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Desde México al sur: los pasos para recuperar la memoria “indígena”

El fundador del Festival Anual de Textiles en México, Daniel Yautic Quiroz, visitó nuestro país a fines de 2017. El profesor de la Universidad Autónoma de México (UNAM) destacó que esta actividad es una oportunidad para rescatar la cultura. Luego de una experiencia exitosa, quieren ampliar este llamado a otras naciones de América Latina.

Diana Porras

  Domingo 28 de enero 2018 18:02 hrs. 
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El Festival Anual de Textiles en México cumplió 5 años. Este proyecto independiente se ha transformado en un “punto de encuentro” para las comunidades indígenas, artistas y jóvenes locales.

Un evento que tuvo su origen en 2013 en la Universidad Autónoma de México (UNAM). En entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, Daniel Yautic Quiroz recordó que en 2011 creó un taller porque muchos jóvenes no querían hablar su lengua o seguir las tradiciones de sus pueblos indígenas.

“Entre ellas, el saber hacer el textil” relató el integrante de la comunidad nahua de Milpa Alta, quién en ese año estudiaba en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Uno de los factores importantes de esta convocatoria, según Yautic, es que se desarrolló en esta “histórica Facultad y en el centro de la ciudad universitaria”. Luego de la buena recepción del taller y una serie de exposiciones surgió la idea del Festival.

“La gente que tenía necesidad de compartir… se reunió ahí. Conocimos a artesanos, artistas, tejedores de la Ciudad de México y otros lugares. Y en esa primera reunión se decidió que tenía que ser un festival porque puede albergar cualquier expresión” dijo el también experto en telar de cintura.

Una Bienal o Seminario parecía una opción académica. El comité organizador tenía un objetivo: el artesano tenía que tener el espacio para “decir lo que quería”.

Este encuentro abrió una puerta de diálogo en México para enfrentar esas carencias, pero también como un reconocimiento a la riqueza cultural. En las exposiciones se relevaban los problemas ante el acceso al agua, atención en salud, afectación al medioambiente, la corrupción en los Estados, entre otros.

“Al observar las necesidades comunes, traté de rescatar lo que estaba en riesgo en mi comunidad y otros jóvenes asumieron ese compromiso para no perder la memoria” mencionó el actual académico de la UNAM.

FOTO RECONOCIMIENTO

Para el fundador del Festival Anual esta respuesta del pueblo mexicano obedece a diversos hechos que marcan la historia del país.

“Debemos tener claro que la revolución mexicana fue un movimiento nacional para regresar las tierras a la gente, a los que originalmente les pertenecían y que las sabía trabajar” dijo Yautic. Recordó que como era una demanda nacional remeció a la sociedad mexicana y empieza una nueva era: del nacionalismo revolucionario.

También se refirió al movimiento zapatista. “Es más contemporáneo, al declarar la guerra al Estado en 1994 pero desde las zonas donde la revolución no llegó. En pleno siglo XX, la gente seguía siendo esclava de los poderosos. Por esta razón, se organiza y renace otro movimiento pero ahora identificándonos con los indígenas campesinos que siguen vivos” agregó el investigador.

2016: “Vamos a mostrar el otro Guerrero”

En 2015, el festival fue dedicado a Tenancingo y luego a Guerrero (2016).

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Este tercer festival se enfocó en el caso Ayotzinapa. Daniel Yautic reconoció que hubo gente que los llamó “oportunistas” porque se iban a colgar del movimiento por los 43 desaparecidos.

Sin embargo, agregó que la emergencia no es una moda. “Es algo urgente que se tiene que visibilizar” destacó.

“No solo mirar la violencia, la prensa nacional e internacional sí se colgó de este hecho y lo único que salía al exterior era eso” agregó. También puso alerta en que las notas de prensa no mencionaran que muchos de los desaparecidos eran indígenas.

Advirtió que “se lo dedicamos al otro Guerrero, del que nadie estaba hablando. No es cierto que es un narcoestado, sí es cierto que se ha olvidado a los indígenas de la sierra y costa”.

 

Del 30 de marzo al 2 de abril del año pasado, el Festival en Xalapa (Veracruz ) tuvo como país invitado a Perú y participaron artesanos de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Estado de México, entre otros.

Viaje al sur de América

 

La delegación peruana quedó impresionada por este espacio donde se cumplen dos objetivos: “compartir y tejer vínculos”. Por esta razón, Daniel Yautic viajó a fines de 2017 a este país para inspirar una nueva etapa que considera un festival fuera de las fronteras de México.

 

Luego surgió la visita a Chile. Durante varias tardes soleadas de noviembre, el experto en telar de cintura lideró diversos talleres en el centro “Santiago Arte Textil”. “Vale la pena invitar a Chile para 2019 porque reforzaría la reivindicación y apropiación de su cultura” confirmó Yautic en conversación con nuestro medio.

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Adelantó que ese año, el evento estará dedicado a Michoacán y Chile será el país invitado. Es un Estado que ha sido muy golpeado por el narcotráfico, pero a diferencia de otros ha logrado establecer un autogobierno en las comunidades.

“Es probable que se realice en Cherán donde históricamente existe un pueblo muy combativo y en los últimos años ha renunciado al gobierno” relató.

“Cada figura (de los textiles mexicanos), es un símbolo de nuestra historia” agregó Patricia Guzmán, indígena tzeltal de Tenejapa. También de visita en Chile, comentó que lideró una organización de mujeres en torno a esta tradición en México. Su pueblo no vende artesanías porque existe un miedo de perder su identidad por eso –aclaró- fue un desafío que participaran en el primer Festival en México.

“En Chiapas hay más de 28 pueblos indígenas que hablamos diferente, con lenguas nativas. En Chile, no tienen eso pero nos decían que no había nada. ¡Sorpresa! Sí hay, pero está invisible” comentó.

PATRICIA

Una señal de recuperación de la memoria – aseguraron Daniel y Patricia- fue lo que los llevó a este viaje al sur de América, a tierras tan lejanas para ellos.

…“Salidas del corazón y la imaginación de las bordadoras y tejedoras de la sierra norte de Puebla, cada blusa, morral, faja o quechquemitl se convierten en piezas únicas en cuya manufactura las mujeres, en su mayoría, invierten hasta cuatro meses de elaboración”. Un texto seguido de una fotografía de Niñas portando uno de los trajes nahuas de San Miguel del Progreso.

Así se difunde este oficio en medio de la última versión del festival que se realizará en mayo y que precisamente está dedicada a Puebla.

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