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Año XIV, 10 de agosto de 2022

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Las estrategias de la élite política para salir de la crisis

Estrategias políticas y comunicacionales, incluso la publicidad, así como adelantar cuanto antes el funcionamiento de las maquinarias electorales. Todo es válido para la Nueva Mayoría y Chile Vamos, con tal de dejar atrás las críticas, cuestionamientos, desconfianza y falta de credibilidad.

Fernando Seymour D.

  Domingo 22 de noviembre 2015 18:48 hrs. 
políticos

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La crisis de legitimidad de la política nacional es una realidad. Gobierno y partidos, oficialismo y oposición, poderes Legislativo y Judicial.

En línea, incluso, con tradicionales instituciones como la Iglesia católica, así como con poderosos sectores del gran empresariado.

La urgencia no solo radica en reencantar a la ciudadanía. También en superar los altos niveles de desconfianza y escepticismo que emanan de ella.

Esto, a propósito de los procesos electorales que ya comienzan a configurarse, de parte, precisamente, de los mismos sectores que se encuentran, según las diversas encuestas de opinión, deslegitimados.

En ese sentido, la visión del cientista político Max Colodro es categórica. “Sin duda que hay una intencionalidad política en la idea de ir anticipando el escenario electoral para poder tapar, de algún modo, el escenario de los cuestionamientos y de las irregularidades, que es el que ha estado marcando durante todo este año el debate político”.

En esa misma línea apunta Juan Carvajal, el poderoso ex director de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) de La Moneda, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

Hoy, desde la también poderosa empresa de lobby y asesorías comunicacionales Imaginacción, de propiedad del todavía más poderoso Enrique Correa, su diagnóstico no es el más optimista.

“Esta crisis de confianza que se ha ido estableciendo y que está bastante estudiada hasta el momento, que abarca desconfianza de todas las instituciones, empresarios, ahora cayó el fútbol, la Iglesia, el Poder Judicial, el Parlamento, el Gobierno, la propia figura Presidencial, está estableciendo una actitud de la ciudadanía que es un poco entrópica. Es decir, se está yendo hacia dentro, hacia la familia, a buscar la satisfacción más bien personal y de grupo”, advierte con preocupación.

Los problemas políticos y sociales, así como la dinámica de contradicciones que existen hoy en la sociedad, reflejan, según el propio Carvajal, que las comunicaciones y la publicidad tienen un rol decisivo, pensando en la participación ciudadana en las próximas elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.

“El tema de las desconfianzas también afecta a las empresas y a las marcas, no solamente en el ángulo político”, plantea el publicista Diego Perry, uno de los encargados de la campaña política que permitió a Michelle Bachelet instalarse nuevamente en La Moneda.

Considerando el complejo y desacreditado escenario político, su propuesta radica en trabajar la marca que se genera como candidatura. “Lo que tal vez daría el espacio para generar un relato donde la gente se vuelva a conectar con una candidatura que representa una marca que se despega de todo esto que está detrás”.

Por ello, explica, habría que concentrarse en las fortalezas y alejar las campañas de aquellos aspectos negativos. “La publicidad lo que hace es eso”, aclara Perry.

¿Pero serán suficientes las estrategias publicitarias y comunicacionales para superar las crisis política por la que atraviesa el país?

“Un pueblo desencantado -detalla Colodro-, un país escéptico, un país que ya no cree en nada, un país que siente que ha sido decepcionado una y otra vez, puede finalmente generar costos como los que se están generando hoy, desde el punto de vista del funcionamiento de las instituciones y de la anomia”.

“Sin duda que el Gobierno -agrega Carvajal- ha tenido que enfrentar serias dificultades y algunas que tienen que ver con los enfoques que se han dado y la forma en la que se ha instalado la conversación entre Gobierno y ciudadanía”.

“Saldremos mal heridos con lo que sea que hagamos”

Como referente de la derecha y particularmente de la UDI, el analista político Gonzalo Cordero se detiene en el difícil escenario que enfrenta ese sector.

Su experiencia en la campaña presidencial de Joaquín Lavín, de 1999, quien fue derrotado por  Ricardo Lagos por un estrecho margen, lo lleva a concluir que “la publicidad tiene que tener un contenido de realidad. No se puede vender un producto de lo que no es, lo que hace mucho más difícil tomar esto, convertirlo en un sueño y hacerlo algo creíble”.

“En Chile se ha dado con mucho énfasis que la derecha, en término de sus liderazgos relevantes, se la han tomado los economistas. Y los economistas son personas que leen en excel y no en word. Yo creo que en general, la derecha gana las elecciones cuando la izquierda fracasa”, reconoce Cordero.

Sin embargo,  es una idea que Colodro rebate. “La derecha chilena no logra entender que en la sociedad moderna la política consiste en administrar cambios y no en administrar estabilidad. La derecha trata de convencer al país de que los cambios que propone la izquierda son malos cambios, pero no le propone cambios a la sociedad chilena. Lo que propone es más bien un rechazo a los cambios que proponen sus adversarios. El problema es que la derecha no tiene soluciones”.

Es inevitable, entonces, que la prioridad de los dos grandes conglomerados políticos del país, Nueva Mayoría y Chile Vamos, apunte en este momento al diseño de sus respectivos cronogramas electorales.

Esto, necesariamente, con las estrategias políticas vinculadas a aquéllas de carácter comunicacional. Especialmente si se trata de potenciar la desprestigiada imagen de la política nacional.

No obstante, para Diego Perry los problemas de la derecha y de la izquierda no son relevantes cuando se trata de enfrentar la figura de un determinado candidato.

“Nosotros entendemos lo que esa persona, esa imagen y esa marca representa. Entonces, cuando buscamos un propósito, parte importante tiene que ver con lo que entendemos que le pasa a ese candidato y comprar y sentir ese propósito que tiene atrás para transformarlo en publicidad. A lo mejor no estamos tan influenciados con los dolores, conflictos y fortalezas del mundo de la derecha y la izquierda”, aclara el publicista.

“Entre comunicación, política y gestión hay una estrecha relación”, agrega Juan Carvajal, quien concluye que “el Chile que se ha configurado hoy tiene problemáticas que no son fáciles de resolver y que no creo que se vayan a resolver ni con una próxima elección ni con una gran campaña. Vamos a salir mal heridos con lo que sea que hagamos en el futuro cercano”.

El mensaje de Max Colodro para enfrentar la crisis entrega algunas pistas: “Más allá de las intenciones que tengan los políticos, la pega fundamental es la que tienen que hacer los fiscales, más allá de las expresiones evidentes de interés por parte de la política de que esto no siga adelante”.

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