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Lula da Silva: “Para acabar con mis ideas, no basta que me encarcelen”

“Hay miles de lulas que caminarán por mí”, dijo el expresidente en el discurso dado luego de la misa homenaje a su fallecida esposa. El líder del PT llegó a la cárcel pasadas las 22 horas, luego de un día lleno de manifestaciones para impedir su encarcelamiento.

Paula Campos

  Sábado 7 de abril 2018 12:53 hrs. 
LULA


Más de un día estuvo en estado de rebeldía el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien se entregó a justicia vencido el plazo acordado para este viernes a las 5 de la tarde. Este sábado, pasadas las 22 horas llegó a Curitiba, lugar donde cumplirá  con la condena de 12 años y un mes por corrupción y lavado de dinero.

Desde la noche del jueves hasta la mañana de este sábado, el dirigente político del Partido de los Trabajadores permaneció en el edificio del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de San Bernardo, mismo lugar donde en 1975 iniciara su vida política al ser electo presidente del sector en el que se inició como obrero a los catorce años.

Todo este tiempo su defensa trabajó en diversos recursos para impedir su encarcelamiento, algo que sucedió de todos modos.

A primera hora, el líder del PT acudió a la misa en homenaje a Marisa Leticia, su esposa fallecida en febrero de 2017. En el acto pronunció un discurso asegurando que no teme a la prisión: “Demostraré mi inocencia”. Además, hizo un llamado a sus seguidores y al mundo de la izquierda brasileña, de cara a lo que será la polémica campaña presidencial de este 2018. “No basta con impedir que yo pasee por las calles de Brasil, porque hay millones de Lulas que caminarán por mí”.

Durante su alocución, el exmandatario reiteró su postura: “El único delito que he cometido es el de mejorar las condiciones de vida de los pobres de Brasil. Ese delito sí lo cometí y lo seguiré cometiendo, porque voy a hacer mucho más que eso”.

Entre aplausos de sus seguidores emplazó a los jueces: “Quieren votar de acuerdo con la opinión pública. Dejen de ser jueces y presenten su candidatura”, dijo agregando que debe ser la única persona encarcelada por un departamento.

Sus disparos apuntaban directamente al rol del juez Sergio Moro: “La [investigación] Lava Jato, el juez Moro y [la cadena de televisión] Globo tienen un sueño: ver la fotografía de Lula encarcelado”.

“Para acabar con mis ideas no basta que me encarcelen”, agregó mientras le decía a sus acompañantes que respetará la decisión judicial que lo condenó por corrupción masiva y lavado de dinero.

Entonando Apesar de Você, canción de Chico Buarque y símbolo de la oposición a la dictadura militar brasileña (1964-1985), el político concluyó su discurso: “Los poderosos podrán cortar una, dos o tres rosas; pero jamás podrán impedir la llegada de la primavera”.

La trabajosa entrega

Apostados a las afueras del edificio sindical, miles de personas impidieron por horas que Lula da Silva se entregara a la justicia. “No te entregues”, gritaban las personas desde las calles.

Incluso, algunos  bloquearon la salida del auto que trasladaría  originalmente a las cinco de la tarde al expresidente desde la sede hasta el aeropuerto, lugar desde el que se desplazaría a Curitiba.

Finalmente, cerca de las 19 horas logró salir de San Bernardo y en una avioneta viajó hasta la cárcel, lugar al que llegó pasadas las 22 horas.