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Reforma Tributaria: expertos proyectan que gran empresariado podría recuperar beneficios

El anuncio del Gobierno de simplificar el contenido plantea un nuevo escenario, tanto dentro como fuera del Congreso. Las inquietudes también radican respecto de los plazos y la intención por recuperar privilegios perdidos por parte del gran empresariado.

Fernando Seymour D.

  Domingo 16 de agosto 2015 16:30 hrs. 
Cámara de Diputados


Hace menos de un año, en septiembre de 2014, la Sala de la Cámara de Diputados aprobaba y despachaba el proyecto de ley de Reforma Tributaria. Esto, luego de las correcciones realizadas en el Senado. También después de su paso por la “cocina” de los acuerdos. La misma que revelaba el senador DC Andrés Zaldívar.

Se hablaba de aumentar la carga tributaria a aquellos de mayores ingresos. También de incrementar la recaudación. Incluso de potenciar la equidad.

Sin embargo, el proceso se detuvo. Presiones, autocríticas y reconocimiento de errores. Desde el Gobierno comenzó a surgir entonces el convencimiento de que la reforma no era entendida por la ciudadanía. El discurso cambió. También el ministro de Hacienda. Incluso el de Interior.

Del convencimiento absoluto se pasó a la simplificación. Se requería con urgencia de ajustes técnicos. Para otros, más claro aún. Una reforma de la reforma.

Hasta que el Gobierno se decidió. El anuncio ya era de conocimiento público. El envío de un proyecto de ley para “simplificar” la Reforma Tributaria. Una iniciativa eminentemente de carácter técnico, según han insistido desde La Moneda.

¿Qué podría ocurrir con las presiones desde el sector empresarial para recuperar privilegios que fueron excluidos en el proyecto original? Por ejemplo, la baja de las tasas a las grandes empresas o la pérdida de incentivos a las pequeñas y medianas.

Desde el Ministerio de Hacienda, al menos, la negativa ha sido rotunda. Ninguna posibilidad de abrir un nuevo debate sobre cargas tributarias.

Preocupación de los expertos

En principio, la simplificación tributaria aparece como un beneficio para todos, especialmente para las empresas más pequeñas. Así lo piensa Gonzalo Polanco, director del Centro de Estudios Tributarios de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

Sin embargo, para el también abogado “el régimen que se dejará como régimen general y de predilección es el de integración parcial, que tiende a favorecer a aquellas empresas más grandes. Desde esa perspectiva, el gran empresariado recuperaría algo”.

En consecuencia, plantea que se requiere una discusión de más largo plazo, a propósito de los costos que se están pagando por un proceso que no respetó los tiempos necesarios.

“El tema tributario no quedó zanjado a largo plazo y, lamentablemente, no se hizo porque la Reforma Tributaria salió en cinco meses. Por lo tanto, no se entendería caer en el mismo error del año pasado. Una de las principales críticas fue que esto se realizó demasiado apresuradamente”, detalla.

Así mismo, advierte que “la discusión de este llamado proyecto de ley adecuatorio podría verse empañada desde el punto de vista político”. Por ello, hace un llamado a los parlamentarios para que no entreguen su voto hasta estar completamente seguros de que esta nueva ley cumpla con los estándares mínimos, y no tener así que recurrir posteriormente a una nueva y tercera instancia de simplificación.

La preocupación de los expertos no es en vano. “Ya están surgiendo voces para postergar aspectos de la Reforma Tributaria. Por ejemplo, respecto del IVA de las casas, lo que debería implementarse este año”, manifiesta el economista Manuel Riesco.

Como investigador del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda), asegura que “fue un proceso muy mal conducido por las autoridades de ese momento, pues intentaron realizar un nuevo experimento. Se pretendió mantener un sistema que era un invento de la dictadura”.

Desde que se aprobara el proyecto de Reforma Tributaria el año pasado, el contexto político y económico no es el mismo. Debilitamiento del Gobierno, baja popularidad, compleja situación económica. En suma, problemas de conducción política, tal como lo han reconocido desde el interior de la Nueva Mayoría.

Por ello, Riesco se detiene en el nuevo escenario nacional, al considerar la deteriorada situación política del país en cuanto a su legitimidad. “Esto no porque a los empresarios les dé pataleta por los impuestos, sino porque existe un gran descontento popular, el que se ha agudizado y ha adquirido un carácter bastante explosivo”.

Y agrega: “El Gobierno está en una posición mucho más débil que el año pasado. Pero no es sólo el Gobierno, sino que todo el sistema político. La derecha y el empresariado también están más debilitados”, reconoce.

Y es que para el economista “los intentos del empresariado, bastante cortos de vista a mi juicio, por aprovechar la debilidad del Gobierno para impedir que se realicen determinadas reformas o para tratar de revertir otras, como la Tributaria, se les puede volver en contra muy fuertemente”.

En consecuencia, asegura que se trata de un escenario muy complejo como para que las presiones empresariales insistan en mantener ciertos privilegios.

La iniciativa en cuestión, por su parte, ingresaría a la Comisión de Hacienda del Senado después de la tramitación del proyecto de ley de presupuestos. Es decir, no antes del 30 de noviembre.

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