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La extenuante segunda jornada del Papa en Chile

En Temuco manifestó, durante su homilía, que "la defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia", mientras en Maipú hizo un llamado a los jóvenes a conectarse con sus pares, particularmente, los que sufren.

Claudia Carvajal G.

  Miércoles 17 de enero 2018 19:45 hrs. 
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Un viaje de mediodía a la Araucanía donde ofició una misa en el Aeródromo de Maquehue, luego un almuerzo con la congregación de las Hermanas de la Santa Cruz, seguido de un corto paseo a bordo del papamóvil por las calles de Temuco, y nuevamente al avión que lo trajo de regreso a  Santiago para el encuentro masivo con los jóvenes en el Templo Votivo de Maipú, para finalizar sus actividades de la jornada con una visita a la Universidad Católica. Así de ajetreado fue el segundo día de la visita oficial del Papa Francisco a Chile.

En Temuco, la presencia del Obispo Juan Barros en la celebración de la misa, volvió a sembrar las dudas de quienes exigen de la Iglesia sanciones drásticas ante los casos de pedofilia y abusos sexuales que han salido a la luz en los últimos años y que consideran que las palabras de arrepentimiento y peticiones de perdón no son suficientes.

El mismo Barros, tras su llegada a Temuco, enfrentó a la prensa y pidió que lo dejaran tranquilo, “lo que corresponde ahora es que tengamos una misa muy bonita”, puntualizó.

Durante la homilía de Temuco, el Pontífice se concentró en la problemática social y étnica del  pueblo mapuche, tanto con el Estado como con la Iglesia Católica, pues acusan al  primero del robo de sus tierras y de haberlos marginado completamente. Respecto de la Iglesia, piden que esta reconozca su participación en el genocidio contra los pueblos originarios.

En su discurso, el Papa identificó “dos formas de violencia” y que ellas son las que impiden avanzar y pavimentar un camino para la solución del conflicto. “Es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas” (…)”No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”. Por otra parte, señaló que la otra forma de violencia que sufren los mapuche se relaciona con la falta de cumplimiento de los acuerdos: ” Terminan borrando con el codo lo escrito con la mano. Esto también es violencia porque frustra la esperanza”, y finalizó haciendo un llamado al diálogo entre las partes involucradas en la contienda social.

Tras su paso por Maquehue, Francisco sostuvo un encuentro privado en la Casa de las Hermanas de la Santa Cruz, lugar al que llegó la Machi Francisca Linconao, quien buscaba entregar una carta al Pontífice en la que le informa de su situación procesal tras la resolución de la Corte de Temuco de anular el juicio en que se la absolvió del crimen contra el matrimonio Luchsinger Mackay. La autoridad ancestral, sin embargo, no logró su cometido pues Carabineros impidió su acceso al lugar, argumentando que no se encontraba autorizada para asistir a tal reunión.

Pope Francis waves to a crowd of faithfuls from the popemobile, as he arrives at the National Shrine of Maipu in Santiago to meet with youths, on January 17, 2018. Pope Francis denounced the use of violence in the struggle for indigenous rights Wednesday, celebrating mass in a restive region of Chile, before heading back to Santiago to meet with young faithfuls. / AFP PHOTO / Vincenzo PINTO

Ya de vuelta en Santiago, el líder de la Iglesia Católica se dirigió hacia la comuna de Maipú para su encuentro con los jóvenes que lo esperaban en el Templo Votivo.  Con un lenguaje juvenil y un discurso más relajado,  los llamó a seguir el ejemplo de Alberto Hurtado y a que consideraran como clave para sus vidas la pregunta: “¿Qué haría Cristo en mi lugar. En la escuela, en la universidad, en la calle, en casa, entre amigos, en el trabajo; frente al que le hacen bullying. Es la contraseña, la batería para encender nuestro corazón, encender la fe y la chispa en los ojos”
El Pontífice relevó la importancia de que la Iglesia Católica “tenga un rostro joven real, lleno de vida, pero no precisamente por maquillarse con cremas rejuvenecedoras” e interpeló a las nuevas generaciones a que se comprometan con el sufrimiento de sus hermanos.

“¡Cuánto necesita la Iglesia chilena de ustedes, que nos “muevan el piso” y nos ayuden a estar más cerca de Jesús!”, finalizó el Papa delante de los miles de jóvenes que, pese al agobio del calor, seguían atentos sus palabras.

Al cierre de esta edición, el Papa se encontraba en una reunión en la Pontificia Universidad Católica, en la que manifestó su respaldo a la agenda valórica impulsada por las autoridades de ese centro de estudios superiores.

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