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Una obra para cambiar el mundo: Estrenan montaje para repensar el propósito del teatro

La pieza, creada por la compañía La ReSentida, pretende colocar en discusión si hoy el teatro es una herramienta de cambio social. "¿Teatro político?, ¿hoy?, ¿es efectivo?, ¿útil?, ¿somos útiles?", dicen desde la agrupación. La obra se podrá ver desde el próximo jueves 31 de agosto en el Teatro Principal de M100.

Diario Uchile

  Lunes 28 de agosto 2017 11:35 hrs. 
Tratando Foto 11

Un grupo de actores, guiados por su idealismo, llevan cuatro años encerrados en un sótano sin tener contacto con la realidad, intentando crear una magna obra teatral capaz de modificar las estructuras sociales. Esta pequeña utopía artística, comienza a desmoronarse cuando llegan noticias de un nuevo gobierno que ha asumido el poder, erradicando la pobreza e injusticias sociales del país e incluso exportando su modelo.

Tratando de hacer una obra que cambie el mundo (El delirio final de los últimos románticos) es uno de los montajes más celebrados de la compañía La ReSentida y se podrá volver a ver desde el próximo jueves 31 de agosto en el Teatro Principal de Matucana 100. A siete años de su estreno y próxima a debutar en octubre en el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), la obra dirigida por Marco Layera basa su propuesta en el absurdo, la provocación y la desacralización de los íconos culturales.

La puesta en escena busca reflexionar entorno al propio teatro, el arte, las utopías, los sueños, la revolución y el fracaso. Como explican desde la propia compañía, buscan “poner en tela de juicio nuestro oficio, nuestras convicciones, esa nostalgia ensoñadora que heredamos y confrontarla con nuestros tiempos: ¿teatro?, ¿una herramienta de cambio social?, ¿teatro político?, ¿hoy?, ¿es efectivo?, ¿útil?, ¿somos útiles?”.

La ReSentida nace en el año 2008 y está integrada por jóvenes artistas de la escena nacional chilena, quienes buscan y consolidar una poética capaz de encarnar los pulsos, visiones e ideas de su generación. La compañía asume como un deber ser, la desfachatez, la desacralización de tabúes y la reflexión desde la provocación, entendiendo a la creación teatral como un instrumento político, de crítica y construcción. Entre sus obras, se puede contar además Simulacro, La imaginación del futuro y La dictadura de lo cool.

Más información en M100.