Ya nadie puede negar el liderazgo de Donald Trump, quien ha arrasado en estas primarias ampliando la ventaja sobre sus rivales. Se impuso en Delaware, Pensilvania, Connecticut, Rhode Island y Maryland.
Trump ha recibido el respaldo de más del 50% de los votantes, aunque aún necesita ganar cerca de 300 delegados para hacerse con la nominación antes de llegar a la convención republicana. Cada vez está más cerca de lograrlo: algo impensable cuando empezaron las elecciones primarias.
No es de extrañar entonces que Trump estuviera pletórico tras conocer los resultados. Llegó incluso a definirse ya como el presunto nominado.
«Me considero el presunto nominado, absolutamente», fanfarroneó Trump en la sede de su emporio inmobiliario en Nueva York, y el mensaje era claro para sus rivales: «sálganse de la carrera», les dijo.
«Estoy ganando, en lo que me concierne, se acabó. Esos dos no pueden ganar», apuntó en referencia a sus rivales Ted Cruz y John Kasich, cuya alianza no ha dado frutos de momento.
En el campo demócrata ha ganado en cuatro de los cinco estados (todos menos el pequeño estado de Rhode Island), y su discurso sonaba al de una futura candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos. Es que con estos resultados se afianza como favorita, aunque Bernie Sanders ya ha anunciado que continuará la carrera a la que le quedan algo más de seis semanas.
“Vamos a unir nuestro partido y ganar esta elección», sostuvo. «Hay mucho más que no une que lo que nos divide», agregó la ex primera dama, llamando a demócratas, independientes e incluso republicanos a enfrentar a «los candidatos del otro lado que amenazan sus derechos y ponen a unos estadounidenses contra otros».






