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Año XIII, 8 de diciembre de 2021

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Las dudas de comunidades mapuche frente a la visita del Papa a La Araucanía

Mientras que en el gobierno y la derecha enfatizan las medidas de seguridad y un supuesto mensaje de reconciliación de Francisco, las comunidades mapuches se muestran poco optimistas respecto a su visita. El teólogo Álvaro Ramis se pregunta si la iglesia chilena tendrá la misma sensibilidad que Francisco, o si lo van a encapsular y alejar del conflicto.

Victoria Viñals

  Miércoles 21 de junio 2017 23:39 hrs. 
(130322) -- ROMA, marzo 22, 2013 (Xinhua) -- El papa Francisco (i), paticipa en una audiencia con el Cuerpo Diplom¨¢tico en la Ciudad del Vaticano, en Roma, Italia, el 22 de marzo de 2013. (Xinhua/Evandro Inetti/ZUMAPRESS) (mp) (ce)


Entre el 15  y el 18 de enero de 2018 el Papa Francisco visitará Chile, en lo que será su cuarto viaje a Latinoamérica desde que asumiera el máximo cargo de la Iglesia Católica en marzo de 2013. Según confirmaron públicamente las autoridades eclesiásticas locales, las ciudades elegidas por el propio Papa para visitar fueron Santiago, Iquique y Temuco.

La primera fue elegida por tratarse de la capital del país; la segunda por la cercanía con la fiesta pagano-religiosa de La Tirana y por la fuerte presencia de inmigrantes; y la tercera por ser el epicentro del conflicto mapuche en el país.

“Es la zona de mayor tensión en Chile, y el Papa ha querido manifestarse y estar cerca de todas las personas que constituyen La Araucanía. Quiere conocer más de cerca y dar una palabra de luz, de apoyo y de cercanía con aquellas personas que están en La Araucanía”, declaró el obispo auxiliar de Santiago y secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos.

El obispo de Temuco, Héctor Vargas, afirmó que “pesó el hecho que seamos, lamentablemente, la región que encabeza los índices de pobreza en Chile”.

La visita de Francisco ha generado toda clase de reacciones. Desde el gobierno, la vocera Paula Narváez aseguró que se tomarán las precauciones “que corresponden a la estatura de su cargo” y que “el Estado chileno está tremendamente preparado para recibir esa visita y para que el Papa pueda viajar a todos los rincones que considere necesario ir”.

Sectores políticos de derecha, en tanto, han celebrado la visita y esperan que el Papa haga un llamado a la paz paraesa zona. “El Papa de seguro nos va a invitar a reflexionar sobre principios y valores universales que nos ayuden a resolver problemas pendientes”, afirmó el senador de la UDI, Hernán Larraín.

La reacción mapuche

En el mundo mapuche la futura visita del Papa generó varias reacciones. La primera se realizó a través de un comunicado público emitido por el vocero del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, en el que aseguró que los mapuche tienen prevista una reunión ampliada para el día miércoles 19 julio donde prepararán un informe que sería enviado directamente al Papa Francisco.

“Hemos visto que el obispo (de Temuco) Héctor Vargas se ha alejado de la doctrina del Papa Francisco en relación al pueblo mapuche, especialmente por su participación en la Mesa Asesora Presidencial donde se adoptó un texto que intenta falsear la historia de la Araucanía”, se lee en la misiva.

Además, la declaración recuerda que el Papa Juan Pablo II “pidió perdón a los pueblos indígenas de América”. Para que la visita de Francisco sea “verdaderamente útil”, afirma el comunicado, el jefe del Vaticano debe ratificar ese perdón del Papa polaco y “plantear un resarcimiento por el crimen de lesa humanidad cometido en contra del pueblo mapuche y una indemnización por el despojo territorial”.

“Pediremos que el Papa Francisco anuncie que derogará la Doctrina del Descubrimiento, considerando que  fueron los medios e instrumentos con que se realizó el mayor despojo de tierras en donde la Iglesia Católica tiene directa participación”, afirma el comunicado.

Por parte de las comunidades, la percepción de la visita del Papa a la zona no genera el mismo halo optimista planteado por Huilcamán.

El werkén de la comunidad Rankilko, Rodrigo Curipán, está de acuerdo en reconocer que a los pueblos indígenas se les despojó de la tierra, asunto que muchos Estados, incluyendo el de Chile, no han reconocido. “Si el Papa lo dice aquí en La Araucanía, eso evidentemente sería importante. Ahora en la parte del resarcimiento y de la indemnización, no lo comparto, creo que es una cuestión utópica”.

En la misma línea agregó que “si la iglesia católica pretende resolver y retomar un sentido de entendimiento con el pueblo mapuche, tiene que partir asumiendo que hay una verdad detrás de la demanda mapuche que es que a los mapuche se nos usurpó la tierra, se nos instaló un Estado, y ese Estado hoy día quiere negar los derechos que han existido para nosotros”.

El werkén explicó que si bien no todos los mapuche profesan la religión católica, reconocen la envergadura política que tiene la visita del Papa a la zona. En ese sentido manifestó que no son optimistas y que no creen que después de la visita papal vaya a cambiar la situación de la región.

“Yo creo que para que eso cambie tiene que ver con el cambio de mentalidad, de visión que tiene que tener el empresariado de la zona, las autoridades políticas que están ejerciendo control sobre territorio mapuche, o si no la situación de confrontación y conflictividad va a seguir dándose. Nosotros los mapuche queremos establecer un control territorial, reclamar nuestros derechos porque el Estado los ha seguido negando”, afirmó.

En la misma línea, Curipán se refirió al anuncio realizado hace poco en la Cámara de Diputados, que se pronunció respecto a la aprobación de un Consejo de Pueblos Indígenas. “Eso en la práctica no significa nada para nosotros. No significa la devolución de las tierras antiguas, no significa que vaya a parar el genocidio contra nuestra gente”.

Así, el comunero insistió en que si la “autoridad de la iglesia católica va a venir a la región y va a permitir que se abran nuevos caminos, sería bien visto, pero no creo que a nosotros como comunidades nos vayan a llamar a conversar con él”.

Desconfianza y exclusión

Este miércoles en entrevista con el diario El Austral de Temuco, el ex mayor de Carabineros y experto en seguridad internacional, Jorge Aguirre, advirtió respecto a las medidas de seguridad que habría que tomar en la Araucanía para garantizar la seguridad del Papa Francisco.

Consultado sobre los posibles problemas que se podrían generar, Aguirre afirmó que existen dos ámbitos: “Primero lo que tiene que ver con la seguridad personal del Papa, que alguien pudiera intentar algún tipo de situación en su contra; y la otra que algún grupo de personas quiera llamar la atención con alguna interrupción o manifestación”.

Rodrigo Curipán declaró que este tipo de advertencias hablan de evitar cualquier intento de que personas se manifiesten para visibilizar el problema que existe en La Araucanía.

“Imagínese que por el lado de la diplomacia política mapuche no se va a dar una instancia de comunicación con él, a menos que él mismo así lo estime conveniente. A nosotros nos parecería interesante, pero creo que en definitiva esta gente tiene tan bien diseñada la visita en La Araucanía, que lo más probable es que a nosotros nos aíslen ynos repriman cuando el este pasando por la zona”.

Esta desconfianza manifestada por las comunidades tiene relación con la actitud que ha asumido la iglesia católica en la región y particularmente ante el conflicto mapuche.

“Hoy en día la iglesia católica incluso ha patrocinado querellas en contra las comunidades mapuche. No olvidemos que hace prácticamente dos años atrás estaban bendiciendo los carros blindados con los que se reprimía a las comunidades”, sostuvo.

Por su parte, el lonko de la Comunidad Autónoma Temucuicui, Victor Queipul, dijo que si pudiera pedirle algo al Papa durante su visita, sería que si se va a referir al tema mapuche “pudiera tomarse el tiempo de visitar algunas comunidades. Y si no, también pedirle que de alguna manera le pueda refrescar la memoria al Estado Chileno que tiene una deuda histórica con el pueblo mapuche”.

A juicio del lonko, una señal de este tipo podría dar sentido a la visita del Papa para los mapuches.

“El obispo Héctor Vargas tiene una posición totalmente equivocada en el tema mapuche, la que va a trasmitir y que hace que nosotros no tengamos muchas expectativas respecto a lo que va a ocurrir con esta visita”, declaró Queipul.

“Nosotros tenemos claro el panorama. Es decir, si esa práctica de discriminación y de represión contra los mapuche va a continuar como parte de la política de la iglesia chilena en la zona, creo que es bien difícil que nosotros podamos tener posibilidades de que se establezca una conversación con el Papa. Hubiera sido interesante, pero no es algo que estemos evaluando en este momento, y por ahora a lo único que se ha apuntado ha sido a aislarnos y a reprimirnos”, afirmó el werkén Curipan.

“Encapsulamiento”

El teólogo y doctor en filosofía, Álvaro Ramis, hizo una separación entre el Papa y la actuación de la iglesia chilena ante el conflicto mapuche.

“El Papa en general ha tenido una orientación hacia los más pobres y los más desatendidos de los estados y también de la misma iglesia. Debería haber una coherencia, que yo espero y creo que la va a tener. El problema es (saber) si la iglesia chilena, si los planificadores de la visita en Chile, particularmente desde la institución eclesial, van a tener esa misma sensibilidad o lo van a encapsular y lo van a alejar del conflicto”, afirmó.

Además, el estudioso sostuvo que “es muy importante que la sociedad civil se empodere y haga ver a la iglesia católica que el Papa tiene que tener la posibilidad de contactarse con quien tenga que contactarse, y de escuchar a quienes tenga que escuchar, y no encapsularlo y alejarlo de la realidad”.

En su última encíclica titulada Laudato Si`de 2015, Francisco hizo alusión a la “tierra común que habitamos”, al tiempo que llamó  a la humanidad a preocuparse por el uso de los recursos naturales y a dejar de lado al “dios del dinero”.

El religioso argentino también  reta a aquellos que, en la cara de la degradación ecológica, culpan al crecimiento de la población y no al consumismo selectivo y extremo, de los males medioambientales del planeta. En ese escrito reconoce una “deuda ecológica” entre los países del norte y del sur, “relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países”.