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Año XIV, 7 de agosto de 2022

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Se abre el debate sobre una nueva Ley de Medios en Chile

A raíz de la promulgación de una propuesta de Alberto Mayol para una nueva Ley de Medios quisimos indagar en las principales deficiencias que presenta la normativa actual que rige a los medios de comunicación. Una pronunciada concentración y altas barreras de entrada serían sólo algunos de las falencias que coartan la democratización de los medios en Chile.

Martín Espinoza

  Jueves 11 de mayo 2017 19:37 hrs. 
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Durante la mañana de hoy el precandidato presidencial del Frente Amplio, Alberto Mayol, realizó una exposición sobre su propuesta para una nueva Ley de Medios de Comunicación.

No es un misterio para nadie que el pluralismo no es una de las virtudes que caracterizan nuestro sistema de medios de comunicación.

Corría mayo del año pasado y el planeta conmemoraba el Día Mundial de la Libertad de Prensa.  En Chile, el Colegio de Periodistas oficiaba una actividad en conjunto con la Unesco, y Javiera Olivares, presidenta del gremio, decía fuerte y claro: “Urge una ley de medios para Chile”. Así, de forma tardía, se instaló el debate en torno a la realidad de los medios en el país.

En una relatoría especial para la libertad de expresión realizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA a mediados del año pasado establece que “en Chile persisten algunas normativas y prácticas que siguen impactando negativamente el goce efectivo del derecho a la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información en el país, y que pueden entenderse como herencias de las doctrinas autoritarias del pasado y del proceso de transición, cuya permanencia ha perdido sentido en el actual desarrollo democrático”.

El informe da cuenta, asimismo, de que en Chile se oyen “denuncias sobre la existencia de una concentración excesiva en la propiedad y control de los medios de comunicación en manos de un reducido número de grupos económicos y las consecuencias de este fenómeno en el pluralismo informativo”, para rematar señalando que “también se recibieron denuncias sobre un reciente auge de la propiedad cruzada y dominio del capital extranjero en el sector de la radio”.

En Chile no existe una ley de medios. La legislación actualmente se orienta indiscutidamente hacia la concentración de los mismos y los medios nacionales no reflejan, en absoluto, la diversidad de voces que existe en el país.

Para Javiera Olivares, presidenta del Colegio de Periodistas, la legislación respecto de los medios en Chile es deficiente. A su juicio debiera normarse en base a tres principales pilares: “Es imprescindible la existencia real de medios públicos financiados por el Estado, que no dice relación con medios de gobierno, sino medios del Estado que busquen ilustrar y dar espacio a todas las voces de la ciudadanía. Lo segundo se trata sobre la regulación de los privados. No se trata de que no existan, pero no pueden ser los únicos que existan y tener un libertinaje absoluto respecto de su propiedad económica e ideológica. Y una tercera línea gruesa, la posibilidad, el fomento y el cuidado de la existencia del tercer sector de las comunicaciones, el sector de los medios comunitarios”.

Así, y con respecto a este último punto, se alza como urgente la existencia de una normativa robusta que permita financiar iniciativas comunicacionales por vías alternativas a los fondos concursables.

Las vías de financiamiento que respectan a los fondos concursables hoy se otorgan principalmente premiando criterios técnicos, un factor en el cual los medios comunitarios tienen poco con lo que competir.

Con respecto a la desconcentración de los medios, existe un acuerdo en que ha sido un debate que ha estado ausente en la agenda política desde el fin de la dictadura. Así lo afirma Raúl Rodríguez, director de Periodismo de la Universidad de Chile, quien sostiene que se debe practicar una equidad estructural para democratizar los medios: “El tema es poder democratizar los medios y poder avanzar en pluralismo informativo y diversidad de medios. Esos son los tres ejes que debiesen movilizar la discusión sobre políticas de comunicación. Un primer punto de entrada es que cuando entendemos “democratizar”, tenemos que entender que hay que desconcentrar, pero no por eso quitarle al privado lo que quizás pueda ser un aporte en el sistema de medios. Esto tiene que ver con la equidad de los actores en el sistema de medios, y eso ahora no existe”.

Avanzar hacia una democratización de los medios de comunicación no se prevé como tarea fácil. De seguro habrá grupos que generen resistencia al ver sus intereses mermados. Será labor de un nuevo gobierno ver qué tan necesaria y qué tan vigorosa será una hipotética ley de medios en Chile.

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