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Año XIII, 8 de diciembre de 2021

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Análisis económico:

La productividad como factor clave de la coyuntura

Los analistas no esperan muchos cambios para lo que resta del año y estiman un PIB de 1,7% para el cuarto trimestre de 2014 y un Producto anual en alrededor de 2%, a la luz de los menores estímulos fiscales y monetarios, junto a unas deterioradas expectativas privadas.

Roberto Meza

  Martes 8 de diciembre 2015 16:37 hrs. 
minas de chile


Con un IPC que no registró variación durante noviembre, un Imacec que se expandió 1,5% en octubre respecto de igual mes del año anterior; una tasa de desocupación que se mantiene firme alrededor del 6,5% y un dólar que se ha movido entre los 700 y los 710 pesos, la actividad económica chilena parece desafiar las predicciones más pesimistas, aún con un cobre que se sigue cotizando cercano a los US$ 2 la libra.

En efecto, el “sueldo de Chile” inició la semana con un retroceso en la Bolsa de Londres, nuevamente afectado por la incertidumbre respecto a la economía china, y se transó en US$ 2,08 la libra, una caída de casi 1% respecto a los US$ 2,10 del viernes. El precio futuro a tres meses, en tanto, quedó en US$ 2,085; el valor mensual en US$ 2,083 y el anual en US$ 2,51, con un expectante retroceso de los inventarios hasta las, sin embargo, aún abundantes 235.750 TM de stock.

Las cifras internas (IPC, Imacec y ventas del comercio) parecen confirmar que la economía chilena experimenta la ralentización esperada por razones nacionales y externas, pues, tanto el alza del tipo de cambio, con un dólar en 706 pesos a raíz de los bajos precios del cobre y que encarece los productos importados, así como la estabilización en los aumentos de ingresos de los trabajadores, productores y comerciantes se han visto obligados a ajustar sus precios para mantener sus niveles de venta.

En los hechos, los valores que suben son aquellos que los consumidores difícilmente pueden dejar de adquirir o los destinados a segmentos de mercado con mayores niveles de demanda: Bienes y Servicios Diversos (0,6%) y Vivienda y Servicios Básicos (0,2%). Pero caen Transporte (-0,5%) y Alimentos y Bebidas no Alcohólicas (-0,3%), y en un relevante 2,5%, el precio del combustible, dada la persistente baja internacional del petróleo, el que, al inicio de esta semana se ubicó en US$ 37 el barril, su menor valor en más de siete años. Así y todo, la inflación anual sigue sobre el techo de la banda del Central: 4,4% en lo que va del año, aunque 3,9% en los últimos 12 meses, es decir, apuntando hacia su nivel meta de 3%.

En dicho marco, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de octubre se expandió 1,5% en comparación con igual mes del año anterior, mientras la serie desestacionalizada creció 2,1%, no obstante que el mes pasado registró un día hábil menos que octubre de 2014. De acuerdo al instituto emisor, en el resultado incidió, principalmente, un mayor valor agregado de los servicios, lo que muestra mejoras de la productividad, aunque este efecto fue mitigado por la baja de la industria manufacturera y la actividad minera, afectada por la menor demanda mundial.

Así, con la actividad ralentizada, los analistas no esperan muchos cambios para lo que resta del año y estiman un PIB de 1,7% para el cuarto trimestre de 2014 y un Producto anual en alrededor de 2%, a la luz de los menores estímulos fiscales y monetarios, junto a unas deterioradas expectativas privadas que han afectado la inversión, debido a lo que denominan incertidumbres provocadas por las diversas reformas del Gobierno.

Más optimista, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, dijo que, aunque la economía atraviesa “por algunas dificultades”, sigue creciendo en torno al 2%, e hizo un llamado para mejorar la cifra, pues “tenemos una economía sana, que está generando empleo”, mientras la variable de ajuste debería apuntar a un mayor aumento de la productividad, evitando así producirlo vía desempleo o reducciones salariales.

Esta última materia dependerá de los recientes aumentos en las importaciones de bienes de capital, aunque falta por conocer si la internación de dichas maquinarias –que pueden reemplazar puestos de trabajo- afectará o no las hasta ahora resilientes cifras de empleo, pues este último es factor clave para mantener una demanda que sostenga o aumente los lentos niveles de actividad actuales, dado una economía mundial debilitada.