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Año XIII, 8 de diciembre de 2021

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Obispo Infanti: “Nos estamos encerrando al interior de la Iglesia”

La autoridad eclesiástica de Aysén tuvo una buena acogida a la carta enviada por Francisco a la Conferencia Episcopal durante la semana pasada. En ese sentido, comentó que esto no solo se trata de la situación de Osorno, sino que de otros temas como el de la jerarquía católica. "Falta espíritu profético, indudablemente", señaló.

Diario Uchile

  Martes 17 de abril 2018 18:42 hrs. 
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Del 14 al 17 de mayo: tres días estarán la totalidad de los obispos de Chile reunidos con el Papa en el Vaticano, luego de que Francisco I conociera las conclusiones del informe realizado por el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, respecto del supuesto encubrimiento de Juan Barros –actual obispo de Osorno– en los abusos sexuales cometidos por Fernando Karadima.

Esto último fue ampliamente visibilizado por las víctimas del ex párroco durante la visita a suelo nacional del líder de la Iglesia Católica. Lo venían denunciando desde hace varios años atrás, y el Sumo Pontífice desacreditó aquella versión hasta la semana pasada, cuando envió una carta leída en medio de una reunión de la Conferencia Episcopal, en la que pidió perdón y dijo que su juicio había sido resultado por “falta de información veraz”.

La reacción por parte de las altas autoridades eclesiásticas en Chile ha sido diversa. Mientras algunos han descartado  ser emisores de estos datos manipulados, otros han mantenido la cautela.

Luis Infanti, obispo de Aysén, comentó en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile que la carta del Papa fue recibida “con mucho agrado”, pues “responde plenamente a lo que esperábamos”.

Para él, esto no se trata únicamente de la situación de Osorno, sino que de abordar un contexto nuevo al que se debe “saber responder, lo que como Conferencia Episcopal nos ha costado hacer y nos sigue costando”. Por eso mismo, el obispo indicó que esta cita en Roma con Jorge Bergoglio es un “toque de campana” para “no cerrarse a las interrogantes de hoy”.

“A nivel de jerarquía quizás nos estamos encerrando al interior de la Iglesia, o en torres de marfil. No creo que sea el caso de todos, siempre es complicado generalizar. Pero que falta ese espíritu profético, indudablemente. Nos lo recordó el Papa hace un año atrás. Nos llamó a ser una Iglesia profética”, enunció.

Este comentario de Luis Infanti vino a partir de las declaraciones que realizó la semana pasada el teólogo Antonio Bentué en este mismo medio respecto de las autoridades eclesiásticas, cuando afirmó que se necesitaban obispos como los que había en la época de la dictadura, “que vivan como vive el pueblo, no como señores feudales”, en referencia al estilo que llevan particularmente los cuestionados sacerdotes provenientes de El Bosque (Tomislav Koljatic, Horacio Valenzuela y Juan Barros).

Según el obispo de Aysén, Francisco I también les ha entregado un mensaje respecto del tipo de Iglesia Católica que deberían estar construyendo.

“Nos dice que nos metamos donde las papas queman, donde hoy día el mundo requiere una respuesta creíble, confiable, certera y entusiasta. Eso es lo que llama el Papa como una Iglesia en salida”, señaló.

Asimismo, Luis Infanti habló sobre la visita que realizara, a comienzos de este año, Jorge Bergoglio a Chile, la que fue calificada a nivel internacional como una de las peores giras desde el inicio de su pontificado. En ese sentido, explicó que la organización “fue más de un evento artístico, de algún cantante famoso o un partido de fútbol peligroso” y que, en definitiva, “hubo situaciones que sobrepasaron la posibilidad de un encuentro fraterno y la participación de muchos”.

En todo caso, se mostró esperanzado en la capacidad de convocatoria que sigue teniendo la Iglesia Católica. “Yo creo que la Iglesia sigue manteniendo en Chile la credibilidad a pesar de este momento muy crítico. Creo que la gente que tiene una experiencia de fe, de comunidad cristiana, sigue con la credibilidad. Sabemos muy bien que no podemos decir que somos tan perfectos”, expresó.

Por último, planteó que a nivel mundial las creencias religiosas han sido reemplazadas por “esta religión del consumismo que no cree en una trascendencia, sino que cree en el poder de llenarnos de cosas para suplir al vacío que tenemos”.