Diario y Radio U Chile

Año XI, 13 de diciembre de 2019

Escritorio

Frente a frente: primera universidad evangélica se levanta mirando a la PUC

El edificio-templo resultará, a todas luces, un ícono claro de la disputa entre las dos principales iglesias del país. El pastor impulsor de la idea comenta que levantar esta casa de estudios es la respuesta a un problema que surge en los fieles que se integran a la vida universitaria.

N. Massai y F. Velásquez

  Lunes 1 de enero 2018 1:18 hrs. 
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“Yo imito a Pinochet”, dice, y luego busca un archivo de audio enviado a una conversación de WhatsApp. Lo abre y ahí está: el mismo tono y ritmo de voz que se escuchó hasta fines de los 80’ en cadena nacional pero salido de otras cuerdas vocales. La conversación comienza así, entonces: hablando de política.

“Nosotros por el hecho de ser creyentes y mantener un estilo de vida conservador nos inclinamos para el lado derecho, pero no buscamos ser parte de un partido político. José Antonio Kast es la bandera. Yo estuve con Sebastián Piñera en una reunión. Fue un desorden; la expectativa no se cumplió”, explica.

El pastor Josué Muñoz Herrera se acomoda en su silla. Describe la principal característica de un reloj de arena que tiene sobre el escritorio. En quince minutos cae el último grano hacia la parte de abajo; tiempo suficiente para referirse al motivo de esta entrevista –esa estructura que se instalará a la misma altura de la Casa Central de la Universidad Católica, al otro lado de la Alameda–: “la primera universidad evangélica tiene como propósito ensalzar, por sobre todas las cosas, el poder y la autoridad de la palabra de Dios.

Volver a Chile

La oficina del pastor Muñoz está ubicada en el cuarto piso del hotel Mercure, frente a la Biblioteca Nacional. La puerta se abre con una tarjeta que se inserta en una ranura, como cualquiera de las otras habitaciones del edificio dispuestas para el alojamiento de pasajeros. En un salón del recinto se realizan también las ceremonias religiosas de la Iglesia Bendecidos para Bendecir. Dos veces a la semana, en dos grupos distintos. No hay capacidad para tanto fiel.

“De los 700 son 400 los regulares; de esos, el 90 por ciento ofrenda y diezma regularmente. Yo no le voy a decir la cifra que se recibe. No me la creerían. Yo hablo con mis colegas pastores y se quedan sorprendidos. Pagamos cuatro millones mensuales de arriendo aquí”, cuenta Muñoz, el líder de la comunidad.

Hace trece años era todo tan distinto. Se cumplían casi dos décadas desde que el pastor se había ido a vivir a Estados Unidos junto a su señora y su primer hijo. El tiempo o Dios –o ambos– trajeron tres niños más cuando ya residían en el Estado de California.

“Tenía una situación económica muy buena; ganaba 10 o 12 mil dólares al mes. Viví 21 años allá. Hubo un cambio en 2004. Yo estaba orando. De repente se paró la conversación y sentí voces dentro de mi espíritu, como pensamientos que no tenían motivo de ser. El señor me dijo que quería que regresara a Chile y que formara una congregación con características específicas que él después me iba a dar”, afirma.

Su esposa se negó a volver. Así partió con viajes esporádicos a Chile, siempre con un pasaje de ida y otro de vuelta. En suelo nacional ya había comenzado a formar parte de su congregación, por medio de un programa que enviaba por correo electrónico desde Estados Unidos a Radio Armonía, la emisora de evangélicos más conocida del país.

Dos años después, en 2006, la Iglesia Bendecidos para Bendecir se instaló en Alameda 341. El arrendatario era nada menos que Enrique Rodríguez Villa, presidente del directorio de la investigada Universidad Pedro de Valdivia. El vínculo duró hasta 2010, cuando la entidad religiosa compró el paño.

“El pie que se pagó, 260 millones, vino de la comunidad. El banco nos prestó 400 más y los pagamos en siete años. Ya está pagado”, cuenta el pastor.

El proyecto original que se realizaría en el terreno era un templo de tres pisos. La hermandad incluso recibió –relata Muñoz– una propuesta de una cadena hotelera, que planteaba aportar con la construcción del edificio a cambio de quedarse con unos cuantos niveles en la parte superior para sus propios servicios.

Pero la idea no prosperó. “Cuando reuní al directorio me dijeron pastor, esto es casa de Dios, no va a ser hotel. Aprovechamos la iniciativa de los 10 pisos –exigencia de fachada– y dije ya, así construimos la primera universidad evangélica. Le pregunté al señor si estaba dentro de su voluntad y me dijo que sí, que ese era el gran plan que tenía oculto”, narra.

La primera universidad

El fanpage de Facebook de Bendecidos para Bendecir tiene cerca de 1.500 seguidores. Un rastreo rápido por la página muestra fotografías de un bautizo en una piscina, un video de feligreses cantando y celebrando el 17 de diciembre –tras la victoria de Sebastián Piñera–, un video del pastor haciendo su prédica y más abajo, fechado en julio de 2016, un video de la maqueta 3D que enseña las características de la próxima universidad evangélica.

Acorde a lo que informa el registro, las instalaciones contarán con hall central, salón principal, patio exterior, cafetería, sala de computación, salas de clases, biblioteca, una sala de radio y un estudio de televisión.

El diagnóstico observado por el pastor Muñoz –que resultó clave a la hora de impulsar este proyecto– vino de una experiencia que él mismo vivió durante su juventud.

“En Chile, el chico que tiene un grado de fe, y que no es muy regular en las cosas de Dios, va a la universidad y sale ateo completo. Un profesor comunista lo da vuelta. Esa es la detección del problema. En nuestra congregación uno le pregunta a las personas por sus hijos y ellos responden que, desde que entraron a la universidad, no quieren venir más a la iglesia. Yo mismo me trasformé en ateo en el liceo, un profesor comunista me dio vuelta”, explica.

Hoy en día, con esta supuesta problemática clara y a la espera de financiamiento por parte de un banco, la primera casa de estudios evangélica ya tiene un programa determinado, que abarca tres áreas de conocimiento. Se impartirán carreras de inglés, informática y turismo. Por último –que es, según Muñoz, el plan “más avanzado”–, se contará con un centro de formación de líderes cristianos.

“El problema que hemos tenido es que un banco no le puede prestar dinero a una iglesia”, declara el pastor. Detrás de esta organización, sin embargo, está Fundación La Puerta, que entrega becas para estudiantes y que en su sitio web hace un llamado a realizar aportes –dispone de Webpay– para la iniciativa.

Frente a frente

El reloj de arena ha dado unas cuantas vueltas y el pastor Josué Muñoz, ahora, tiene un láser verde de larga distancia, como ese que se usa para molestar a los jugadores en los partidos de fútbol, en el peor de los casos, o como ese que usan los astrónomos para señalar una estrella, en el mejor. “Lo apuntaré hacia la estatua que hay ahí. Será como si nos estuviera mirando a nosotros”, dice y se ríe.

Se refiere a la figura de Cristo que, con los brazos abiertos, corona el techo de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica (PUC). Si bien la religión católica continúa siendo la de mayor volumen en Chile, la cifra ha disminuido algunos puntos porcentuales de 66 a 59 por ciento de personas, según una encuesta publicada en 2014 por ese mismo plantel en conjunto con Adimark.

“Yo nunca pensé que estábamos al frente. Oye, si el Cristo nos está mirando a nosotros”, reitera Muñoz, desentendiéndose con elegancia de las preguntas acerca de esta evidente señal que instalaría, en la principal calle de Santiago, un creciente cara a cara y una disputa por la hegemonía religiosa que en unos años más podría equipararse.

El pastor comenta que no tienen nada en contra de los católicos. Pero acusa que ha habido una persecución por parte de la PUC y la Municipalidad de Santiago contra su proyecto. “Creeremos en el mismo Dios pero nunca pensé que nos iban a hacer la vida imposible. Alguien de ellos vio y listo, bloqueó en el departamento de obras y entonces comenzó una persecución”, cuenta.

Diario y Radio Universidad de Chile se comunicó con el municipio de esa comuna para hacer las consultas respectivas sobre las características del terreno y otros asuntos, sin obtener respuesta hasta el cierre de esta edición.