 de mayo 2015 16:01 hrs. 
celc





“Trabajar para las futuras generaciones” es la premisa de la Cumbre UE-CELAC, que se realizará el próximo 10 y 11 de junio en Bruselas, Bélgica, y que tiene la finalidad de afirmar y actualizar la relación de cooperación birregional e inyectarle dinamismo.

Esta cumbre demuestra la importancia que ha adquirido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Sobre todo, en su diferencia con la Organización de Estados Americanos (OEA) por contar por la presencia de Cuba y no incluir a Estados Unidos.

Dentro de los temas que se tratarán destaca el comercio y las inversiones, principalmente porque más de un tercio de los dineros que ingresan a América Latina y el Caribe, por éste concepto, provienen del viejo continente. Por esto, se realizará un encuentro empresarial que busca que se adopten medidas en cada país para profundizar en las llamadas “certezas jurídicas”.

El embajador de la Unión Europea para Chile, Rafael Dochao, afirmó que somos los socios más cercanos que hay en el mundo. “Cuando hablamos de temas de género, de organización de las ciudadanos, de medioambiente, ni con África, ni con Asia, ni siquiera con los países del Cáucaso se puede hablar el mismo lenguaje tan profundamente como lo hacemos con América Latina y con Caribe. Eso hay que aprovecharlo para sacar adelante los temas que realmente nos interesan”, afirmó.

Otro tema se hará cargo de los desafíos globales dentro de los que destaca la acción contra el cambio climático. La idea es alcanzar un pacto vinculante de acción para enfrentar el fenómeno, además de tratar los temas sociales como la lucha contra el crimen organizado. A esto se suma también el esfuerzo por incrementar los niveles de innovación y mejorar la calidad de la educación, tema particularmente sensible en países como Chile.

En esta nueva cumbre, se busca generar una agenda de desarrollo con compromisos tangibles para todos los ciudadanos, retomando el eje social que se había abandonado en el camino.

Para la analista internacional Francisca Quiroga, “La CELAC surge a partir de una crítica a los procesos de integración latinoamericanos”, esto porque la OEA, como organismo más antiguo regional, estaba siendo “muy cuestionado por el efecto que tenía Estados Unidos”, principalmente por la falta de diversidad y debate político, el que se veía agotado  por la “lógica de los consensos” y se había instalado la idea de que la OEA ya no estaba representando la diversidad y los temas de la región.

Para lograr el objetivo se realizarán tres sesiones de trabajo: la primera encargada de esta agenda bi-regional; otra de los temas sociales y, una tercera, presumiblemente más política, donde asistirán sólo los jefes de Estado, instancia en la que se abordarán los diferentes temas de la actualidad internacional.

Sin embargo, existen miradas críticas sobre la Cumbre. Ricardo Israel, académico de la Universidad Autónoma, afirmó que para cumplir con las metas en el encuentro se deben superar los intereses particulares y reconciliar las diferencias que puedan surgir en lo económico, político y social.

“Ambos, tanto la CELAC como la UE tienen el mismo defecto, y al mismo tiempo la misma fortaleza que es su diversidad”, afirmó Israel, cuestionando esa “voz única” que planteaba Dochao. “La naciones en su interior tienen diferencias de desarrollo, políticas, económicas y muchas discrepancias sobre cómo enfrentar la política exterior”.

El analista sostuvo que en este tipo de cumbres debe enfrentar una dificultad ya clásica: la eficiencia de seguimiento de los acuerdos y su implementación, lo que es una debilidad del sistema internacional en su conjunto. Esto por la primacía que algunos países dan a sus temas internos.

Para Israel, una prueba de ellos es la disputa que se tiene en la firma de acuerdos políticos, antes de que se adopte el TTP, donde se puede observar el juego de poderes y la negociación con Europa ante la posibilidad de un mayor acercamiento del viejo mundo con Estados Unidos, tema  donde comienzan a penar también la sombra de la influencia de China y Rusia.

Para Israel, si bien esta cumbre se levanta bajo el sustento de generar una mirada conjunta más política y social, advirtió que Europa no está siendo sincera, porque cuenta con problemas serios para concretar las inversiones prometidas por los efectos de su crisis económica, y está preocupada de asuntos internos, como el referéndum de Gran Bretaña para definir su permanencia en el bloque.