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Año XIV, 5 de julio de 2022

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Presiones políticas e investigación de Contraloría expulsan a Cristián Riquelme de La Moneda

Luego de un repentino retorno a Santiago, el Ministro del Interior confirmó la salida del cuestionado administrador de La Moneda. Sus vínculos con el caso Caval, la investigación de Contraloría, la precampaña de Michelle Bachelet y los contratos al Minsal, terminaron por sacar al protegido de Rodrigo Peñailillo.

Paula Campos

  Miércoles 17 de febrero 2016 17:12 hrs. 
Cristián Riquelme

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Jorge Burgos había prometido guardar sus opiniones sobre la permanencia de Cristián Riquelme hasta que la Presidenta Michelle Bachelet regresara de sus vacaciones. Ese mismo día, se esperaba que el ingeniero civil y amigo de Rodrigo Peñailillo volviera de su descanso legal. Sin embargo, las últimas revelaciones sobre contratos de empresas personales con el Ministerio de Salud, y la investigación que por “estos contratos a dedo” inició la Contraloría, terminaron por sentenciar el presente del funcionario de palacio, además, por sus posibles vínculos con el caso Caval.

Cerca de las 17.00 horas, el Jefe del Gabinete hizo ingreso al Palacio de Gobierno, recién llegado desde Valdivia, gira que suspendió repentinamente.

Burgos dijo que “el director administrativo de la Presidencia ha tomado la decisión de renunciar a su cargo. Renuncia que formalizará el día lunes al regresar de su periodo de feriado legal”.

El Ministro calificó de positiva su salida: “Es valorable lo hecho por el señor Riquelme”.

Respondiendo a la demora de la decisión, declaró que “hay partos naturales, otros inducidos”.

Durante los últimos días habían crecido las presiones para acelerar la salida de Cristián Riquelme. Incluso el PPD, partido al que pertenece, le había quitado el respaldo al administrador del Palacio.

Por eso, el regreso adelantado de Burgos no sorprendió. Mientras desde el Gobierno aseguraban que la decisión tenía que ser tomada por la propia Presidenta, diversos sectores presionaban a los moradores de La Moneda a no dilatar más la salida del ex compañero de colegio de Rodrigo Peñailillo.

El analista político Max Colodro había declarado pocas horas antes de que se confirmara la noticia. A su juicio, con la decisión de mantener a Riquelme en el puesto, la Presidenta Michelle Bachelet alimentaba todo tipo de hipótesis.

Algunas de ellas hablaban de la cercanía de su vínculo, el que se habría gestado por intermedio del ex ministro del Interior y amigo de Riquelme, Rodrigo Peñailillo. También, surgían suspicacias sobre el conocimiento que el ex administrador de La Moneda tendría de las finanzas de la Mandataria, toda vez que participó cercanamente en sus dos campañas electorales.

Así, Colodro incluso habló de “extorsión” siendo –a su juicio, la única posibilidad para entender la situación: “Que el mismo Riquelme esté extorsionando a la Presidenta, amenazando con que si se le remueve del cargo entregará información relevante y delicada para Bachelet es una hipótesis que es posible, porque no se sostiene que siga en el cargo cuando la Nueva Mayoría también pidió su remoción. Es caldo de cultivo para las más variadas ideas”, dijo en entrevista con La Segunda.

Las críticas apuntaban, principalmente,  a que con la permanencia del G-90 en el Palacio, se hundía la propuesta de transparencia impulsada desde el mismo Ejecutivo.

La opinión era compartida ampliamente en la Nueva Mayoría. Desde el PS Osvaldo Andrade y Juan Luis Castro mostraban su descontento con la decisión presidencial. En la DC Fuad Chahín aseguraba que esto es “tener un blanco abierto en la propia Moneda, de forma innecesaria, además. Es un error garrafal”.

El PPD se sumaba a la petición, a través de su jefe de bancada, Jorge Tarud exigían que el administrador de La Moneda diera un paso al costado “puede no haber nada ilícito en los actos por los cuales se le denuncia, sin embargo, aquí hay un tema ético (…) El daño que el señor Riquelme le está produciendo al gobierno y a la propia Presidenta Bachelet es inmenso y cada día que pasa el daño se profundiza. En consecuencia, él no tiene el derecho a seguir en esta línea imperturbable de no presentar su renuncia“.

Las razones que sacaron a Riquelme

El ingeniero civil de la Universidad del Biobío lleva meses cuestionado. Primero, su nombre saltó a la palestra por haber resguardado la información del computador de Sebastián Dávalos cuando renunció a su cargo de director Sociocultural de Palacio, en medio de la investigación por el caso Caval y los vínculos del hijo de la Mandataria en la negociación.

Ahí nació la primera alerta. La comisión investigadora del caso pidió la remoción inmediata del administrador. Sin embargo, las sugerencias de los parlamentarios fueron desoídas.

Tampoco se procedió cuando se supo de su reunión con el operador UDI Juan Díaz, imputado en el mismo caso. Las situaciones lo vinculaban con más fuerza al negocio de terrenos en Machalí. También se lo cuestionó por la precampaña de Michelle Bachelet y las boletas que lo ligan con Giorgio Martelli.

En las últimas horas surgió un nuevo antecedente: dos empresas creadas por Riquelme ganaron licitaciones por más de 1500 millones de pesos para prestar servicios al Ministerio de Salud, contratos que serán investigados por las autoridades para ver si cumplen con la reglamentación necesaria de todas las licitaciones públicas.

Además, Contraloría General de la República notificó al Gobierno de una investigación sumaria de oficio por las compras directas realizadas bajo su administración.

La suma de estas situaciones determinó la salida del ingeniero. Pese a que se aseguraba que en el sur se encontraba reuniendo los antecedentes para demostrar la licitud de sus negocios.

En su declaración, Jorge Burgos reconoció estar al tanto de las acciones de Contraloría. Por las que ahora será investigado el ex administrador de La Moneda.

Reacciones 

Uno de los primeros en reaccionar a la renuncia de Riquelme fue el propio Tarud. El diputado del PPD valoró su salida, asegurando que lo mejor era que pasara antes del retorno de la Presidenta.

Por su parte, Osvaldo Andrade reconoció que fue una decisión tardía. Sin embargo, recalcó que lo importante es que abandonara su cargo.

Gabriel Silber de la DC dijo que “es bueno para la Presidenta, porque llega con la agenda despejada para marzo”, pero que la demora en la renuncia alimentó las especulaciones sobre la posible información comprometedora que pudiera tener Riquelme sobre funcionarios de Gobierno.

“Más vale tarde que nunca”, dijo por su parte, el diputado de Renovación Nacional, Jorge Rathgeb e hizo énfasis en el daño que le provocó a la clase política en general, la permanencia en el cargo, pese a todos los cuestionamientos.

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