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Enrique Salas

Roberto Bolaño, y Pedro Lemebel : ¿Luz y sombra?

Enrique Salas | Jueves 29 de septiembre 2016 11:30 hrs.


Hojeando las páginas culturales de diarios y medios europeos, curioso si por ahí se menciona algo de Chile, de sus poetas, escritores, artistas plásticos y gente de teatro.  A todos los chilenos con este tipo de inquetudes nos ínteresa ver esa perspectiva, que no es la nuestra.
Lo más grande que ha ocurrido en nuestra historia ha sido en el campo político, cuando todo el mundo ponía sus ojos en nuestra geografía político-cultural.  Con eso de la revolución con empanadas y vino tinto >, que hoy sabemos como eso terminó.

En lo cultural como consecuencia de lo político, hubo treinta años de oscuridad casi absoluta, con pequeñas luces que huían despavoridas del enorme agujero negro que era la represión fisica e intelectual, del sistema y su dictadura.  Agujero negro que se tragó a toda la élite, cuestión cuyas consecuencia hoy, son crudamente palpables.  Chile se ha convertido desde la élite en una corte de lamedores de culo del legado del orden en aquel entonces establecido, y que perdura en la élite hasta nuestros días.

Quizás es esa actitud, congénita de las élites, es lo que tiene detenida la real política del país.

Entonces, mi búsqueda se traslada a otro contexto, por casualidad, ocasionalmente, como en fuga de la realidad política. Ya los medios extranjeros, no destacan las maniobras, o transacciones del empresariado chileno, como grandes epopeyas, hazañas o milagros.

Quizás ya ellos mismos, previendo lo que podría ser las consecuencias en aquellas latitudes, de la implementación del modelo montado en Chile en plena dictadura ( años 80). Allí también empiezan a verse hoy los problemas de inercia política, que se viven en Chile. Solo que allí una vez captado el problema, se hacen reformas sin más, y se hacen buenas reformas que resuelven el problema por lo menos una década. Eso es imposible en Chile, se ha demostrado.

En medio de esas conjeturas y tribulaciones mi vista se detiene en un periódico en donde aparece destacada la relación entre el escritor y poeta Roberto Bolaño, con su igual aunque en orden invertido, poeta y escritor Pedro Lemebel. Yo ya había leido a ambos, y me llamó la atención como los veían en Inglaterra la tierra de Shakespeare, que vía España recibieron sus obras traducidas al inglés. Con decepción constaté que la palabra Chile no se menciona en el reportaje. Solo se menciona el estilo y la calidad de tales obras.

Bolaño con mas de cuarenta libros publicados, apenas a partir de tres años antes de su muerte.

Lemebel ya había sido muy publicado aquí en Chile, pero se lamentaba de que no daba ni para comer, que no podía dedicarse solo a publicar.  Por suerte decía, era también artista plástico, y dramaturgo, y todo eso le daba para sus garbancitos.  Él se quejaba con ironía. < poeta, pobre y maricón >, después de haberse alejado del PC.

En forma epístolar fue contactado por Bolaño, modalidad que este usaba para contactarse con todos los colegas que le interesaban, y que no conocía personalmente. La amistad siguió cultivándose en forma telefónica.

Es raro que Lemebel haya comentado la obra de Bolaño, solo decía que él era su amigo, Bolaño a su vez era admirador de la obra de Lemebel, y cuando tenía ocasión la comentaba y ensalzaba.

Desde ahí la carrera internacional de Lemebel inició un despegue en ese sentido. Que a pesar de sus muchos chilenismos fuera traducido a otros idiomas. Se puede decir con certeza que su amistad con Bolaño lo hizo incursionar por otras latitudes, sin tantos prejuicios por su tendencia sexual, al contrario se ganó la admiración de sus compañeros de genero para impulsar una enorme creatividad sin tapujos ni pudor.

Eso era otro campo para Lemebel, quizás cuando al final cerró sus ojos, lo pensó tal cual.

Bolaño se fue primero, dejando mucho material póstumo, lo que ha encendido una acalorada discusión, e incluso pleitos judiciales entre la familia y las editoriales, salpicando de paso a sus amigos de la jerga literaria.  Es que el inmenso trabajo del escritor a lo largo de su vida, despierta un enorme interés económico, y literario póstumo.

Quizás eso empaña un tanto la memoria y devoción de los verdaderos lectores, a los cuales Bolaño nunca ninguneó, al contrario, para él ellos eran el centro de su obra.  Eso lo pudo constatar don Jorge Herralde de editorial Anagrama, cuando se le fue de las manos la publicación de < Detective salvajes >, a manos de competidores. Este cuando la leyó la consideró una obra maestra, pero se demoró en dar un anticipo, por lo cual Bolaño tuvo que ir a otra editorial, pues tenía a hijos que mantener. En todo caso se creo una gran amistad entre ambos. Herralde a posterior le pidió que llevara todo lo que tenía, y que se lo publicaría.

Otro rasgo importante de la vida de Bolaño escritor, era el tema nacionalidad. El se consideraba chileno, pero no en el campo literario, en eso era muy claro, incluso le costó más de alguna pólemica en sus venidas a Chile. Para él simplemente la literatura no tenía nacionalidad, que era una aberración.  Escúchese la polémica que se armó entre él y la crítica literaria Raquel Olea en Radio Tierra. Espeluznante la reacción del escritor, cuando replicó < mi nacionalidad es la lengua >, eso cayó como bomba en la academia chilena, con lo cual cerraron una especie de lápida sobre el escritor en vida.

¿Tenía razón, o no? ¡Ese es el cuento!

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