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Año XII, 7 de agosto de 2020

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Políticos y expertos califican de incomprensible licitación de “asesoría de imagen” planeada por el Senado

Hasta un poco más de 48 millones de pesos podría gastar el Congreso Nacional en una asesoría de imagen para enfrentar el descrédito ciudadano que proviene de los casos de corrupción conocidos en el último tiempo. Parlamentarios y expertos cuestionan la licitación pública acusando a la elite política de no entender el origen de la crisis de las instituciones.

Héctor Areyuna

  Sábado 18 de julio 2015 18:50 hrs. 





“Identificar acciones y atributos que permitan gestionar la imagen y posicionamiento del Senado y la Cámara de Diputados en un contexto ciudadano adverso y de desconfianza, contando con indicadores que permitan realizar un monitoreo del desempeño de ambas cámaras a través del tiempo.”

Esa es la descripción de una curiosa licitación en curso, publicada en Mercado Público, la que al conocerse, la semana pasada, generó duras críticas, ya que se cuestionó que el Parlamento buscara, a través de asesorías de imagen, mejorar el descrédito ciudadano en que se encuentra.

Para el diputado independiente Gabriel Boric esto indica que la clase política no entiende la profundidad de la crisis por la cual atraviesa. Porque, esta no sería “”una buena forma abordar la crisis de legitimidad del Parlamento. Es una demostración muy patente del nivel de desconexión con la realidad que existe en muchos parlamentarios y una falta de comprensión de cuál es el problema de fondo que estamos viviendo en la política, que tiene que ver con la desconfianza, y si alguien cree que esto se va a solucionar con estrategias de marketing, desde mi punto de vista al menos, está profundamente equivocado”, explicó.

Por otra parte, el sociólogo de la Universidad de Chile Miguel Urrutia cuestionó el contrato ofrecido a este tipo de consultoras, por cuanto se requiere a una especie de “expertos en apariencias”, a su juicio un paupérrimo recurso que revela una comprensión pobre de los problemas del país y sus instituciones.

“Son parte del propio desprestigio que se quiere combatir a través de ellas. Es un círculo vicioso que termina, no sólo de cerrarse, sino se pone un candado tremendo. Se está recurriendo a la misma práctica que genera el desprestigio. Esto da cuenta de lo perdidos que andan los políticos que desde estos espacios están tratando de recomponer su mundo.”

Como un “pequeño disparo en los pies”, calificó el experto la situación, ya que el gasto de 1000 UTM que considera la licitación, resignificado en la ciudadanía adquiere especial gravedad, ya que se trata de más de 48 millones de pesos.

Además, Urrutia recordó el tipo de empresas a las que se prestan estas licitaciones. Acusando a estas instancias de “espacios para lavar la cara a corporaciones que no han hecho bien su trabajo ni una contribución efectiva al bien común, todo lo contrario, han provoado daños medioambientales, sociales ”