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Año XIV, 11 de agosto de 2022

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Ex comisionado denuncia vicios en informe final sobre situación en La Araucanía

Richard Caifal, abogado y representante de los profesionales mapuche en la comisión asesora para La Araucanía acusó presiones políticas y de los gremios empresariales de la región el hecho que a última hora se decidiera sacar de las propuestas el que el Estado de Chile sea declarado plurinacional. “Vieron amenazado su statu-quo  y, obviamente, hicieron todo lo posible para sacar dicha expresión”, sostuvo.

Gonzalo Castillo

  Domingo 22 de enero 2017 11:15 hrs. 
Caifal

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Este lunes la Presidenta Bachelet recibirá de manos del obispo de Temuco, Héctor Vargas, las recomendaciones emanadas desde la Comisión Asesora para La Araucanía, instancia que luego de meses de trabajo propondrá, entre otras medidas, cuotas en el Parlamento para los pueblos originarios y una petición de perdón que realizará la Mandataria a nombre del Estado.

Sin embargo, un punto que ha generado polémica y divisiones al interior de la comisión es la propuesta de reconocer a Chile como un Estado plurinacional, concepto que si bien en un principio había sido parte del consenso alcanzado por los integrantes del grupo, finalmente este habría sido integrado como parte de los puntos a los que no se habría llegado a acuerdo.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el abogado y representante de los profesionales mapuche en la comisión, Richard Caifal, aseguró que este cambio de última hora se debió a “presiones políticas y gremiales”, razón por la cual decidió no avalar las conclusiones del informe final y renunciar a la instancia.

¿Por qué tomó la decisión de no avalar las conclusiones de la Comisión Asesora para La Araucanía?

Si bien es cierto ha sido un trabajo intenso de seis meses, en la última sesión que se sostuvo llegamos a un acuerdo, a un consenso en el sentido de que se debía reconocer a los pueblos originarios, en el marco de un Estado unitario, plurinacional, descentralizado y multicultural ese fue el consenso de la mesa, más allá de dos o tres personas que manifestaron su desconfianza y, obviamente, su disidencia respecto de aquello, pero, en definitiva, se llegó a ese consenso y se encargó la redacción a dos personas para que, finalmente, esto estuviera en el documento. Me imagino que eso trascendió y me doy cuenta que en el transcurso de una semana, hay presiones importantes de partidos políticos y también los gremios de la zona, incluso la Sofofa sacó un comunicado en su momento, me imagino que eso gatilló que se excluyera ese acuerdo, esa frase y lo que yo veo en el documento es que, solamente, se hace hincapié en el reconocimiento constitucional que aquello debe ser llevado a un debate nacional, y se señala que no hay consenso respecto de lo plurinacional, situación contraria a lo que sucedió. Esto me da a entender de que se cedió a las presiones, finalmente se excluyó algo que fue un trabajo colectivo de esta comisión, lo cual me parece que es arbitrario, es una falta de respeto a las personas que concurrimos y manifestamos nuestra voluntad del consenso, y obviamente deja entregado, en este caso a los partidos políticos y a los gremios de la zona, una visión tan importante y que cambie los paradigmas de este país y que el Chile del siglo XXI exige.

¿Por qué es tan importante el concepto de plurinacionalidad, a su juicio, y que gatilla su salida de la comisión?

Ese es el punto más importante de la discusión del documento, lo demás es accesorio. Todo lo que tenga que ver con modificación de leyes, ítems presupuestarios, leyes de inferior jerarquía queda, en definitiva, subordinado a lo que la Constitución establezca por eso también mi preocupación., mi indignación con lo que ocurrió. La Constitución es la madre de todas las leyes, de allí derivan las políticas públicas y todo nuestro ordenamiento jurídico. Es por ello que el concepto de los plurinacional, en el marco de un Estado unitario, también garantizaba a algunos sectores de que esto no fuera una idea separatista, una idea de división sino todo lo contrario, siempre en el marco de una institucionalidad, pero también comprendiendo la toma de decisiones, aquí yo veo que vieron amenazado su statu-quo algunos sectores políticos y gremios de la zona y, obviamente, hicieron todo lo posible para sacar dicha expresión.

Usted habla de presiones políticas y de los gremios empresariales. Concretamente ¿cómo se dieron esas presiones?

Nadie, en su sano juicio, realizaría una presión evidente, manifiesta y que todo el mundo lo sepa. Uno lo que ve es el resultado. Yo no puedo decir tal partido político o tal presidente de tal gremio lo hizo, pero si tú haces la ecuación, uno se puede imaginar qué partido político o qué gremio estuvo presionando para que esto no ocurriera. Yo no te puedo decir qué persona, además nadie lo va a decir públicamente, sería una cosa irrisoria, cierto. Pero lo que puedes ver es el resultado, y el resultado es que se excluyó la frase. Eso es lo preocupante.

Algunos comuneros mapuche han planteado que para el Gobierno existirían mapuche buenos y malos, que con los primeros se conversa y negocia, y a los otros se les reprime y violenta con la policía

Yo creo que también es parte del escenario, de las opiniones, pero lo que yo veo en concreto acá es un Pueblo Mapuche, y el pueblo mapuche es el que está detrás de nuestra reivindicación. Lo que yo estoy planteando no es ni para los buenos ni para los malos, es con el sentido país, de unidad, de reivindicar lo que ha ocurrido en la historia y plantearlo hacia el futuro. Cuando yo hablo del Chile plurinacional no estoy haciendo alusión a ningún grupo en particular, me parece que todos tenemos que tener cabida acá. Todos deberían ser considerados para un diálogo político. El diálogo político no puede excluir a ningún grupo, de lo contrario estaríamos faltando al sentido de realidad. La dimensión mapuche también es compleja, y en ese escenario todos los sectores deben estar involucrados. Pero hacer esta categoría de mapuche buenos y malos creo que no contribuye. De hecho el esfuerzo que se ha realizado en esta comisión es importante, hay personas de todos los sectores, de todos los colores. Este es el primer paso, y como primer paso debía, por lo menos, dar garantía de transparencia, de seriedad y no una autoridad blanda que se deja presionar por los sectores políticos o por los gremios. Este era un trabajo serio, y ahí radica mi preocupación porque era sentar los precedentes para un cambio de mirada, para una sociedad distinta. No podemos hacer más de lo mismo. Aquí quieren cambios, pero haciendo siempre lo mismo. Si uno quiere obtener resultados distintos tiene que cambiar esos paradigmas, y esa era la invitación.

Algunas comunidades criticaron lo que para ellos era una baja representatividad del mundo mapuche en la comisión

Yo creo es válida, totalmente válida, si aquí uno no puede desentenderse de lo que ocurre en nuestro entorno. Tenemos una situación conflictuada, no es fácil, nadie va a quedar contento, pero lo importante para nosotros era avanzar, era colocar temas en una discusión país, una discusión trascendental. Nadie puede pretender que una comisión que es limitada en su número de integrantes, pueda reflejar la cantidad de visiones y representación que hay hoy día en la región, y también esa representación tiene que ver con las visiones políticas, si aquí nos hablan que quieren interlocutores, pero jamás han movido ni media coma en el sistema jurídico para cambiar la realidad. Cuando el cambio al binominal nadie quiso decir nada respecto de los pueblos originarios. Los consejos regionales también. Esa interlocución era posible, pero si los políticos no quieren dar espacio, es muy difícil dar interlocución.

También se ha criticado que esta instancia de participación se dio en paralelo al recrudecimiento a la represión policial de algunas comunidades mapuche ¿Comparte dicha opinión?

De hecho, la explosión de conflictividad no ha cesado y no va cesar tampoco. Eso también hay que ponerlo en perspectiva. Pero también hay que entender que esto no era una mesa de diálogo. No confundir, mesas de diálogo han habido bastante, esto no era una mesa de diálogo, esto tiene una denominación especial que es una comisión asesora, por lo tanto cambia totalmente el carácter, si hubiese sido una mesa de diálogo, obviamente, instalamos a los interlocutores que el mundo mapuche tiene, y que son variados también, pero esta era una comisión asesora presidencial para La Araucanía, particularmente. El mundo mapuche está, hoy día, disperso en varias regiones, por tanto también habría que resaltar otro elemento, pero esto era una comisión presidencial para La Araucanía.

Desde su punto de vista, y dados los contratiempos de la última semana ¿cómo evaluaría el trabajo de la comisión para La Araucanía?    

Tengo que valorar el trabajo de académicos. Jorge Pinto fue brillante en toda la realización de este trabajo, Elicura Chihuailaf, los rectores de las universidades todos muy comprometidos con esta misión. Si lo que ocurre al final, obviamente era lógico, los políticos iban a presionar, los gremios iban a presionar y ahí, en cierta medida, fracasa la idea de una comisión independiente y por eso estamos en el lugar que estamos, si yo estoy haciendo estos reparos es porque me parece impresentable para la región que, finalmente se haya cedido frente a esa presión. Esto no puede ser un documento con nuestro aval. De esa manera, no. De esa manera sacando ideas por secretaría, de manera extemporánea eso no puede ocurrir. Esto había sido un trabajo serio y el documento va a ser criticable sí o sí, también lo tenía súper claro, lo habíamos asumido, pero cuál es la misión mía, en particular: colocar elementos que transformen o que signifiquen un cambio trascendental para el país, y la idea de un Estado unitario plurinacional significaba aquello. Esa es la indignación que yo tengo en este instante.

Se ha planteado que el Estado de Chile tienen una deuda histórica con el pueblo mapuche ¿Se mantiene esta deuda o con la labor de esta comisión se logra subsanar?

La deuda histórica se mantiene. Lo que nosotros estamos haciendo es recomendaciones, en general, pero si no hay una decisión política, una petición de perdón no solamente al pueblo mapuche, creo que sería también sesgado hacerlo de esa manera. Hay agricultores que no tienen ningún tipo de responsabilidad acá en lo que ha ocurrido, por qué tendríamos que excluirlos a ellos. Aquí hay una petición de perdón hacia todos los habitantes de La Araucanía, eso también ha sido consensuado. El pueblo mapuche ha sufrido, quizás, la mayor parte de esa historia, pero también hay víctimas de todos los sectores. Eso también hay que tenerlo presente.

 

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