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Año XIII, 27 de noviembre de 2021

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Cardenal Errázuriz: “No creí en las denuncias por la extraordinaria fama de Karadima”

El ex arzobispo de Santiago declaró por más de cinco horas en el contexto de la demanda civil presentada por las víctimas del párroco de El Bosque, insistiendo en no haber encubierto los abusos denunciados.

Fernando Seymour D.

  Jueves 1 de octubre 2015 16:08 hrs. 
Francisco Javier Errázuriz


El caso del sacerdote Fernando Karadima y sus abusos sexuales continúan generando problemas dentro de la Iglesia Católica. Particularmente a dos de sus máximas autoridades: Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errázuriz.

De hecho, éste último debió declarar este miércoles durante más de cinco horas, a propósito de la demanda civil que presentaron las víctimas de Karadima en contra del Arzobispado de Santiago, por las supuestas negligencias al desatender las denuncias de abuso sexual.

Si bien el cardenal evitó responder varias preguntas, algunas de sus respuestas apuntaron a desmentir las acusaciones que pesan contra la Iglesia, todo esto ante la presencia de dos de los denunciantes: José Andrés Murillo y James Hamilton.

Precisamente, sobre su decisión de no recibir a las víctimas del ex párroco de El Bosque, planteó que “no me junté con ninguno, porque después de haber sido por años pastor de la Iglesia de Santiago, en este caso debía obrar como juez. Me pareció difícil unir ambas funciones”.

Además, manifestó que se ha dañado la confiabilidad de la Iglesia, producto de la publicidad de las denuncias, por “el hecho de referirse públicamente al Arzobispo de Santiago como criminal y encubridor”, agregando que “sin lugar a dudas el mayor daño lo causó Karadima con sus abusos”.

En cuanto a la credibilidad de las denuncias, aseguró que “cuando llegó la denuncia de don José Andrés Murillo, yo en un primer instante no lo creí, y esto en buena parte, porque el derecho canónico pide que uno inicie una investigación cuando llegue una denuncia que a lo menos sea verosímil”.

“A esa época la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo, con tal fama lo que era cierto, es decir, la denuncia en esa época no la creí”, explicó el ex arzobispo de Santiago.

Junto con reconocer los contactos con el lobista Enrique Correa, Errázuriz negó haber encubierto los abusos denunciados. “No existe en mi conciencia, memoria de haber encubierto abusos sicológicos sexuales ni ministeriales, ni tampoco existió intento de silenciar o acallar las denuncias. Le restaba valor, porque eran denuncias que llegaban sin prueba. Además estaba el prestigio de Karadima, por una parte. Segundo, era difícil asimilar que personas adultas durante años hubieran sido abusadas sin denunciarlo”.

El cardenal Errázuriz también se refirió a los motivos de la renuncia solicitada a Fernando Karadima, detallando que el derecho canónico considera que todos los párrocos deben hacerlo cuando cumplen 75 años.

“Karadima tenía más de 75 años y había estado en la Parroquia, creo que alrededor de 22 años. En diciembre del año 2005 le pedí que renunciara. No era una destitución, porque no se puede destituir a un párroco sin un juicio canónico. Le rogué que presentara la renuncia. El presentó muchos reparos y me costó convencerlo. La carta mía de junio de 2006 es una respuesta a los reparos del padre Karadima tratando de que presentara libremente su renuncia”, concluye.

También se refirió a los correos electrónicos intercambiados con el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, particularmente al intento de impedir el nombramiento de Juan Carlos Cruz como parte de una comisión del Vaticano. “Aparece esa afirmación en una correspondencia confidencial entre el cardenal Ezzati y yo, que fue vulnerada y publicada contrariando lo que dispone nuestra legislación que protege la privacidad. De hecho sí es efectivo que intervine para que no fuera nombrado”.