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Año XI, 18 de octubre de 2019

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Las ciudades de Chile vulneran los derechos de personas con discapacidad

Uno de cada cinco chilenos adultos tiene alguna discapacidad, y los problemas de accesibilidad los marginan de participar plenamente en la sociedad. Obstáculos en las calles, un transporte hostil y falta de fiscalización a leyes que los protegen, siguen invisibilizando a un importante sector de la población que ven vulnerados día a día sus derechos fundamentales.

Claudio Garrido

  Domingo 28 de agosto 2016 12:14 hrs. 
DISC

En Chile, una de cada cinco personas adultas se encuentra en situación de discapacidad, según datos del Estudio Nacional de Discapacidad 2015. Personas que, por su condición, se relacionan con la ciudad de una manera distinta a las personas que no viven con estas características.

Poder moverse en una ciudad puede ser un verdadero riesgo para personas con discapacidad, debido a que los espacios públicos, privados y el transporte, no cumplen muchas veces con condiciones mínimas de accesibilidad.

Y si bien, las personas con discapacidad ya deben luchar contra la discriminación, como la que denunció la semana pasada la académica Carolina Pérez en el Metro, o también en ámbitos sociales y laborales; sucede que los espacios donde deben hacer sus actividades, sencillamente los excluyen.

Carolina Pérez es académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y se desplaza en silla de ruedas. La situación que vivió en el Metro es sólo una minúscula muestra de algo que sucede día a día y a cientos de miles de personas. Carolina contó cómo le afecta la exclusión en su vida diaria.

“Afecta bastante, porque eso significa que me convierto en una persona dependiente, no solamente desde el punto de vista de la locomoción colectiva, sino también las mismas veredas de los espacios públicos y privados, ya sean malls, supermercados. También los mismos ministerios, que no cumplen con las adecuaciones necesarias. Entonces tú eres más dependiente de lo que ya eres, siendo una persona con situación de discapacidad, por el hecho que no existan estas adecuaciones necesarias, ya sea en arquitectura universal o diseño inclusivo”, expresó Carolina Pérez.

Obstáculos en calles y edificios, falta de rampas y espacios que no consideran las características de las distintas discapacidades, obligan a estas personas a solicitar asistencia, lo que atenta contra su autonomía. Incluso, en el diseño de las viviendas, no se contemplan bajadas o espacios adecuados para que personas que se desplazan en silla de ruedas, o con ceguera puedan desplazarse con comodidad y sin riesgos. Todo eso se suma a la realidad de enfrentarse con una sociedad que no logra ver las necesidades de las personas con discapacidad, y ocupan indebidamente sus espacios o las ignoran en sus diseños.

La coordinadora de la Corporación Ciudad Accesible, Andrea Legarreta, explicó la importancia de poder diseñar espacios accesibles, ampliando el horizonte a más personas con dificultades de desplazamiento.

“Es por eso que el diseño universal cobra una relevancia enorme y debe ser considerado en cada una de las cosas que uno haga. Porque si uno diseña para personas estándar, dejamos afuera a los adultos mayores, a las personas con discapacidad, a las mamás con coche. En cambio, si nosotros diseñamos desde las personas con discapacidad y los demás, vamos a incluir a todos. Por eso es que es tan importante la mirada, tenemos que diseñar desde la accesibilidad”, remarcó Andrea Legarreta

Poder atender esta demanda permitirá no cortar la cadena de accesibilidad, de manera que las personas puedan realizar de la mejor manera sus actividades.

Por su parte, Carolina Pérez explicó, además que es necesario ampliar la visión de la inclusión a más tipos de discapacidad, tales como la visual y auditiva.

La académica enfatiza en la deuda que ha tenido el Estado y el mundo privado de hacer frente a esta situación y apela a que la ciudadanía se haga parte de este problema. En este instante existen leyes que abogan por la inclusión pero que no se fiscalizan, además de una convención internacional de derechos de las personas con discapacidad que nuestro país no ha ratificado.

“Estamos hablando de algo bastante grave de lo cual el Estado de Chile no se ha hecho cargo. Por lo tanto, lo que yo siento, es que no esperaría nada más de parte del Estado de Chile sino que lo que yo esperaría como ciudadana y lo que esperaría como parte de la sociedad civil, es que las personas en situación de discapacidad, tanto ellas como los familiares se empoderen de esta situación, y denuncien o demanden claramente las malas prácticas o lo que no se ha realizado” señaló Carolina Pérez, haciendo hincapié en que estos hechos vulneran sus derechos humanos.

La académica hizo un llamado a que las personas en situación de discapacidad “se pongan las pilas con el tema”, ya que son sujetos de derechos y también de deberes, y que no se puede delegar la responsabilidad sólo a las instituciones. Estimó finalmente, que sólo con la participación de la ciudadanía en este problema, podrá dejar de ser invisible para la sociedad, y así las personas con discapacidad tener en ella, el lugar digno que merecen.